(2) “Mi pequeña hija de mi Querer, es verdad que quien no vive en nuestra Voluntad la pone
en soledad y la reduce al silencio; tú debes saber que cada criatura es un trabajo nuevo y distinto
que tenemos que hacer, y por eso nuevas cosas que decir; y si no vive en nuestro Querer
sentimos que aquella criatura está lejana de Nosotros, porque su voluntad no está en la nuestra,
por eso por parte de ella nos sentimos solos, impedidos en nuestro trabajo, y si quisiéramos
hablar, es como si quisiéramos hablar a los sordos, a los mudos. Por eso quien no vive en
nuestro Querer es nuestra cruz, nos impide el paso, nos ata los brazos, echa por tierra nuestras
obras más bellas, y Yo que soy el Verbo me reduzco al silencio.
(3) Ahora, tú debes saber que el alma en gracia es el templo de Dios, pero cuando el alma
vive en nuestra Voluntad, Dios se hace templo del alma, y ¡oh! la gran diferencia entre la criatura
templo de Dios, y entre Dios templo del alma; el primero es un templo expuesto a los peligros, a
los enemigos, sujeto a pasiones, muchas veces nuestro Ente Supremo se encuentra en estos
templos como en los templos de piedra, no cuidado, no amado como conviene, y la pequeña
lamparita de su amor continuo que debía tener como homenaje a su Dios que reside en ella, sin
el aceite puro está apagada, y si jamás sea, cae en pecado grave, nuestro templo se derrumba
y queda ocupado por ladrones, nuestros enemigos y suyos, que lo profanan y de él hacen
masacre. El segundo templo, es decir Dios templo del alma, no está expuesto a peligros, los
enemigos no pueden acercarse, las pasiones pierden la vida, el alma en este nuestro templo
divino es como la pequeña hostia que tiene consagrado en ella a su Jesús, la cual con el amor
perenne que toma, recibe y se alimenta, forma la lámpara viva que siempre arde, sin que jamás
se apague; este nuestro templo ocupa su puesto real, su Querer completo y es nuestra gloria y
nuestro triunfo; y la pequeña hostia, ¿qué hace en este nuestro templo? Ruega, ama, vive de
Voluntad Divina, suple a mi Humanidad sobre la tierra, toma mi puesto de penas, llama a todo
el ejército de nuestras obras para hacernos cortejo, la Creación, la Redención las tiene como
suyas y hace de comandante sobre ellas, y ahora nos las pone como ejército alrededor en acto
de oración, de adoración, ahora como ejército en acto de amarnos y glorificarnos, pero ella
siempre a la cabeza para hacer lo que quiere que hagan nuestras obras, y termina siempre con
su estribillo tan agradable a Nosotros: ‘Tu Querer sea conocido, amado y reine y domine en el
mundo entero’. Así que todas las ansias, los suspiros, los intereses, las premuras, las plegarias
de esta pequeña hostia que vive en nuestro templo divino son: Que nuestro Fiat abrace a todos,
haga a un lado todos los males de las criaturas, y con su soplo omnipotente se haga lugar en
los corazones de todos para hacerse vida de cada criatura; ¿se puede dar oficio más bello, más
santo, más importante, más útil al Cielo y a la tierra, que el de esta pequeña hostia que vive en
nuestro templo? Además de esto, nuestro amor, nuestra potencia, hacen todos los desahogos,
todas las industrias, todas las estratagemas con quien vive en nuestra Voluntad: Nuestro amor
se hace pequeño y se encierra en el alma para formar su Vida, y de ésta quedan sólo los
despojos para quedar cubierta; nuestra potencia se hace inmensa cual es, y se forma templo
suntuoso para tenerla dentro, al seguro, y gozar de su compañía. Para quien hace nuestra
Voluntad ella está siempre ocupada de Nosotros, y Nosotros siempre estamos ocupados de ella,
por eso trata de encontrarte siempre en nuestra Voluntad”.
(4) Después de esto seguía pensando en el Querer Divino, y mi amado Jesús ha agregado:
(5) “La señal si el alma vive en mi Voluntad, es si todas las cosas internas y externas son
portadoras de mi Voluntad, porque decir que posee su Vida y no sentirla es imposible, por eso
se la sentirá en el latido, en el respiro, en la sangre que circula en sus venas, en el pensamiento
que formula en su mente, en la voz que da vida a su palabra, y así de lo demás. Entonces el
acto interno haciendo eco al externo, hace encontrar mi Voluntad en el aire que respira, en el
agua que bebe, en el alimento que toma, en el sol que le da luz y calor, en suma, lo interno y lo
externo se dan la mano y forman tantos actos para formar la Vida de mi Voluntad en ellos, un
solo acto no forma vida, sino actos continuos y repetidos forman la vida. Además, en mi Voluntad
todo está presente, como en acto de hacer todo lo que ha sido hecho por Nosotros, y la criatura