tienen su lugar en Ella, más bien, cada criatura tiene su pequeño campo en la inmensidad de mi
Divina Voluntad, pero ¿quién trabaja este pequeño campo que le ha sido asignado? Quien vive
en Ella, porque viviendo en Ella se hace la primera trabajadora, y Ella tomando en su regazo a
la criatura la tiene ocupada, fundida en el trabajo que quiere que haga en el pequeño campito
que le ha sido dado en mi Voluntad, y como posee su Fuerza creadora, lo que la criatura podría
hacer en un siglo, junto con Ella lo hace en una hora, así que en una hora puede adquirir un
siglo de amor, de obras, de sacrificios, de conocimientos divinos, de adoraciones profundas, y
después del trabajo llama al alma al reposo para felicitarse y reposarse juntos, y oh, la alegría
que sienten viendo lo bello del campito, y para felicitarse de más regresan al trabajo, es un
alternarse entre el trabajo y el reposo, porque entre las tantas cualidades que posee mi Divina
Voluntad, es movimiento y actitud continua, no está ociosa, antes bien a cada cosa creada ha
dado su trabajo continuo para glorificarse y para hacer bien a todos; los ociosos no existen en
mi Voluntad, más bien en Ella todo es trabajo, si ama es trabajo, si se ocupa en conocernos es
trabajo, si nos adora, si sufre, si ruega, es trabajo, y trabajo divino, no humano, que
convirtiéndose en moneditas de infinito valor pueden conseguir cómo volver su campito más
grande. Ahora hija mía, tú debes saber que es mi Voluntad absoluta que la criatura haga mi
Voluntad; cómo suspiro verla reinante y obrante en ella, cómo quiero oír decir: ‘La Voluntad de
Dios es la mía, lo que quiere Dios quiero yo, lo que hace Dios hago yo’. Ahora, siendo mi
Voluntad que vive en ella, debía darle los medios, las ayudas necesarias, y por eso mi
Humanidad se pone a disposición de la criatura en el pequeño campito de la inmensidad de mi
Voluntad asignado a ella, por eso exhibo mi fuerza para sostener su debilidad, mis penas para
ayuda de las suyas, mi Amor para esconder el suyo en el mío, mi Santidad para cubrirla, mi Vida
como apoyo y sostén de la suya y para servirle de modelo, en suma, mi Divina Voluntad debe
encontrar tantos Jesús por cuantas criaturas quieran vivir de mi Voluntad, y entonces Ella no
encontrará más obstáculo de parte de ellas, porque Yo las tendré escondidas en Mí y tendrá
que hacer más Conmigo que con ellas, y las criaturas encontrarán todas las ayudas necesarias,
sobreabundantes, para vivir de mi Voluntad. Es costumbre de Dios que cuando quiere una cosa,
da todo lo que se requiere para hacer que lo que quiere tenga su cumplimiento. Por eso quisiera
que sepan las criaturas que Yo me pongo a disposición de aquellos que quieren vivir de mi
Voluntad, ellos encontrarán mi Vida que suplirá a todo lo que se requiere para hacerlos vivir en
el mar de mi Querer Divino, de otra manera su pequeño campito en mi Inmensidad quedará sin
trabajo, y por lo tanto sin fruto, sin felicidad y sin alegría, serán como aquellos que viven bajo el
sol sin jamás hacer nada, y el sol servirá para quemarlos y para darles una sed ardiente de
sentirse morir. Así que todas las criaturas, por razones de creación se encuentran todas en esta
Inmensidad, pero si su voluntad no está con la mía, viven a sus expensas, se sentirán quemar
todos los bienes y tendrán la sed de las pasiones, del pecado, de las debilidades, que las
atormentarán. Por eso no hay mal mayor que no vivir de mi Voluntad”.
(3) Después de esto estaba haciendo mi giro en los actos de la Divina Voluntad en la Creación,
y llegando a la Concepción de la Virgen Santísima, mi dulce Jesús me ha detenido y me ha
dicho:
(4) “Hija mía, el más grande prodigio de la Creación es la Virgen, el Querer Divino que dominó
desde el primer instante de su Concepción su querer humano, y el querer de esta santa criatura
que dominó el Fiat Divino, el uno venció al otro, fueron vencedores los dos, y en cuanto el Querer
Divino entró como Rey dominante en su querer humano, comenzaron las cadenas de los
grandes prodigios divinos en esta excelsa criatura, la fuerza increada se volcó en la fuerza
creada, pero tanto, que podía sostener como si fuera una hoja de paja la Creación toda, y todas
las cosas creadas sentían la fuerza creada en la fuerza increada que las sostenía y contribuía a
su conservación, ¡oh! cómo se sintieron honrados y más felices, de que una fuerza creada corría
en todo como su Reina para sostenerlas y conservarlas. Su fuerza era tanta que imperaba sobre
todos, incluso sobre su Creador, era la invencible, que con la fuerza del Fiat Divino vencía a