y vuelve de tal manera rica a la criatura, bella y santa, de darnos el honor ante toda la corte
celestial, señalándola como el más grande prodigio de su arte creador.
(5) Además de esto, conforme la criatura va formando su acto en mi Divina Voluntad, así las
venas del alma se vacían de lo que es humano, y corre en ellas, podría decir, una sangre divina,
la cual hace sentir en sustancia las virtudes divinas en la criatura, que tienen virtud de correr
casi como sangre en la misma vida que anima a su Creador, que los vuelve inseparables Uno
de la otra, tanto que quien quiere encontrar a Dios lo puede encontrar en su puesto de honor en
la criatura, y quien quiere encontrar a la criatura la encontrará en el centro Divino”.
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33-2
Noviembre 26, 1933
Las obras de Dios preparan la mesa a la criatura, y viviendo en
su Querer Divino hace de reina en los mares del Ente Supremo.
Quien hace su querer se aparta de todos y queda solo, y
queda la abandonada y la extraviada de la Creación.
(1) Estaba haciendo mi giro en las obras del Fiat Divino, y como soy demasiado pequeña
siento la necesidad de ser llevada entre sus brazos, de otra manera, o me extravío en la
inmensidad y multiplicidad de sus obras, o no sé seguir adelante, pero como me quiere hacer
conocer sus obras, dónde se encuentra su amor hablante y operante, y dice cuánto y cómo me
ha amado, por eso me lleva entre sus brazos y me conduce por las interminables vías de su
Santa Voluntad; pero esto no basta, en cada obra suya encierra en mí, por cuanto puedo
contener, el amor de cada obra, quiere oír en mí el sonido del amor que cada obra contiene; yo
también soy una obra suya, un acto de su Voluntad, y habiendo hecho todo por amor mío quiere
que encierre en mí todos los sonidos y teclas de amor que contienen sus obras. Entonces
mientras giraba en sus obras, el amado Jesús sorprendiéndome me ha dicho:
(2) “Hija mía bendita, no puedes comprender cuánto me agrada verte girar en las obras
creadas por Nosotros, ellas están preñadas de amor, y conforme tú giras en medio de ellas,
ellas desbordan amor y te dan el amor del que están llenas, y es esta una de las razones por
las que quiero que gires en nuestras obras, ellas preparan la mesa de nuestro amor a las
criaturas, y se sienten honradas por tener una hermanita en medio de ellas, que se alimenta y
que forma en ellas tantos sonidos de amor a su Creador por cuantas obras fueron creadas. Pero
esto no es todo, mi Divina Voluntad no se contenta con hacerla girar en nuestras obras, sino que
después que la ha hecho girar haciéndole conocer tantas cosas de la Creación y llenándola
hasta el borde de amor, la conduce entre sus brazos al seno del Ente Supremo, el cual como
una pequeña piedrita la arroja en los mares interminables de sus atributos, y la pequeña hija de
nuestro Querer ¿qué hace? Como una piedra arrojada en el mar hace encrespar todas las
aguas del mar, así ella mueve todo el mar de nuestro Ser Divino, y mientras nada en Él se ahoga
de amor, de luz, de santidad, de sabiduría, de bondad, y así de lo demás, y ¡oh! cómo es bello
verla, oírla que dice mientras se siente ahogada: ‘Todo tu amor es mío, y yo lo pongo en acto
de rogarte que hagas venir el reino de tu Voluntad sobre la tierra. Tu santidad es mía, tu luz, tu
bondad, tu misericordia es mía, no es mi pequeñez que te ruega, no, sino tus mares de potencia,
de bondad que te ruegan, que te presionan, que te asaltan, y quieren tu Voluntad reinante sobre
la tierra’. Así que se ve la pequeñez de la criatura hacer de reina en nuestro Ser Divino, reunir
juntas nuestra inmensidad y potencia y hacernos pedir a Nosotros mismos lo que ella quiere y
Nosotros queremos, ella comprende bien que no hay otro bien que nuestra Voluntad, y para
1969 sig