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Diciembre 20, 1936
El Fiat Divino hizo concebir a la Virgen en cada criatura, a fin
de que todos tuvieran una Madre toda suya. Dote que Dios dio
a la Virgen. Triunfos y victorias de Dios, victorias y triunfos
de la Virgen, de los que son dotadas todas las criaturas.
(1) Mi Sumo Bien Jesús me tiene como inmersa en el gran prodigio de la Soberana Reina, y
parece que tiene la voluntad de querer decir lo que Dios obró en esta gran Señora, y poniéndose
en actitud de fiesta y con alegría indecible me dice:
(2) “Escúchame, – luego sigue el mismo argumento de lo que está escrito antes – hija mía
bendita, los prodigios son inauditos, las sorpresas que te narraré harán asombrar a todos, siento
la necesidad de amor de hacer conocer qué cosa hemos hecho con esta Madre Celestial y el
gran bien que han recibido todas las generaciones. Tú debes saber que en el acto de concebir
a esta Virgen Santa, nuestra Voluntad Divina que posee todo y con su inmensidad abraza todo
y posee la omnividencia de todos los seres posibles e imaginables, y con su virtud toda propia,
que cuando obra hace siempre obras universales, por eso cuando la concibió, con su Virtud
creadora llamó a todas las criaturas a concebir en el corazón de esta Virgen; pero no bastó a
nuestro amor, dando en los excesos más increíbles hizo Concebir a esta Virgen en cada criatura,
a fin de que cada una tuviera una Madre para sí, toda suya, sintiesen su Maternidad en el fondo
de sus almas, su amor, que más que hijos, que mientras los tiene concebidos en sí, bilocándose
se concibe en cada criatura para ponerse a disposición de ellos, para crecerlos, guiarlos, librarlos
de los peligros, y con su potencia materna ponerles en la boca la leche de su amor y el alimento
con el cual se nutre Ella misma, el cual es el Fiat Divino. Nuestra Voluntad teniendo Vida libre
en Ella, su dominio total, con su potencia mientras llamaba a todos en esta Celestial Criatura,
para tener la alegría de ver a todos encerrados en Ella, para oírse decir: ‘Están ya todos mis
hijos y tuyos en Mí, por eso te amo, te amo por todos’. Después la bilocaba en todos y en cada
uno para sentir en cada alma el amor de esta Hija nuestra, toda bella y toda amor; podemos
decir: ‘No hay criatura en la que Ella no tome el empeño de amarnos’. Nuestro Fiat la elevó
tanto, de darle todo, desde el primer instante de su vida la constituimos Reina de nuestro Fiat,
Reina de nuestro amor, y cuando nos amaba se sentía en su amor su Maternidad, y armonizaba
el amor de todas las criaturas, y ¡oh! cómo era bella porque formaba de todo un solo amor, cómo
nos hería, nos felicitaba hasta sentirnos desfallecer, su amor nos desarmaba, nos hacía ver
todas las cosas, cielo, sol, tierra, mares y criaturas, cubiertos y escondidos en su amor. ¡Oh!
cómo era bello verla, oírla que hacía de Madre en cada criatura, y formando en ellas su mar de
amor mandaba sus notas, sus flechas, sus dardos amorosos a su Creador. Y haciéndola de
verdadera Madre se las llevaba ante nuestro trono en el mar de su amor para hacérnoslas ver,
para volvernos propicios, y con la Fuerza de nuestro Querer Divino se imponía sobre Nosotros,
nos las ponía en los brazos, nos las hacía acariciar, besar, y nos hacía dar gracias
sorprendentes; cuántas santidades fueron formadas e impetradas por esta Madre Celestial, y
para estar segura quedaba en guardia su amor.
(3) Además de esto, tú debes saber que desde el primer instante de la vida de esta Celestial
Criatura, fue tanto nuestro amor, que la dotamos de todas nuestras cualidades Divinas, así que
tenía por dote nuestra potencia, sabiduría, amor, bondad, luz, belleza, y todo el resto de nuestras
cualidades Divinas. Ahora, a todas las criaturas al sacarlas a la luz del día les damos la dote,
ninguna nace si no está dotada por su Creador, pero conforme se apartan de nuestra Voluntad,
se puede decir que ni siquiera la conocen. En cambio esta Virgen Santa no se apartó jamás,
hizo vida perenne en los mares interminables de nuestro Fiat, por eso crecía junto con nuestros
atributos, y conforme formaba sus actos en nuestras cualidades divinas, así formaba mares de