y puede darse que la misma obra con el tiempo se consuma y no se encuentre más, cuántas
obras hechas, quién sabe con cuánto ruido, no existen más, en cambio la vida no se consume,
y si se consume el cuerpo por la muerte, es por poco tiempo, pero el alma no muere, ni puede
consumirse aunque lo quisiera. Mira entonces que gran diferencia hay entre la vida y los efectos
que puede producir la vida, los efectos se producen a tiempo, circunstancias y lugares, en
cambio la vida no se interrumpe jamás, palpita siempre y tiene en su poder el poder producir
diversos efectos según las circunstancias. Ahora, quien vive en mi Voluntad, poseyendo la Vida
de Ella, tiene en su poder, y siempre, no a intervalos: Santidad, gracia, sabiduría, bondad, todo,
y como es Vida que posee, tanto en el alma como en el cuerpo, de modo que todas las más
pequeñas partecitas de su ser contienen el Fiat Omnipotente, y corre más que sangre en toda
la criatura, tanto, que si palpita, palpita Fiat; si piensa, en sus pensamientos está impreso el Fiat;
si habla, se escucha en su voz correr mi Fiat y habla de Él; si obra, sus obras están mezcladas
con mi Fiat, y si camina, sus pasos dicen Fiat; es Vida hija mía, y como Vida se la debe sentir
en todo su ser, no puede hacer menos que sentirla. No así para quien hace mi Voluntad, para
percibirla la debe invocar, rogar, pero, ¿cuándo la invoca? En las circunstancias dolorosas de
la vida, en las necesidades, cuando se ve acosada por enemigos, casi como aquellos que llaman
al médico cuando están enfermos, pero si están bien el médico es siempre un extraño para ellos,
por lo que la Vida perenne de mi Querer Divino no existe en ellos, y por eso son cambiantes en
el bien, la paciencia, la oración, la luz, no las sienten como vida en ellos, y por lo tanto no sienten
la necesidad de poseerlas como propiedad suya, ni las aman con verdadero amor, porque
cuando los actos no son continuos no se tiene el dominio sobre de ellos, ni se tienen en propio
poder, por lo que el amor queda roto, por eso la diferencia es grande entre la vida y los efectos,
la vida hace sentir la necesidad de vivir de Voluntad Divina, en cambio los efectos no, si se
tienen, se tienen, si no se tienen quedan indiferentes, por eso el querer siempre mi Voluntad
significa que se posee la Vida de Ella”.
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32-22
Septiembre 2, 1933
Canales, comercio entre el Cielo y la tierra, comercio
del alma que vive en la Divina Voluntad. Competencia
de amor entre criatura y Creador.
(1) Soy siempre el pequeño átomo en el Querer Divino, recién nacida apenas y siento la
extrema necesidad de ser alimentada y crecer en sus brazos paternos, de otra manera surge en
mí el querer humano para formar su vida infeliz. Dios mío, ten piedad de mí y no permitas que
yo conozca ni adquiera otra vida sino la de tu Voluntad, y sintiéndome afligida, oprimida por las
casi continuas privaciones de mi dulce Jesús, que me tienen sacrificada sobre la hoguera de un
dolor, y que sólo Dios es testigo de un martirio tan duro, por lo que tenía temor de que mi infeliz
querer humano me hiciera una jugarreta, y mi amado Jesús para infundirme ánimo,
sosteniéndome en sus brazos porque no podía más, me ha dicho:
(2) “Hija mía bendita, ánimo, aleja de tu corazón todo temor, esta es el arma que, o mata o
hiere el amor y hace perder la familiaridad con tu Jesús, y Yo, ni sé estar, ni quiero estar con
quien quiere vivir de mi Voluntad, sin intimidad, sería como si no fuese una sola cosa Conmigo,
si esto fuera no podría decir que es una la Voluntad que nos ánima y forma tu vida y la mía, sino
que debería decir: ‘Tú tienes tu voluntad, y Yo tengo la mía’. Y Yo no quiero esto, porque el
vivir en mi Querer no existiría más en ti, más bien quiero que en cada pena que sufras, aun en
mi privación, en cada cosa que hagas de todo tu ser, llames siempre a mi Voluntad, a fin de que
todos tus actos formen el canal donde Ella pueda encontrar el camino, el lugar dónde encerrar