cede el puesto de todo su interior a mi Voluntad, no podrá poseer su amor que jamás se apaga,
las dulzuras y gustos divinos, y todo lo que compone la Vida de mi Voluntad. Por eso no te
reserves nada de ti y para ti, y nos darás la gran gloria de tener una Vida de nuestra Voluntad
sobre la tierra, velada por tus despojos mortales, y tú el gran bien de poseerla, sentirás en tus
despojos, como rápido mar, correr la felicidad, las alegrías, la firmeza en el bien, el amor que
siempre ama, las dulzuras, los gustos, las conquistas de tu Jesús serán también tuyas. Tus
despojos continuarán el oficio de penas aquí abajo, pero tendrán una Vida de Voluntad Divina
que las sostendrán, y se servirá de ello para desarrollar la Vida de sus conquistas y victorias
divinas en los despojos humanos. Por eso siempre adelante en mi Voluntad”.
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33-22
Julio 15, 1934
Quien vive en la Divina Voluntad se pone en condiciones de recibir y
de poder dar siempre a su Creador. Quien ruega desembolsa la
moneda, forma el vacío y adquiere la capacidad de poseer lo que pide.
(1) Estaba haciendo mi giro en la Divina Voluntad, y mi pequeño querer humano perdido en
Ella, ardía en deseos de encontrar todos sus actos para hacerlos míos, para poder dominar
sobre todo, y tener en mi poder una gloria infinita, un amor eterno, actos innumerables, distintos
el uno del otro, que no terminan jamás, para poder siempre dar amor, gloria y obras a mi Creador.
Como hija de su Voluntad siento la necesidad de poseer todo, para tener el amor que jamás dice
basta, y actos divinos dignos de la Majestad Suprema. Y mi siempre adorable Jesús, casi para
confirmarme lo que yo pensaba me ha dicho:
(2) “Hija mía, para quien hace mi Voluntad y vive en Ella, todo es suyo, Ella si se da a la
criatura no se da sola, sino que lleva todas sus obras, porque son inseparables de Ella, y se
sirve de ellas para hacer mover, alimentar, felicitar, enriquecer con sus riquezas inmensas a
aquélla que vive en Ella, y ponerla en condiciones de poder recibir siempre de la criatura. Si mi
Querer Divino no pudiera dar todo, y siempre dar y siempre recibir de quien vive en su Querer,
no sería verdadera vida feliz en Ella, porque la sustancia de la felicidad viene formada por las
nuevas sorpresas, por los intercambios de dones, por las variadas y múltiples obras, poseyendo
cada una, una fuente de variadas alegrías, que el uno hace don al otro, y recíprocamente se
declaran el amor, el uno se vierte en el otro, y en este verterse se comunican los secretos, y la
criatura hace los nuevos descubrimientos de la Divinidad y adquiere otros conocimientos del
Ente Supremo; la vida en mi Voluntad no es un juego, sino vida obrante y de actividad continua.
Es más, tú debes saber que no hay cosa que haya sido hecha por Dios, por los santos y por
todos, que no se dé a quien vive en mi Querer, porque no hay cosa de bien que a Él no
pertenezca, y así como tú sientes la necesidad de poseer todo, así todos sienten la necesidad
de darse a ti, pero ¿sabes por qué quieren pasar por el canal del querer humano? Para dar el
bien que poseen y ser duplicado el bien, la gloria de sus actos a su Creador. Así que como tú
deseas encontrarlos, así nuestras obras y las de todo el Cielo desean ser encontradas, parece
que dicen uno detrás del otro: ‘Y a mí, y a mí, no me pases de largo, tómame en tu poder,
únenos todos juntos a fin de que uno sea el amor de todos, la gloria a aquella Voluntad Suprema
que nos ha dado la luz en su regazo y nos ha dado la vida’. Por eso el vivir en mi Voluntad es
el prodigio de los prodigios, es la unidad de todo, es poseer todo, recibir y dar todo, y como
quiero siempre dar a la criatura, ardientemente la suspiro en mi Fiat para darle lo que quiero y
para dejar cumplidos mis deseos”.
(3) Después de esto pensaba entre mí: “¿Pero cuál bien recibo, y qué gloria doy a mi Dios
con pedir siempre que su Voluntad sea conocida y tome su puesto real que le corresponde en