sin jamás cesar: “Amor, amor, amor, amor damos y queremos amor”. Y nuestra Madre Celestial,
sintiéndose herida por el grito continuo del Eterno, que daba amor y quería amor, se veía toda
atenta para corresponder a su querido Hijo, el Verbo Encarnado, formando Ella una sorpresa de
amor. Ahora, mientras estaba en esto, el Celestial Infante salía del seno Materno, y yo, ¡oh!
cómo lo suspiraba, y lanzándose en mis brazos, todo en fiesta me ha dicho:
(2) “Hija mía, ¿sabes? Mi Mamá me preparó la fiesta en mi nacimiento, ¿pero sabes cómo?
Ella estaba al día de los mares de amor que descendían del Cielo en el descendimiento del
Verbo Eterno, oía el grito continuo de Dios, que quería ser amado, nuestras ansias, los suspiros
ardientes, había oído mis gemidos en su seno, a menudo me oía llorar y sollozar, y cada gemido
mío era un mar de amor que mandaba a cada corazón para ser amado, y no viéndome amado
lloraba, hasta sollozar, pero cada lágrima y sollozo duplicaba mis mares de amor para vencer
por vía de amor a las criaturas. Pero qué, ellas me convertían en penas estos mares, y Yo me
servía de las penas para convertirlas en otros mares de amor por cuantas penas me daban.
Ahora, mi Mamá quería hacerme sonreír en mi nacimiento y preparar la fiesta a su Hijo niño.
Ella sabía que no puedo sonreír si no soy amado, ni tomar parte en ninguna fiesta si no corre el
amor. Por eso amándome como verdadera Madre, y poseyendo en virtud de mi Fiat mares de
amor, y siendo Reina de toda la Creación, envuelve el cielo con su amor y sella cada estrella
con el ‘te amo oh Hijo, por mí y por todos’; envuelve el sol en su mar de amor e imprime en cada
gota de luz su ‘te amo oh Hijo’, y llama al sol a investir con su luz a su Creador, y calentándolo
sintiera en cada rayo de luz el ‘te amo’ de su Mamá; inviste el viento con su amor, y en cada
respiro sella el ‘te amo oh Hijo’, y luego lo llama para que con sus respiros lo acaricie e hiciera
oír en cada soplo de viento: ‘Te amo, te amo oh Hijo’; envuelve todo el aire en sus mares de
amor, a fin de que respirando oyera el respiro de amor de mi Madre; cubrió todo el mar con su
mar de amor, cada serpenteo de los peces, y el mar murmuraba ‘te amo oh Hijo mío’, y los peces
deslizaban el ‘te amo, te amo’; no hubo cosa que no invistiera con su amor, y con su imperio de
Reina mandaba a todos que recibieran su amor, para dar a su Jesús el amor de su Mamá. Así
que cada pajarito, quién cantaba amor, quién gorjeaba amor, hasta cada átomo de tierra era
investido por su amor, el aliento de las bestias me venía con el ‘te amo’ de mi Madre, el heno
era investido por su amor, por eso no había cosa que Yo viera o tocara en que no sintiera la
dulzura del amor de Ella. Con esto me preparó la fiesta más bella en mi nacimiento, la fiesta
toda de amor, era la correspondencia a mi gran amor que me hacía encontrar mi dulce Madre,
y era su amor que me hacía calmar el llanto, me calentaba mientras en la cuna estaba tiritando
de frío; mucho más que encontraba en su amor el amor de todas las criaturas, y por cada una
me besaba, me estrechaba a su corazón, y me amaba con amor de Madre por todos sus hijos,
y Yo sintiendo en cada uno su amor materno, sentía amarlos como sus hijos y como mis
queridos hermanos. Hija mía ¿qué no puede el amor animado por un Fiat Omnipotente? Se
hace imán y nos atrae en modo irresistible, quita toda desemejanza, con su calor transforma y
confirma a Aquél que se ama, después embellece en modo increíble, de sentirse cielos y tierra
raptados a amarla. No amar a una criatura que nos ama nos resultaría imposible, toda nuestra
potencia y fuerza divina se vuelven impotentes y débiles ante la fuerza vencedora de quien nos
ama. Por eso también tú dame la fiesta que me dio mi Madre al nacer, envuelve cielos y tierra
con tu ‘te amo oh Jesús’, no dejes huir nada en lo cual no corra tu amor, hazme sonreír, porque
no nací una sola vez, sino renazco siempre, y muchas veces mis nacimientos son sin sonrisas
y sin fiesta, y me quedan sólo mis lágrimas, los sollozos, los gemidos, y un hielo que me hace
temblar y helar todos mis miembros. Por eso estréchame a tu corazón para calentarme con tu
amor, y con la Luz de mi Voluntad fórmame los vestidos para vestirme, así también tú me harás
la fiesta, y Yo te la haré a ti con darte nuevo amor y nuevo conocimiento de mi Voluntad”.
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