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I. M. I.
Fiat!!!
In Voluntate Dei! Deo Gratias
33-1
Noviembre 19, 1933
Quien se dispone a hacer la Divina Voluntad forma el pasaporte,
la vía, el tren. Jesús quiere rehacerse a Sí mismo en la
criatura. El firmante y el motor celestial.
(1) Mi soberano celestial Jesús, y mi gran Señora Reina del Cielo, vengan en mi ayuda,
pongan a esta pequeña ignorante en medio a vuestros corazones santísimos, y mientras yo
escribo, mi querido Jesús me sugiera lo que debo escribir, y mi Mamá Celestial, como a hija
suya, me lleve la mano sobre el papel, de modo que mientras escribo estaré en medio de Jesús
y de mi Mamá, a fin de que ni siquiera una palabra de más escriba de lo que ellos me dicen y
quieren. Con esta confianza en el corazón doy principio a escribir el volumen 33, tal vez será el
último, pero no lo sé, si bien tengo toda la esperanza de que todo el Cielo tenga compasión de
la pequeña exiliada, y que pronto la hagan repatriarse con ellos, pero del resto ¡Fiat! ¡Fiat!
(2) Después continuaba pensando en la Divina Voluntad, vida y centro de mi pobre existencia,
y mi dulce Jesús repitiendo su fugaz visita me ha dicho:
(3) “Mi buena hija, tú debes saber que en cuanto el alma se dispone a hacer mi Divina
Voluntad, forma el pasaporte para entrar en los interminables confines del reino del Fiat; pero,
¿sabes tú quién te presta lo necesario para formarlo, y quién se presta a firmarlo y darle el valor
de pasaje en mi reino? Hija, es tan grande el acto de disponerse a hacer mi Voluntad, que mi
misma Vida, mis méritos, forman el papel, la escritura, y tu Jesús es el firmante para hacerla
conocer y darle libre entrada; se puede decir que todo el Cielo corre en ayuda de quien quiere
hacer mi Voluntad, y Yo siento tanto amor que tomo lugar en la afortunada criatura y me siento
amado por ella por mi misma Voluntad. Ahora, viéndome amado por ella por mi misma Voluntad,
mi amor se hace celoso y no quiere perder ni siquiera un respiro, un latido de amor de esta
criatura. Imagina tú misma mis premuras, las defensas que tomo, las ayudas que doy, las
estratagemas amorosas que uso, en una palabra quiero rehacerme en ella, y para rehacerme
me expongo Yo mismo para formar otro Jesús en la criatura, por eso pongo todo mi arte divino
para obtener mi intento, no ahorro nada, hago todo, doy todo, donde reina mi Voluntad no puedo
negar nada, porque me lo negaría a Mí mismo.
(4) Ahora, el disponerse a hacer mi Voluntad forma el pasaporte, el comenzar el acto forma la
vía que debe recorrer en Ella, vía de Cielo, santa, divina, por eso a quien entra en Ella Yo le
susurro al oído del corazón: ‘Olvida la tierra, ya no es más tuya, de ahora en adelante no verás
otra cosa que Cielo, mi reino no tiene confines, por lo tanto tu vía será larga, por eso conviene
que con tus actos apresures el paso para formarte muchas vías y así tomar mucho de los bienes
que hay en mi reino. Entonces, el comenzar el acto forma la vía, el cumplirlo forma el tren, y Yo
cuando veo formado el tren hago de motor para ponerlo en veloz camino, y ¡oh! cómo me es
bello, agradable, pasear en estas vías que la criatura se ha hecho en mi Voluntad. Estos actos
hechos en mi Voluntad son siglos que encierran de méritos y de bienes incalculables, porque
está el motor divino que camina, el cual tiene tanta velocidad que en minutos encierra los siglos,
49 Este libro ha sido traducido directamente del original manuscrito de Luisa Piccarreta.50 Este libro ha sido
traducido directamente del original manuscrito de Luisa Piccarreta.
1968 sig