acto, un solo amor y una sola voluntad, y todo el Cielo se siente amado y glorificado en la
criatura, y ella se siente amada por todo el Cielo. En mi Voluntad todo es unidad, la separación
no existe, ni existe distancia de lugares o tiempos, los siglos desaparecen en mi Querer y con
su potencia devora todo en un solo respiro, y de todo forma un solo acto continuado. Qué fortuna
para quien vive en mi Querer que puede decir: ‘Yo hago lo que se hace en el Cielo, y mi amor
no es diferente de su amor’. Sólo para quien no vive en mi Querer, sus actos son separables,
sufren de soledad, y son diferentes de nuestros actos, porque no estando investidos por su
poder, que tiene virtud de convertir en luz lo que se hace en Él, por eso no siendo luz no pueden
incorporarse con los actos de nuestra Voluntad, que siendo luz inaccesible sabe convertir todo
en luz, y no es maravilla que luz y luz se incorporen juntas”.
(3) Después me he abandonado en los brazos del niño Jesús, así se hacía ver, y Él ahogado
de amor se abandonaba en los míos para gozarse del amor de nuestra Mamá que yo le daba, y
después ha agregado:
(4) “Hija mía, si tú me ves niñito es en virtud de mi Voluntad Divina que posee en Sí misma
todos los periodos de mi Vida aquí abajo, mis lágrimas, mis penas y todo lo que Yo hice, por eso
Ella en cualquier instante repite los diversos periodos de mi Vida, para dar a las criaturas sus
admirables efectos, y ahora me forma niñito para dar los frutos de mi infancia, mi amor ternísimo,
tanto que llego a llorar por tener el amor de ellas, y hacerme recibir la ternura, la compasión a
mis lágrimas; ahora me forma muchacho, con belleza encantadora para hacerme conocer y
raptarlas a amarme; ahora joven, para encadenarlas con unión inseparable; ahora crucificado,
para hacerme reparar y compadecer, y así de todo el resto de la Vida de mi Humanidad acá
abajo. ¡Oh! potencia y amor inseparables de mi Voluntad, lo que Yo hice en el pequeño giro de
treinta y tres años, después de los cuales me fui al Cielo, Ella lo hará por siglos y siglos, teniendo
lista mi Vida para darla a cada criatura.
(5) Ahora, tú debes saber que si la santa Iglesia tiene el gran honor de tener almas que tienen
el bien de verme, de oírme hablar como si Yo estuviera de nuevo viviendo junto con ellas, todo
se debe a mi Voluntad Divina, es Ella que forma mis vestiduras y me hace como presente a las
criaturas; mi Humanidad está encerrada en su inmensidad, y tiene en virtud de Ella el acto
presente, como si en acto naciera y me da la vestidura de niño, crezco y me da la vestimenta de
muchacho, toda mi Vida está en su poder, y la forma que me quiere dar, en cualquier edad que
me quiere mostrar, me forma la vestidura y mantiene toda mi Vida como acto presente en medio
a las criaturas. Mi Voluntad tiene a tu Jesús viviente, y según sus disposiciones así me da las
vestiduras, y me da a ellos y les hace oír que Yo lloro, sufro, continúo a nacer y a morir, y ardo
de amor porque quiero ser amado. ¿Qué cosa no hace mi Voluntad? Ella hace todo, no hay
cosa en la cual no tenga su primado, su virtud conservadora y el equilibrio perfecto y continuo,
sin cesar jamás, de todas nuestras obras. Hija mía, con dolor digo que lo que falta es el
conocimiento de lo que hace mi adorable Voluntad, el gran bien que continuamente ofrece a las
criaturas, y por eso quiere ser conocida. Y porque no es conocida, no es ni apreciada ni amada,
y no le dan el primado a todas nuestras obras, mientras mi Voluntad es la fuente primaria y todas
nuestras obras son como tantas fuentecitas que reciben y toman la vida y los bienes que dan a
las criaturas. ¡Oh! si se conociera qué significa Voluntad de Dios, el bien que lleva a las criaturas,
la tierra quedaría transformada y tan atraída, que quedaría con su mirada fija para mirarla y para
recibir sus bienes perennes, pero como no es conocida ni siquiera piensan en Ella, y pierden en
parte sus bienes, porque quieran o no quieran, conozcan o no conozcan, crean o no crean, es
mi Fiat Divino que da vida, movimiento y todo, es el que mueve toda la Creación. Y por eso amo
tanto que sea conocido lo que Ella hace y puede hacer, toda su historia divina, para poder
abundar con nuevos dones y hacer alarde de amor con más abundancia hacia las criaturas,
porque para hacer esto he querido el sacrificio de tu vida, sacrificio que no he pedido a ninguno,
sacrificio que te cuesta tanto, si bien tú calculas este sacrificio cuando surgen las dificultades,
las circunstancias, pero Yo lo calculo todos los días, mido la intensidad, la dureza y la pérdida