(3) Y ha hecho silencio, esperando que yo le dijera junto con quién otro lo quisiera amar. Y
yo, un poco cohibida he agregado: “Mi divino Jesús, quiero amarte junto con el Padre y con el
Espíritu Santo”. Pero parecía que no estaba contento aún. Y yo: “Quiero amarte junto con
todos los ángeles y santos”.
(4) Y Él: “¿Y con quién otro?”
(5) Y yo le dije: “Con todos los viadores y hasta la última criatura que exista sobre la tierra,
quiero llevarte a todos y a todo, hasta el cielo, el sol, el viento, el mar, para amarte junto con
todos”. Y Jesús todo amor, que parecía que no podía contener sus llamas ha agregado:
(6) “Hija mía, he aquí mi cielo en la criatura, la Trinidad Sacrosanta que cede su amor para
amarme junto con ella, los ángeles y santos que hacen competencia en ceder su amor para
amarme junto con ella, este es el gran acto, llevar a todos en el Todo que es Dios, y al Todo en
todos. Tu pequeñez, tus modos infantiles, en mi Divina Voluntad abrazan todo y a todos, quieres
darme todo, hasta a la misma Trinidad adorable, y como eres pequeña, ninguno quiere negarte
nada, más bien se unen contigo y aman junto con la pequeñita, y con el llevarme a todos en el
Todo, y con amarme, difundes el Todo en todos. Siendo mi amor vínculo de unión y de
inseparabilidad, Yo encuentro todo en el alma, mi paraíso, mis obras y a todos, y puedo decir:
‘Nada me falta, ni el Cielo, ni mi Mamá Celestial, ni el cortejo de los ángeles y santos, todos
están Conmigo, y todos me aman’. Estas son estratagemas e industrias amorosas de quien me
ama, que llama a todos, pide amor de todos para amarme y hacerme amar por todos”.
(7) Después de esto continuaba pensando en el Querer Divino, y mi dulce Jesús ha agregado:
(8) “Hija mía bendita, quien posee mi Voluntad como vida, siente en sí el movimiento divino,
Dios se mueve en el Cielo, y ella siente su movimiento, nuestro movimiento es obra, es paso,
es palabra, es todo, y como nuestra Voluntad es una con la que posee la criatura, se siente
correr dentro de sí el mismo movimiento con el cual Dios se mueve, por lo tanto la obra, el paso,
la palabra divina, mi misma Voluntad, lo que hacen en Nosotros hacen en la criatura, de modo
que siente dentro de sí no sólo la Vida, sino la nobleza y el modo de Aquél que la ha creado, así
que no siente la necesidad de pedirlo, porque se siente poseedora, nuestra Voluntad la ocupa
tanto, que le da su amor para hacerse amar, su palabra para hacerla hablar, su movimiento para
hacerla mover y obrar, y ¡oh! cómo es fácil que sepa lo que quiere de ella, no hay secretos, ni
cortinas para quien vive en nuestra Voluntad, sino que todo está develado, podemos decir que
no nos podemos esconder de ella, porque nuestra misma Voluntad nos devela; ¿quién puede
esconderse de sí misma? ¿De no saber sus secretos y lo que quiere hacer? Ninguno. De los
otros se puede esconder, pero de sí misma le será imposible. Tal es nuestra Voluntad, se hace
reveladora y pone al día a la criatura de lo que hace, de lo que quiere hacer, y le hace grandes
sorpresas de nuestro Ser Divino; pero, ¿quién puede decirte hasta dónde puede llegar la criatura
y qué cosa puede hacer con poseer como vida a nuestra Voluntad? Sucede la verdadera
transformación y consumación de la criatura en Dios, y Dios toma la parte activa y dice: ‘Todo
es mío y todo hago en esta criatura’. Es el verdadero esponsalicio divino en el cual Dios cede
su Ser Divino a su amada criatura; en cambio quien vive de voluntad humana, sucede como
quien descendiendo de la nobleza de su familia toma por esposa una aldeana, rústica, mal
educada, éste poco a poco perderá sus modos nobles y educados, y adquirirá modos aldeanos
y rústicos, que no se reconocerá más. Qué distancia entre quien vive de Voluntad Divina y entre
quien vive de voluntad humana, los primeros forman el reino celestial sobre la tierra,
enriquecidos de bondad, de paz, de gracias, se pueden llamar la parte noble. Los segundos
forman el reino de las revoluciones, de las discordias, de los vicios, que no tienen paz y no saben
dar paz”.
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