las criaturas? Me parece que no sé pedir otra cosa, me parece que Jesús mismo está cansado
de oírme decir la misma historia: Quiero tu Fiat como vida, para mí y para todos”. Pero mientras
esto pensaba, mi dulce Jesús ha agregado:
(4) “Hija mía bendita, tú debes saber que cuando la criatura ruega incesantemente para
obtener un bien, adquiere la capacidad de poseer aquel bien, y poseyéndolo tendrá virtud de
hacerlo poseer por los demás. La plegaria es como el desembolso de la moneda para comprar
el bien que quiere, la plegaria forma la estima, el aprecio, el amor que se requiere para poderlo
poseer. La plegaria forma el vacío en el alma donde poder encerrar el bien querido, de otra
manera, si Yo lo quiero dar no tendrá dónde ponerlo, y además no puedes darme gloria mayor
que pedirme que mi Voluntad sea conocida y reine; esta es mi misma plegaria, es el suspiro y
el latido de mi corazón, son mis ansias ardientes, y tú debes saber que es tanto mi amor por
querer hacer conocer mi Voluntad, que no pudiendo retenerlo se vierte sobre de ti, y te hago
decir: ‘Venga tu Fiat, tu Voluntad sea conocida’. Así que soy Yo que ruego en ti, no eres tú, son
mis desahogos de amor, mis desahogos amorosos que sienten la necesidad de unificarme con
la criatura para no estar solo rogando por un bien tan grande, y para dar más valor a esta
plegaria, pone en tu poder mis obras, toda la Creación, mi Vida, mis lágrimas, mis penas, a fin
de que no sea una plegaria sólo de palabras, sino plegaria avalada por mis obras, Vida, penas
y lágrimas mías. ¡Oh! cómo suena dulce a mi oído tu estribillo, tu cántico amoroso en el cual
hace eco el mío: ‘Venga tu Fiat, tu Voluntad sea conocida’. Y si esto no hicieras, sofocarías mi
plegaria en ti, y Yo quedaría amargado y quedaría solo, solo a orar. Pero debo decirte aún,
¿sabes quién siente la necesidad de encontrar todas mis obras y penas para pedirme que mi
Voluntad sea conocida y reine? Quien la ha conocido y la ama; en vista del gran bien no puede
abstenerse de pedir repetidamente que todos la conozcan y la posean, por eso piensa que Yo
estoy contigo y ruego junto contigo cuando sientes que no puedes hacer otra cosa que rogar por
el triunfo de mi Voluntad”.
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33-23
Julio 20, 1934
Todo lo que sale de Dios, todo es inocente y santo.
Cómo la Creación es un acto solo de Voluntad Divina.
Quién es la triunfadora en el espacio del universo.
(1) Mi pequeña inteligencia siente la fuerza irresistible del Querer Divino que la llama, la quiere
en medio a toda la Creación para hacerme ver y comprender la armonía, el orden de todas las
cosas creadas, y cómo cada una da su tributo a su Creador. No hay cosa creada, por cuan
pequeña o grande, destinada a ocupar el gran espacio de la atmósfera, que no dé su distinto
tributo a Aquél que la ha creado, y a pesar de que no tienen razón, que están mudas, sin
embargo con el no cambiar jamás acción, con no apartarse jamás del puesto en el cual Dios las
ha puesto, es gloria perenne que dan. Entonces pensaba entre mí: “También yo ocupo el
espacio del gran vacío de la Creación, y ¿puedo decir que estoy en el puesto querido por Dios?
¿Mi voluntad hace siempre un acto solo de Voluntad de Dios como hace toda la Creación?”
Pero mientras esto pensaba, mi amado Jesús sorprendiéndome, todo bondad me ha dicho:
(2) “Hija mía bendita, todo lo que sale de nuestro Ente Supremo, todo es inocente y santo, de
nuestra santidad y sabiduría infinitas no pueden salir seres o cosas con sombra de mancha y
que no contengan la utilidad de un bien, todas las cosas creadas sienten en su naturaleza la
virtud creadora, y por eso el tributo continuo y la gloria que nos corresponde porque las hemos
puesto fuera a la luz del día, ni Nosotros sabemos hacer cosas manchadas mínimamente, ni
cosas inútiles, así que todo lo que es creado por Nosotros, todo es santo, puro y bello, y por
todos recibimos el tributo, y nuestra Voluntad su acto completo. Hija mía, no hay cosa creada,