que debe estar llena toda del Ser Divino, y si esto no hace nos niega un derecho nuestro, nos
pone fuera de sus actos, y sus actos quedan actos humanos, vacíos de fuerza y de luz divina,
con unas tinieblas tan densas, que su inteligencia ve tantas sombras negras, que a tientas da
algún paso; justa pena de quien puede encender la luz y no la enciende, de quien puede llamar
la fuerza y no la llama, y mientras se sirve del acto y de la obra conservadora y actuante de Dios,
lo pone fuera de su acto. Ahora, es nuestro decreto que ninguno entra al Cielo si su alma no
está llena hasta el borde, toda de nuestra Voluntad y de nuestro amor, basta un pequeño vacío
de esto, para que el Cielo no se abra para ella, he aquí la necesidad del Purgatorio, para vaciarse
por vía de penas y de fuego de todo lo que es humano, y llenarse por vía de ansias, de suspiros
y de martirios, de puro amor y de Divina Voluntad, para poder entrar en la patria celestial, y sin
adquirir con tantas penas, ni mérito, ni gloria mayor, sino sólo las condiciones que se necesitan
para ser admitido en la morada Celestial. En cambio, si lo hubieran hecho en la tierra con llamar
nuestra Vida en sus actos, cada acto sería una gloria mayor, una belleza de más, sellado por
las obras de su Creador. ¡Oh! con cuánto amor son recibidas estas almas que en sus actos han
dado lugar al acto divino, al encontrarse con Nosotros, Nosotros nos reconocemos en ella y ella
se reconoce en Nosotros, y reconociéndonos mutuamente es tal y tanta la felicidad de ambas
partes, que todo el Cielo queda sorprendido al ver las alegrías, la gloria, las bienaventuranzas
que el Ente Supremo derrama sobre esta afortunada criatura. Por eso siempre te quiero en mi
Voluntad y en mi amor, a fin de que el amor consuma todo lo que a Mí no pertenece, y mi
Voluntad con su pincel de luz forme nuestro acto en tu acto”.
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33-35
Marzo 19, 1935
La Voluntad Divina y el querer humano son dos
potencias espirituales. Todo el hombre está en la
voluntad. Jesús no enseña ni quiere cosas imposibles.
(1) Me siento como arrollada en las olas eternas del Querer Divino, siento su movimiento
continuo que como vida murmura continuamente, pero ¿qué cosa murmura? Murmura amor y
da amor a todos, murmura y felicita, murmura y fortifica, murmura y da luz, murmura y da vida a
todos, conserva a todos, y forma el acto de todos, inviste todo, envuelve y esconde todo en Sí
para darse a todos y recibir todo. ¡Oh! potencia del Querer Divino, cómo quisiera poseerte como
vida en el alma, vivir de Ti para no conocer otra Vida que la tuya, pero ¡oh! cómo estoy lejana
de ello, demasiado se necesita para llegar a vivir de Voluntad Divina. Pero mientras esto
pensaba, mi dulce Jesús, mi amada vida, sorprendiéndome, todo bondad me ha dicho:
(2) “Hija mía bendita, dime, ¿qué quieres? ¿Quieres tú que mi Voluntad reine y viva en ti
como Vida? Si verdaderamente lo quieres todo está hecho, porque es tanto nuestro amor y el
deseo ardiente de que la criatura posea nuestra Voluntad como vida, para hacerla vivir de Ella,
que en cuanto su voluntad humana verdaderamente lo quiere, así la nuestra llena el querer
humano de nuestro Supremo Querer para formar en él su Vida, y vivir en ella como en su propio
centro. Tú debes saber que la Voluntad Divina y la humana son dos potencias espirituales, la
Divina, inmensa, de una potencia inalcanzable; la humana, pequeña potencia, pero aunque
pequeña tiene su potencia, y siendo las dos espirituales, la una se puede verter en la otra y
formar una sola vida; toda la potencia está en el querer, y siendo potencia espiritual tiene espacio
para poder poner dentro de su voluntad el bien que quiera, y también el mal. Así que lo que
quiere la voluntad eso se encuentra dentro de ella: Si quiere la propia estima, la gloria, el amor
a los placeres, a las riquezas, se encontrará dentro de su querer la vida de la estima propia, de
la gloria, la vida de los placeres, de las riquezas, y si quiere el pecado, también el pecado formará