que hacía para hacer conocer qué cosa es mi Voluntad, y que debe venir a formar su reino
divino. Por eso sé atenta, sufre y ruega por una finalidad tan santa”.
(3) Después de esto continuaba sumergiéndome en el Fiat Divino, sentía la necesidad de
entrar en su mar para tomar los alimentos necesarios para alimentar y conservar su misma
Voluntad en mi alma, el nuevo acto que Ella tiene, y que también en mí siente la necesidad de
tener su acto nuevo continuado, sus refrigerios infinitos. Por lo tanto, mientras me sumergía en
su mar divino, mi amado Jesús ha agregado:
(4) “Hija bendita, tu pequeño riachuelo de mi Querer encerrado en ti, siente la necesidad de
arrojarse en el gran e inmenso mar de mi Voluntad. Así que para quien vive en mi Querer, tiene
por su pequeñez el marecito de mi Querer dentro de sí, y el mar inmenso fuera de sí, y el
pequeño siente la necesidad de arrojarse en el grande para engrandecer siempre más su
pequeño mar, y esto lo hace cada vez que quiere hacer los actos en mi Voluntad, ella viene a
hacer su baño en el grande, y mientras se baña toma los alimentos, los refrigerios divinos,
nuestra frescura, en modo que se siente renovar toda a nueva Vida Divina, y como mi Voluntad
tiene la virtud comunicativa, no hace salir de su gran mar a la criatura si no la ha llenado hasta
el borde de nuevos actos de su Voluntad. Mira entonces, Ella está esperando tus actos para
darte su baño y comunicarte sus nuevas prerrogativas que tú no poseías, y si supieras qué
significa tomar un nuevo baño en el mar de mi Querer Divino, cada vez que lo toma se siente
renacida a nueva vida, adquiere nuevos conocimientos de Aquél que la ha creado, se siente
amada de más por su Padre Celestial, y surge en sí nuevo amor por Aquél que ama, en suma,
es la hija que conoce y quiere conocer más a su Padre, y no quiere hacer nada sin su Voluntad;
es el Padre Divino que llama a su hija para tenerla junto con Él, para formar en ella su modelo,
por eso sé atenta y no dejes huir ningún acto que no tome posesión en mi Fiat Supremo”.
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32-24
Septiembre 17, 1933
La Divina Voluntad es el motor y la asaltante, da vida, llama
a vida y hace surgir el recuerdo de todo. Campamento divino.
El movimiento de mi Voluntad Divina forma su Vida en la criatura.
(1) Estoy bajo las olas eternas del Querer Divino, y me parece que quiere que ponga atención
a estas olas, las reconozca, las reciba en mí, las ame, para decirme: “Soy el Querer eterno que
te estoy encima, que te circundo por todas partes, invisto tu movimiento, tu respiro, tu latido,
para hacerlos míos, para hacerme el lugar y así poder distender mi Vida en ti; soy el inmenso
que me quiero restringir en la pequeñez humana, soy el potente que me deleito en formar mi
Vida en la debilidad creada, soy el santo que quiero santificar todo, ponme atención y verás qué
sé hacer, y qué haré en tu alma”. Pero mientras mi mente estaba toda ocupada por el Querer
Divino, mi siempre amable Jesús, repitiendo su breve visita me ha dicho:
(2) “Hija mía bendita, mi Voluntad es el motor que con constancia férrea asalta a la criatura
por todos lados, dentro y fuera, para tenerla Consigo, y formar el gran prodigio de formar su Vida
Divina en la criatura; Ella, se puede decir que la ha creado para formar y repetir su Vida en ella,
y a cualquier costo quiere lograr su intento, y en todas las cosas gira en torno a ella y parece
que le dice: ‘Mírame, soy Yo, conóceme, vengo para formar mi Vida en ti, y haciéndola de
asaltante, la asalta dentro y fuera, en modo que quien le presta atención siente a mi Divina
Voluntad regurgitante dentro y fuera de sí, que está formando el prodigio de su Vida Divina, a la
cual no le es dado de resistir a su potencia, y ¿sabes qué cosa hace esta mi Divina Voluntad?
Da vida, llama a vida a todo, hace surgir en esta Vida todo lo que ha hecho y todo lo que ha sido