y si tú supieras qué significa poder decir que nuestro Ser Supremo ha recibido de la criatura
nuestras monedas, nuestras porque lo asegura nuestra imagen acuñada por Nosotros mismos,
te estallaría el corazón de puro amor. Dar Nosotros a las criaturas es un poder que tenemos,
porque poseyendo todo, dar no es otra cosa que un desahogo de nuestro amor, pero poner en
condiciones a la criatura de poder dar a Nosotros, y darnos actos nuestros, no suyos, monedas
acuñadas con nuestra imagen, es el amor que supera todo, que no pudiéndolo contener, en
nuestro énfasis de amor decimos: ‘Tú nos has herido, el imán de tus actos nos ha raptado y nos
ha vuelto dulces prisioneros en tu alma, y Nosotros te pagaremos con la misma moneda de
herirte, raptarte y aprisionarte en Nosotros’. Por eso hija mía, te quiero toda atenta, a fin de que
veas y conozcas bien lo que quiere hacer mi Divina Voluntad en ti”.
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33-21
Julio 8, 1934
Qué se necesita para formar la Vida de la Divina Voluntad
en la criatura. Velo que la esconde, intercambio de vida.
(1) Me parece que el Querer Divino, con ojo indagador va siempre mirando si en todo mi
interior corre como acto primero su adorable Voluntad, y con un celo admirable y divino inviste
todo, todo circunda, no ve si el acto es pequeño o grande, sino que observa si corre en él la Vida
de su Voluntad, porque todo el valor y la grandeza de un acto estriba en si está dentro su
Voluntad, todo el resto se reduce, por cuán grande fuera, a un sutilísimo velo que basta para
cubrir y esconder el gran tesoro, la Vida incomparable de la Divina Voluntad. Ahora, mientras
mi mente estaba toda ocupada en la Divina Voluntad, mi Sumo Bien Jesús, que parece que
toma un gusto indecible cuando quiere hablar de su Voluntad, todo bondad me ha dicho:
(2) “Hija mía bendita, para hacer que un acto me sea agradable y mi Voluntad pueda formar
Vida entera en él, todo el interior de la criatura debe estar concentrado en mi Fiat: La voluntad,
debe quererlo; el deseo, debe ardientemente desear lo que quiere el querer; los afectos, las
tendencias, deben apetecer y tender sólo a recibir la Vida de mi Voluntad en el acto de ellos; el
corazón, amar y encerrar en su latido la Vida de mi Voluntad; la memoria, recordarlo; la
inteligencia, comprenderlo; así que todo debe estar concentrado en el acto en el cual mi Voluntad
quiere formar su Vida. Ahora, así como para formar una vida se necesita voluntad, deseo,
corazón, afectos, tendencias, memoria, inteligencia, de otra manera no se podría llamar vida
entera y perfecta, así mi Divina Voluntad queriendo formar su Vida en el acto de la criatura,
quiere todo junto lo de la criatura concentrado en su acto o Vida que quiere formar, de otra
manera no se podría decir vida entera y perfecta. He aquí el por qué mi Voluntad quiere todo,
para poder poner la vida de su amor en el amor de la criatura, sus deseos y tendencias divinas
en los de ella, su latido increado en el latido creado, su memoria eterna en la memoria finita, en
suma todo, quiere ser libre en todo para poder formar Vida entera, no a mitad, y conforme la
criatura cede de lo suyo, así mi Voluntad Divina hace el cambio de la suya, y entonces su Vida
es fecunda y genera en el velo de la criatura que la cubre: Amor, deseos, tendencias, memoria
toda suya, y forma el gran prodigio de su Vida en ella, de otra manera no se podría decir vida,
sino simple adhesión a mi Voluntad, ni siquiera en todo, sino en parte, por eso no llevaría ni los
efectos ni los bienes que Ella posee. Imagen sería el sol si su luz no poseyera calor, dulzuras,
gustos, perfumes, colores, no podría formar el bello arco iris de los colores, la variedad de las
dulzuras, la suavidad de los gustos y perfumes; si los da a la tierra es porque los posee, y si no
los poseyera no sería verdadera vida de luz, sino luz estéril sin fecundidad. Así la criatura, si no
1993 sig