(3) Y mientras decía esto tomaba un velo de luz y me cubría toda, y yo no sabía salir de dentro
de él. Después de esto continuaba pensando en la Divina Voluntad, y ¡oh! cuántas dulces y
queridas sorpresas pasaban por mi mente, ¡oh! si supiera decirlas con palabras dejaría
sorprendido a todo el mundo, y todos amarían el poseer la Divina Voluntad, pero ¡ay de mí! el
lenguaje del Cielo no se adapta al lenguaje de la tierra, y por eso estoy obligada a seguir
adelante, y mi amado Jesús regresando a su pequeña y pobre hija ignorante, con un amor
indecible me ha dicho:
(4) “Hija de mi Querer, escúchame, préstame atención, quiero decirte el acto más bello, más
tierno, y de amor intenso de mi Fiat; tú debes saber que todos los actos, pensamientos, palabras,
pasados, presentes y futuros, están todos presentes ante el Ente Supremo, así que la criatura
no existía aún en el tiempo, y sus actos brillaban ante Nosotros, y ¿por qué esto? Porque el
acto primero de la criatura lo hace mi Fiat, no hay pensamiento, palabra, obra, que mi Fiat no
inicie. Se puede decir que primero está formada en Dios con todos sus actos, y después la
sacamos a la luz del día. Ahora, la criatura con hacer su voluntad se separa de los actos divinos,
pero no puede destruir que la vida de sus actos haya tenido por principio el Fiat, todos eran
propiedad suya, pero que tomando sobre ella los derechos ha cambiado en humanos los actos
divinos, pero si el hombre desconoce quién ha dado la vida a sus actos, mi Querer no desconoce
sus actos. Así que escucha el exceso más grande del Amor de mi Querer: En cuanto la criatura
se decide con firmeza inmutable a querer vivir de mi Voluntad, haciéndola reinar y dominar en
ella, nuestra Bondad infinita es tanta, nuestro Amor que no sabe resistir a una decisión verdadera
de la criatura, mucho más que no quiere ver actos disímiles de los nuestros en ella, escucha qué
hace, cubre todo lo que ha hecho hasta entonces con mi Voluntad, los modela, los transforma
en su luz, de modo que ve que con el prodigio de su Amor transformante todo es Voluntad suya
en la criatura, y con Amor todo Divino continúa formando su Vida y sus actos en la criatura. ¿No
es esto un amor excesivo y asombroso de mi Querer, y al mismo tiempo, para hacer decidir a
todos, incluso a los más ingratos a hacer vivir mi Voluntad en ellos, conociendo que quiere poner
todo a un lado y cubrir y suplir a lo que falta de mi Voluntad en ellos? Esto dice también
absolutamente que nuestra Voluntad quiere reinar en medio a las criaturas, que no quiere poner
atención a nada, ni a lo que les falta, queriéndoles dar no como paga que va buscando si lo
merece o no, sino como don gratuito de nuestra gran liberalidad, y como cumplimiento de
nuestra misma Voluntad. Y el cumplir nuestra Voluntad, para Nosotros es todo”.
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34-15
Diciembre 8, 1936
La Reina del Cielo en su Concepción, fue concebida en los
méritos, en la Vida, en el amor y penas del futuro Redentor,
para después poder concebir al Divino Verbo en Ella
para venir a salvar a las criaturas.
(1) Mi pobre mente sumergiéndose en el Fiat Divino encontraba en acto la Concepción de la
Reina Inmaculada. Todo era fiesta y llamaba a todos en torno a Sí, ángeles, santos, para
hacerles ver el prodigio inaudito, las gracias, el amor con el cual llamaba de la nada a esta
excelsa Criatura, para que todos la conocieran y alabaran como su Reina y Madre de todos.
Pero mientras yo quedaba sorprendida, y habría quedado ahí quién sabe cuánto si mi dulce
Jesús no me hubiera llamado diciéndome:
(2) “Quiero honrar a mi Madre Celestial, quiero narrar la historia de su Inmaculada
Concepción, sólo Yo puedo hablar de ésta, porque soy el autor de tan gran prodigio. Ahora hija
mía, el primer acto de esta Concepción fue un Fiat nuestro, pronunciado con tal solemnidad y