33-31
Noviembre 25, 1934
Vivir en la Divina Volunta es como si se viviera entre padre e hijo.
Sus actos son visitas al Padre Celestial. Abismo divino en el
cual es puesto quien vive en la Divina Voluntad.
(1) Estoy siempre de regreso en la heredad celestial del Fiat Divino, en cada acto que hago
me parece que regreso a los brazos de mi Padre Celestial, pero, ¿para hacer qué? Para recibir
una mirada, un beso, una caricia, una palabrita de amor, un conocimiento de más de su Ser
Supremo, para poderlo amar de más, y no sólo para recibir, sino también para darle la
correspondencia de sus ternuras paternas. En el Querer Divino no se hace otra cosa que: Dios
desarrollar su Paternidad con un amor tierno e indecible, como si estuviera esperando a la
criatura para arrullarla en sus brazos y decirle: ‘Debes saber que Yo soy tu Padre, y tú eres mi
hija’. ¡Oh! cómo amo la corona de mis hijos en torno a Mí, con ellos en torno a Mí me siento
más feliz, me siento Padre, y no hay contento mayor que poseer una prole numerosa que
manifieste el amor y la filiación a su Padre; y la criatura con entrar en el Querer Divino, no hace
otra cosa que ser la hija para su Padre, en cambio fuera del Querer Divino, los derechos de
paternidad y de filiación cesan. Pero mientras mi mente se perdía en la multitud de tantos
pensamientos sobre el Fiat Divino, el Soberano Celestial Jesús, mi amada vida,
sorprendiéndome con un amor más que paterno, en acto de tomarme entre sus brazos me ha
dicho:
(2) “Hija mía, hija mía, si tú supieras cuáles son mis ansias, mis suspiros, y cómo espero y
espero verte regresar en mi Voluntad, tú estarías más atenta a regresar más a menudo, mi amor
llega a ponerme inquieto cuando no te ve saltar en mis brazos para darte mi amor, mis ternuras
paternas, y recibir las tuyas, pero ¿sabes cuando saltas a mis brazos? Cuando viéndote
pequeña, pequeña, quieres amarme y no sabes amarme, me dices un ‘te amo’, y tu ‘te amo’
forma el salto para lanzarte en mis brazos, y como ves que tu ‘te amo’ es pequeño, osada tomas
mi amor y me dices un ‘te amo’ grande, grande, y Yo gozo de que mi hija me ama con mi amor,
y me deleito mucho de hacer intercambio, mis actos con los de la criatura; además, en mi
Voluntad no es a los extraños que doy, con los que debo usar el peso, la medida, sino que doy
a mis hijos, por eso hago que tomen lo que quieran. Así que en toda ocasión te recuerdo que
hagas correr tus actos en mi Voluntad; tu plegaria, tus penas, tu ‘te amo’, tu trabajo, son visitas
que haces a tu Padre para pedir alguna cosa, y Él para decirte: ‘Dime, ¿qué quieres?’ Y ten
por seguro que siempre obtendrás otros dones y favores”.
(3) Jesús ha hecho silencio, y yo sentía la necesidad extrema de reposarme entre sus brazos,
para reanimarme de sus tantas privaciones, pero con mi sorpresa, veía al dulce Jesús con un
pincel en la mano, y con una maestría admirable pintaba en mi alma, a lo vivo, los actos de la
Divina Voluntad hechos en la Creación y Redención, y después tomando la palabra ha agregado:
(4) “Mi Voluntad encierra todo, dentro y fuera de Sí, y donde Ella reina no sabe estar, ni puede
estar sin la vida de sus actos, porque sus actos se pueden llamar los brazos, el paso, la palabra
de mi Voluntad, por lo tanto, estar mi Voluntad en la criatura sin sus obras, sería como una vida
despedazada, lo que no puede ser, por eso Yo no hago otra cosa que pintar sus obras, a fin de
que donde esté la Vida vengan concentradas sus obras, mira entonces en qué abismo divino se
encuentra la criatura que posee mi Voluntad, dentro de sí siente su Vida con todas sus obras
concentradas en su pequeñez, por cuanto a criatura es posible, fuera de sí siente su
interminabilidad, de la cual no se ven los confines; como mi Voluntad posee la fuerza
comunicativa, la criatura se siente como bajo de una lluvia tupida, que como lluvia le pone
encima sus obras, su amor, la multiplicidad de sus bienes divinos. Mi Divina Voluntad encierra