ternura hacía este oficio la Celestial Reina, llorarían de consuelo y amarían a Aquélla que tanto
nos ama.
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33-41
Junio 10, 1935
Lluvia de amor que Nuestro Señor derrama de dentro
de las cosas creadas sobre las criaturas, y cómo se
biloca en ellas, y se ve igualado en su amor.
(1) Estaba haciendo mi giro en los actos de la Divina Voluntad, pero mientras esto hacía sentía
que me llovía encima una lluvia de actos de amor que me hacía mi dulce Jesús. Así que
conforme giraba en el sol, en el cielo, en el viento, y en todas las otras cosas creadas, así me
llovían múltiples actos de amor. Ser amado por Dios es la más grande de las felicidades, es la
gloria más bella que se puede encontrar en el Cielo y en la tierra, y también yo sentía la
necesidad extrema de amarlo, y ¡oh! cómo quisiera ser el mismo Jesús para hacerle también yo
mi lluvia de amor. ¡Pero qué! Sentía una gran distancia, porque en Él eran hechas obras reales,
pero yo, pobrecita, debía servirme de sus obras para decirle que lo amaba, así que todo mi amor
se reducía en la voluntad y por eso me sentía afligida, porque no lo amaba como me podía amar
Jesús. Pero mientras esto pensaba, mi Sumo Bien Jesús, con un amor y bondad indescriptibles
me ha dicho:
(2) “Hija mía bendita, no te aflijas, ¿no sabes que Yo tengo potencia de remediar todo y de
hacerme igualar por el amor de la criatura? Cuando se trata de que ella quiere amarme, Yo no
la dejo jamás descontenta, porque el amor es una de mis pasiones, y ¿sabes qué hago para
contentar a quien me ama? Me biloco y tomo puesto en cada cosa creada y le lluevo amor,
después tomo puesto en la criatura y le doy virtud de hacerme llover su amor sobre Mí, el amor
que le he dado lo ha hecho suyo, y con derecho puede dármelo como si fuera de ella, y Yo siento
el contento de que me ama como la he amado Yo, y si bien sé que es mío, Yo no pongo atención
a esto, no soy avaro, sino que me fijo si en su voluntad quiere amarme como la amo Yo, y si
pudiera haría lo que he hecho Yo por ella, esto me basta y estoy contento de poder decir: ‘Me
has amado como Yo te he amado’. Además de esto, tú debes saber que Yo creé todo el universo
para darlo como don a la criatura, y me quedé en cada cosa creada para llover amor sobre ellos.
Ahora, quien reconoce este don como un amor grande que le da su Creador, el don es suyo, la
lluvia de nuestro amor es suya, por eso dándolo de nuevo a Nosotros, con todo su ser que nos
ama, Nosotros nos sentimos igualados por el amor de la criatura, y vencidos por su amor se lo
devolvemos de nuevo para encontrar el intercambio continuo de nuestro amor y del suyo. Y si
tú supieras cómo estoy contento y queda herido mi amor al oírte repetir que quieres amarme y
me amas en cada cosa creada, me amas en mi Concepción, en mi Nacimiento, en cada lágrima
infantil, me siento adornado de tu amor, en cada pena, en cada gota de sangre siento la vida de
tu amor, y Yo para corresponderte, en cada cosa que hice en mi Vida acá abajo, no hago otra
cosa que formarte lluvia de amor. ¡Oh! si tú pudieras ver cuánto amor derramo en ti, es tal y
tanto, que llevado por el ímpetu de mí mismo amor, abrazo y beso a mi amor en ti, y al ver que
tú sientes mis abrazos y mis besos, cómo estoy contento, y espero los tuyos como para ser
pagado y correspondido por tanto amor”.
(3) Después seguía mi abandono en el Querer Supremo, y girando en la extensión del cielo
que sirve como pavimento y escabel de la Patria Celestial y como bóveda a los viadores de aquí
abajo, aquella bóveda azul me parecía que hacía doble oficio, servía como suntuoso piso a los
habitantes del Cielo y como lugar real a los viadores, unificando a unos y a otros juntos para
hacer que una fuera la voluntad y el amor de todos. Por eso postrándome junto con el cielo,
2018 sig