y el otro se dan la mano, mi Voluntad crea, el amor se presta como materia para recibir el acto
creante, para poner fuera nuestras obras más bellas. Por eso cuando no somos amados, damos
en delirio, nos sentimos romper los brazos, nuestras manos creadoras no encuentran la materia
para formar nuestra Vida en la criatura. Por eso corramos juntos en el amarnos, amemos
siempre y seremos felices por ambas partes, es más, si vives en mi Querer pondré a tu
disposición mi amor, y tendrás en tu poder el amor heroico e incesante que jamás dice basta”.
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33-51
Octubre 27, 1935
La Divina Voluntad desciende en el acto humano y
crea su Vida palpitante en él. Cómo anticipa el
purgatorio a quien vive en su Voluntad.
(1) Siento en mí la potencia del Querer Supremo, pero tanto, que quiere que yo reciba en mis
pequeños actos la potencia de su acto divino, pero mientras lo quiere, quiere ser llamado por la
criatura, no quiere ser intruso, ni entrar por la fuerza, sino que quiere que lo sepa, y el querer
humano dando el beso al Querer Divino le cede el puesto a su obrar, y él se pone en cortejo al
acto divino, sintiéndose honrado de que un Querer Divino haya obrado en su acto. Mi mente se
perdía, y ¡oh! cuántas cosas comprendía, pero soy incapaz de poderlas decir con palabras, y mi
amado Jesús todo bondad me ha dicho:
(2) “Hija mía bendita, tú no has entendido aún qué significa mi Voluntad obrante en el acto
humano de la criatura. Ella desciende en el acto humano con su potencia creadora, con su
majestad, con su luz y con su suntuosidad de gracias innumerables, y volcándose en el acto
humano hace uso de su potencia y crea su acto en él, y el acto humano queda como materia de
la cual se ha servido para crear su acto, y crear significa que crea tantos actos cuantos actos
quiere crear, y crea tantos por cuantas criaturas están dispuestas y pueden recibir aquel acto
suyo, el cual contiene prodigios inauditos de gracias, de luz, de amor, contiene la Vida palpitante
y creante de un Querer Divino. He aquí por qué, debiendo hacer un acto tan grande, no lo quiere
hacer si la criatura no lo sabe y que ella misma no suspira y quiere, y que lo llama a recibir en
su acto la Voluntad creadora de un Querer tan Santo y potente. Qué diferencia hija mía entre
quien obra el bien, ruega, porque siente el deber de hacerlo, o porque la necesidad se lo impone,
o bien sufre porque no puede liberarse, por cuan buenos, son siempre actos humanos sin virtud
de multiplicarse cuantas veces quieran, no poseen plenitud de bienes, ni de santidad, ni de amor,
y a veces son mezcla de vilísimas pasiones, porque falta la fuerza creadora de quien crea el
bien y sabe y puede deshacerse de todo lo que no pertenece a su santidad. Así que el alma
que hace obrar a mi Divina Voluntad en su acto, le da el campo a la continua creación, y ¡oh!
cómo se siente glorificada, amada, porque puede crear lo que quiere, en el acto de ella siente
la Soberanía, su dominio, la realeza reconocida, amada y respetada. Por eso los Cielos están
temblorosos y todos se ponen atentos y en acto de adoración profunda cuando ven a mi
Voluntad Divina creante en el acto de la criatura. ¡Oh! si las criaturas conocieran qué significa
vivir en mi Querer Divino, harían competencia para vivir en Él, y estaría poblado de hijos de mi
Voluntad, y como en mi Voluntad la voluntad humana se siente incapaz de obrar, no sería otra
cosa que recibir la continuidad de actos de Querer Divino, y es la continuación de los actos, de
un bien que forma el orden, la armonía, la diversidad de las bellezas, lo que forma el encanto y
la formación de la vida y del bien que se quiere adquirir, ¿no es acaso nuestra misma Vida
repetición continua? Amamos siempre, repetimos la conservación del universo, y con esto
mantenemos el orden, la armonía, la vida del universo. ¡Oh! si no repitiéramos siempre, aun por
un solo instante, se vería el desorden en todas las cosas, por eso siempre en mi Voluntad, repite