acciones naturales, los actos más indiferentes, las palabras, las obras, los pasos, poseyendo su
acto en nuestra unidad se vuelven efecto de su acto unido con el nuestro, símbolo del sol que
con los efectos de su luz forma la belleza, las floraciones, el encanto a todo lo creado, así ella
investida por la luz de mi Fiat, todo se vuelve efecto suyo, uno es el acto, una es la Voluntad,
pero los efectos son innumerables, pueden formar las bellezas más raras y el encanto más
seductor a Aquél que la ha creado, y que la posee en su Unidad. Hija mía, nuestro Ente Supremo
posee un solo acto, así que toda la Creación, cada criatura, no son otra cosa que efecto de la
unidad de nuestro acto, por lo que la voluntad humana unificándose se vuelve nuestro efecto
continuo. Y este efecto ¿sabes qué significa? Darle siempre y recibir siempre de la criatura”.
(4) Yo he quedado sorprendida y fija en el Querer Divino, y comprendía tantas cosas de esta
unión en la unidad divina, que mientras era una encerraba toda la Creación, y todos eran
encerrados en esta unidad y todos salían de ella, pero sostenidos, unificados, vinculados en
esta unidad, y como es una y todo, sostiene y da vida a todo. Mientras estaba en esto he visto
el cielo, y se veían tantas luces de variadas bellezas que poseían toda la variedad de los colores,
pero con un modo admirable que raptaban, estas luces serpenteaban en la bóveda azul, y
mientras eran tantas formaban una sola, penetraban en los Cielos, descendían en lo bajo,
querían dar vida de luz a todos, no se detenían jamás, corrían, volaban, y mi dulce Jesús ha
agregado:
(5) “Hija mía, estas luces son las maravillas de los actos hechos en mi Querer Divino, cómo
son bellas, llevan la marca de su Creador”.
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34-5
Enero 5, 1936
Quien vive en el Querer Divino forma la pequeña Vida
de la Divina Voluntad en la criatura. Cómo viene
amada con nuevo y duplicado amor por Dios.
(1) Mi pequeña y pobre voluntad siente la extrema necesidad del Querer Divino, sin Él me
siento en ayunas, sin fuerza, sin calor y sin vida, es más, siento la muerte a cada instante, porque
faltándome no hay quién pueda sustituirse a alimentar su Vida en mí. Por eso voy repitiendo:
“Tengo hambre, ven oh Voluntad Divina a darme tu Vida para saciarme de ti, de otra manera yo
muero”. Pero mientras deliraba porque quería sentir en mí la plenitud de la Divina Voluntad, mi
dulce Jesús repitiéndome su breve visita, todo bondad me ha dicho:
(2) “Hija mía bendita, tus delirios, tu hambre que siente la extrema necesidad porque quieres
sentir a cada instante la Vida de mi Voluntad, son heridas a mi corazón, son desgarros de amor
que violentándome me hacen correr, volar para venir a hacer crecer la Vida de mi Voluntad en
ti. Tú debes saber que en cuanto la criatura quiere hacer mi Voluntad para vivir y hacer sus
actos en Ella, llama a su Creador, el Cual se siente llamado por la potencia de su mismo Querer
en la criatura, a la cual no le es dado resistir o poner la más mínima demora. Es más como no
nos dejamos vencer jamás en amor, en cuanto vemos que está por llamarnos, no le damos
tiempo, Nosotros la llamamos a ella y ella corre en nuestro Ser Divino como en su propio centro,
se arroja en nuestros brazos, y Nosotros la estrechamos tanto, de transformarla en Nosotros,
sucede un acuerdo perfecto entre el Creador y la criatura, y es tanto nuestro énfasis de amor,
que la amamos con nuevo y duplicado amor; pero esto no basta, le damos tal comunicación de
nuestro Ser Supremo, de hacernos amar con amor nuevo y duplicado por ella, y si tú supieras
qué significa ser amado por Dios con nuevo y duplicado Amor, y poderlo amar con amor nuevo
y duplicado, sólo en nuestra Voluntad Divina hay estas maravillas y prodigios. Dios se ama a Sí
mismo en la criatura, todo es suyo, por eso no es maravilla que ponga en campo su siempre
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