ama con nuestra fuerza creadora que hemos infundido en ella; y ¡oh! nuestro contento al vernos
conocidos y amados por quien tanto amamos. Por esto creamos tantas cosas, porque
esperábamos a la criatura para hacer conocer cuánto la amamos, y para dar a ella en cada cosa
creada el potencial de nuestro amor para hacernos amar; el amor cuando no es conocido se
vuelve infeliz, y cuando no es amado por quien ama siente perder la vida, impedido, romper los
pasos, y poner en el olvido sus obras más bellas. En cambio cuando es conocido y amado, su
vida se multiplica, y he aquí nuestro acto creante sobre la criatura para ser amado como
Nosotros la amamos, nuestros pasos son libres, más bien vuelan para tomar a la amada criatura,
estrecharla a nuestro seno para amarla y hacernos amar, nuestro amor siente la felicidad del
amor que ella le lleva. Por eso no hay honor más grande que pueda darnos que venir en nuestra
Divina Voluntad, Nosotros en cuanto la vemos venir ponemos a su disposición toda la Creación,
porque es suya, para ella fue hecha, y conforme gira en cada cosa creada encuentra nuestra
potencia creadora, que invistiéndola comunica nuestro amor que cada una posee, y nos pueda
amar con nuestra fuerza creadora, que es fuente, y nos pueda amar como quiera y cuanto
quiera, y así el amor del Creador y de la criatura se dan el beso, uno se reposa en el otro y
ambos sienten el contento de amarse verdaderamente. ¡Oh! cómo es bella la compañía de
quien nos ama, es tanto nuestro contento, que nuestro amor surge e inventa otras obras más
bellas, otras industrias amorosas para amar y hacernos amar”.
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34-4
Diciembre 29, 1935
El puesto regio de la criatura en la unión de la Unidad Divina,
cómo queda encerrada en Ella y cómo puede formar las
bellezas más raras y el encanto a su mismo Creador.
(1) Estoy entre los brazos del Fiat Divino que me atrae tanto, que mi pequeña nada se siente
perdida en el Todo, y si bien perdida siente su vida sostenida, alimentada, vivificada por el Todo,
y si jamás sea, quisiera sustraerme, lo que no puede ser, porque no encontraría ni siquiera un
agujero dónde poderme esconder en que no encontrara a mi Todo, ¡oh! entonces sentiría mi
pequeña nada sin vida. Sentía que el Querer Divino daba el aliento a mi nada y me hacía sentir
su Vida, su amor, su potencia, pero mientras mi mente nadaba en el Todo, en su luz interminable,
mi amado Jesús visitando mi pequeña alma, todo bondad me ha dicho:
(2) “Mi pequeña hija de mi Voluntad, cómo es sorprendente, maravilloso, sublime el obrar en
mi Querer Divino, en cuanto la criatura hace su acto en Él, su acto queda despojado de lo
humano, y unificándose adquiere la unión de la Unidad del acto divino. Ahora, la criatura tiene
su puesto regio, su acto en la unidad de nuestro acto único, y por eso si ama, ama en nuestra
unidad; si nos adora, si nos bendice, es dentro de nuestra unidad; si nos comprende, es dentro
de nuestra unidad; nada ve, nada hace ni siente fuera de Nosotros, sino todo dentro de nuestro
Ser Divino, ella puede decir: ‘No conozco otra cosa, ni amo, ni quiero, sino sólo al Querer Divino,
porque su unidad me tiene encerrada dentro”.
(3) Ahora, la fortuna más grande, la gracia más sublime para la criatura; la gloria, el honor
más grande para Nosotros, es poseer la voluntad humana, su acto en nuestra Unidad, ¿y sabes
por qué? Porque podemos dar amor cuando queremos, y hacernos amar cuando deseamos,
enriquecerla de gracia, de santidad, de belleza, de sentirnos raptar por los bienes y belleza que
le hemos infundido. En suma podemos tener qué hacer con la criatura, amarla, confiar el Todo
a la nada, ya que tiene de lo nuestro, y sentirá tal potencia y amor de poder defender al Todo, y
Nosotros nos sentimos seguros en esta nada, porque le hemos cedido nuestras armas para
tenernos seguros y defendidos. Pero esto no es todo, todo lo que la criatura puede hacer, las
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