(6) “Hija mía bendita, conforme ofrecías nuestros actos al crear al hombre, y los de Adán
inocente para impetrar el reino de mi Divina Voluntad, así nos has repetido las alegrías que
sentimos al crear al hombre, y has formado nuevos vínculos de unión entre la Voluntad Divina y
humana, son los mismos actos nuestros que formaron el lugar donde crear al hombre y le
suministraron la vida para animarlo, así los mismos actos nuestros formarán el camino para
hacerlo reentrar en nuestra Voluntad. Por eso el ofrecimiento de nuestros actos, que están
armados de potencia, nos hacen decidir a dar lo que la criatura pide, mucho más que son
portadores de alegrías, pero tanto que nos ponen en fiesta y, ¿quién no sabe que en las fiestas
se abunda en el dar dones nunca dados? Ahora, tú debes saber que en ninguna otra cosa
creada por Nosotros sentimos tanta alegría como al crear al hombre, ¿pero sabes por qué? Ni
al cielo, ni al sol, ni a las estrellas, ni al viento, ni a todo lo demás, dábamos el poder de podernos
dar nuestro latido, nuestra Vida, nuestro amor; si dábamos, dábamos Nosotros, pero ellas no
tenían ningún poder de darnos nada, por eso la alegría del recibir, no, no existe en las otras
cosas creadas, a lo más la alegría de dar, porque no estando la correspondencia la alegría
queda aislada y sin compañía, en cambio al crear al hombre le dábamos el poder de darnos
nuestra Vida, nuestro latido eterno que palpita y da amor, nuestra alegría fue mucha al dar este
poder al hombre, de sentir nuestro latido en él y de dar nuestra Vida a su disposición para
podernos amar con una Vida Divina; así que el hombre podía felicitarnos y correspondernos con
sus alegrías, y alegrías que podían estar a la par con las nuestras. Ahora, al ver nuestra Vida
en él, al sentir nuestro latido palpitar en él, sentimos tal alegría que quedábamos estáticos ante
un portento tan grande de la creación del hombre, y ahora, ofreciéndonos estos actos nuestros,
nos sentimos repetir las alegrías y el dulce recuerdo de su creación. Por eso repite tus
ofrecimientos si quieres darnos alegrías e inclinarnos a dar nuestra Voluntad reinante sobre la
tierra”.
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32-20
Agosto 13, 1933
Delirio y pasión divina del Querer Divino por querer vivir
junto con la criatura. Su acto nuevo y el Pintor divino.
Qué significa vivir en el Querer Supremo.
(1) Estoy siempre de regreso en los brazos de la Divina Voluntad, parece que suspira el
tenerme siempre con Ella para darme su Vida continua, y yo suspiro por recibirla, sin Ella sentiría
que me falta la tierra bajo los pies, el latido en mi corazón, y sufriría un hambre tremenda, sin
que ninguna otra cosa me pudiera dar ni siquiera una migaja para saciar el hambre. ¡Oh!
Voluntad Divina, si quieres volverme feliz vivamos juntas, y pueda encontrar en mí la felicidad
de tu misma Vida. Pero mientras mi mente se perdía en el Fiat, mi amado Jesús haciéndome
su breve visita me ha dicho:
(2) “Hija mía bendita, podría decir que es un delirio, una pasión divina de mi Voluntad, que
quiere hacer vida junto con la criatura, cediendo la suya para tener la pequeñez humana, pero,
¿sabes por qué? Tú debes saber que mi Querer Divino tiene siempre pronto un acto nuevo para
dar a la criatura, pero si no vive junto, no se habitúa a hacer sus actos unida con mi Querer para
formar de ellos uno solo, y no lo puede dar, primero porque no sería digna de recibirlo, segundo
porque no entendería el valor del gran don que recibe, y no tendría virtud de absorberlo en sí
como vida propia. Con el vivir junto con mi Divina Voluntad se adquiere nueva vida, modos
divinos, ciencia celestial, penetración de las cosas más profundas, en suma, como mi Fiat es el
Maestro de los maestros y el que crea la ciencia más alta, hace conocer las cosas, no veladas,
sino como son en realidad, por lo tanto, viviendo junto con la criatura no la quiere tener ignorante,
1949 sig