de vida diaria a la que tú te sometes. Hija buena, este sacrificio tuyo era necesario a mi Voluntad
para hacerse conocer, para dar sus conocimientos, quería servirse de ti como canal para
hacerse conocer, y tu sacrificio como arma potente para hacerse vencer, para develarse, abrir
su seno de luz y manifestar quién es Ella. Mucho más que la criatura con hacer su voluntad
humana, rechazaba y perdía la Vida de la Divina Voluntad, por eso era necesario que una
criatura se sometiera al sacrificio de perder su vida, perdiendo la autoridad sobre sí misma, para
hacer que mi Querer se moviera a hacerse conocer para restituir su Vida Divina. Es siempre así
en nuestro obrar, cuando queremos sobreabundar de más hacia la criatura, pedimos el sacrificio
de una criatura como pretexto, y después hacemos conocer el bien que queremos hacer, y el
bien viene dado según los conocimientos que adquieran. Por eso sé atenta y no te quieras
ocupar de pensamientos inútiles del por qué de tu estado, era necesario a nuestra Voluntad y
basta, y tú debes estar contenta y agradecerle.”
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33-18
Junio 16, 1934
La voluntad humana, creada reina en medio a la Creación.
Todo corre entre los dedos de nuestro Creador.
(1) Continúo mi abandono en el Fiat Divino, sus actos son para mí como tantos alimentos, que
alimentándome siento el crecimiento de su Vida en mí, su fuerza que imponiéndose sobre mi
voluntad humana la conquista y la rapta en la suya para decirle: “Vivamos juntos y tú serás feliz
de mi misma felicidad, te he sacado fuera, a la luz del día, no para tenerte lejana, sino junto
Conmigo en mi misma Voluntad, si te he creado es porque sentía la necesidad de amarte y de
ser amado, así que tu creación era necesaria a mi amor, al apoyo de mi Voluntad, como mi
pequeño campito; quiero hacer desahogo de mis obras, de mi maestría, y esto para formar y dar
desahogo a mi amor”. ¡Oh! Voluntad adorable, cómo eres amable y admirable, así que me
quieres en Ti para dar vida a tu desahogo de amor, y si amas tanto que la criatura viva en tu
Querer Divino, por qué no nos creaste como el cielo, el sol, sin voluntad, a fin de que pudiéramos
hacer lo que Tú quieres. Pero mientras esto pensaba, mi dulce Jesús sorprendiéndome, todo
bondad me ha dicho:
(2) “Hija bendita, tú debes saber que la cosa más bella creada por Nosotros fue la voluntad
humana, entre todas las cosas creadas es la más bella, la que más nos semeja, por eso se
puede llamar la reina entre todas, como de hecho lo es. Todas las cosas son bellas: Bello es
el sol, que con su luz vivificadora alegra y sonríe a todos, con su luz se hace ojo, mano y paso
de todos; bello es el cielo que con su manto estrellado cubre a todos; pero por cuán bellas sean
todas las cosas creadas, ninguna puede darse el lujo de habernos hecho el más pequeño acto
propio para amarnos, ni hay ningún desahogo de correspondencia, todo es mudo silencio, y todo
lo que hacemos, lo hacemos solos, ningún eco que nos responda a los tantos mares de amor
que hay en todas las cosas creadas, ni siquiera el más pequeño desahogo nos es dado, porque
el desahogo es formado entre dos voluntades que tienen razón y conocen si hacen bien o mal.
Por eso la voluntad humana fue creada reina en medio a la Creación, reina de sí misma,
desahogo de amor con su Creador, reina de todas las cosas creadas; libremente puede hacer
un mundo de bienes, prodigios de valor, heroísmo de sacrificio si se pone de parte del bien, pero
si se pone de parte del mal, como reina puede hacer un mundo de ruinas y puede precipitarse
desde el más alto puesto hasta lo bajo de las más grandes miserias. Por eso entre todas las
cosas amamos la voluntad humana, porque la hicimos reina, puede decirnos que nos ama,
puede alimentar nuestro desahogo de amor, puede ponerse en competencia con Nosotros:
Nosotros a amarla y ella a amarnos, por eso la dotamos de tales prerrogativas hasta darle