la potencia de mis miradas, con cuánta piedad se vuelcan sobre las miserias humanas, es tanta
que para ponerlos a salvo encierra en mi pupila a la criatura para tenerla defendida y circundada
de afecto y de ternura indecible, de hacer maravillar a todo el Cielo; mi lengua habla y genera
palabras que dan vida, enseñanzas sublimes, genera plegarias, habla y genera heridas y dardos
de amor para dar la generación de mi ardiente amor a todos y hacerme amar por todos; mis
manos generan obras, llagas, clavos, sangre, abrazos, para hacerme obra de cada uno, bálsamo
para endulzar sus llagas, clavos para herirlos y purgarlos, sangre para lavarlos, abrazos para
abrazarlos y llevarlos como en triunfo en mis brazos. Toda mi Humanidad genera continuamente
para reproducirla en cada criatura, nuestro amor divino consiste propiamente en esto, en
reproducirse en todos y en cada uno, y si no tuviéramos la virtud generativa no podría ser una
realidad, sino un modo de decir, mientras que en Nosotros primero hacemos los hechos, y si
usamos el decir es para confirmar los hechos. Mucho más que mi Humanidad es inseparable
de mi Divinidad, la cual posee en naturaleza la virtud generativa, y está sobre las criaturas como
una madre con los brazos abiertos y genera en modo admirable su Vida en ellas. Pero ¿sabes
tú quién recibe los efectos, el fruto completo de este mi generar continuo? En quien reina mi
Voluntad, la cual no sólo recibe la generación de mis actos, sino los reproduce en modo
admirable”.
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33-14
Abril 28, 1934
La Divina Voluntad en cada acto que hace, llama a todas las
criaturas para dar el bien que su acto contiene. Ejemplo del sol.
(1) Estoy siempre en mi querida heredad del Fiat, siento su dulce imperio que me tiene
absorbida y tan investida, que no me deja tiempo para dolerme de las privaciones de mi amado
Jesús, para mí demasiado dolorosas. La multiplicidad e infinitud de sus actos continuos se
imponen sobre mí, para tenerme presente y participarme el bien que contienen y decirme cuánto
me aman, y preguntarme: Y tú ¿cuánto nos amas? Entonces mi mente se perdía y quedaba
raptada al ver que siempre quería darme de lo suyo, y por eso me quería presente en sus actos;
¡qué bondad, qué amor! Después, mi Soberano Jesús, sorprendiéndome me ha dicho:
(2) “Mi pequeña hija de mi Querer, tu Jesús tiene el trabajo de manifestar los secretos de mi
Voluntad Divina, y manifestar su amor que da, porque no sabe estar ni puede estar si no da de
lo suyo de manera continua a la criatura. Tú debes saber que cuando mi Voluntad hace un acto,
llama en su acto a todas las criaturas, las quiere a todas Consigo para dar a cada una el bien
que posee aquel acto, así que todas son encerradas en su acto, y reciben el bien de la herencia
divina, con esta diferencia, que quien está en nuestra Voluntad voluntariamente y por amor, de
él queda poseedora, y quien no está, el bien no queda perdido, sino que espera a su heredera,
quién sabe y se decida a hacer vida en nuestra Voluntad para darle la posesión, y por
generosidad toda divina le damos el interés del bien que le habíamos asignado, esto es, los
efectos, para hacer que no muera de hambre de los bienes de su Creador, porque nuestra
Voluntad posee en naturaleza la virtud universal, y por eso en cada acto suyo llama a todos,
abraza a todos, envuelve a todos, y da a todos sus bienes divinos. Símbolo e imagen es el sol,
que habiendo sido creado por mi Fiat con su virtud universal, da su luz a todos, no la niega a
ninguno, y si alguno no quisiera tomar el bien de su luz, el sol no destruye la luz que a aquél tal
pertenece, ni la puede destruir, sino que espera hasta que aquél tal se decida a tomar el bien
de la luz, y entonces no se niega, rápido se da, y hasta en tanto que no se decida a tomar
directamente el bien de la luz, le da el interés por medio de las otras cosas creadas en las cuales
el sol tiene su acto primero, en todas las cosas creadas, a quién da la fecundidad y la