a nuestra misma Vida para darnos duplicado amor, doble potencia, sabiduría, bondad, para
ponerse en competencia con Nosotros mismos? Si esto no comprendes significa que aún eres
ciega en los caminos interminables de mi Divina Voluntad. Ahora, si Nosotros con querer que
nuestro Fiat reine en las criaturas, buscamos y encontramos a Nosotros mismos en ella, la
criatura con quererla, se busca a sí misma en Dios y en Él se encuentra. Mira entonces qué
intercambio, qué trabajo de ambas partes, qué estratagemas e ingenios amorosos, Dios que
continuamente se busca en la criatura, ¿pero dónde se encuentra? En el centro de ella, así que
se busca, se llama en donde su mismo amor lo llama, donde su misma Vida reside; y la criatura
imita a su Dios, gira y vuelve a girar, se busca y se vuelve a buscar, se llama y se vuelve a
llamar, pero ¿dónde se encuentra? En el centro Divino. Esto muestra el intercambio de vida
entre la una y el otro, la misma Voluntad que domina a la criatura y a Dios, el mismo amor con
el cual son animados, así que no es maravilla que lo que hace uno hace el otro, y sólo nuestra
Voluntad sabe hacer estos prodigios, sin Ella todo es estéril, todo es obstáculo por parte de Dios
y por parte de las criaturas, sentimos que somos prisioneros de Nosotros mismos, y ella se
siente aprisionada por su voluntad humana, sin vuelo y toda obstaculizada en sí misma y sin
Vida Divina. Ahora, estando todo esto, ¿no es justo que no queramos otra cosa sino que nuestra
Voluntad domine y reine?”
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32-16
Junio 29, 1933
En la Divina Voluntad no hay interrupciones; Ella se hace
repetidora de la Vida Divina. Trabajo que le viene confiado.
Dios se adapta a la pequeñez humana.
(1) Mi vuelo en el Querer Divino continúa, siento que si no continuara me faltaría la vida para
vivir, el alimento para quitarme el hambre, la luz para ver, los pies para caminar, ¡ay de mí!
quedaría inmovilizada, envuelta en una noche profunda, perdería la vía y quedaría a medio
camino. Dios mío, mi Jesús, Mamá Santa, libérenme, y cuando me vean en peligro de
detenerme, vengan en mi ayuda, denme la mano a fin de que no me detenga, o bien llévenme
al Cielo, donde no hay estos peligros de interrupciones, y yo pueda darme la gloria de decir:
“Jamás me he detenido, y por eso no me ha faltado jamás ni alimento, ni luz, ni Aquél que
mientras me conducía, con su dulce decir me instruía y me raptaba”. Pero mientras mi mente
estaba abismada en la Divina Voluntad, mi sabio maestro Jesús, sorprendiéndome con su breve
visita me ha dicho:
(2) “Hija mía bendita, quien vive en mi Divina Voluntad siente la necesidad de no interrumpir
jamás su camino, no hay peligro de detenerse, ni en la tierra ni en el Cielo, porque siendo Ella
eterna, sus caminos y sus pasos son interminables, y quien vive en Ella recibe en naturaleza el
bien de poder caminar siempre. Detenerse en mi Voluntad sería hacer faltar un acto de vida a
nuestra Vida Divina que va formando en su alma, porque tú debes saber que quien vive en mi
Voluntad Divina llega a tanto, y puede tanto, hasta repetir nuestra Vida Divina; nuestro Fiat da
todo lo necesario a la criatura que vive en Ella, que con sus actos se hace la repetidora de la
Vida misma de Dios, y si tú supieras qué significa repetir nuestra Vida, la gloria, el honor, el amor
que nos da, el bien que hace descender sobre todas las generaciones; es incalculable lo que
hace, y sólo nuestra Voluntad tiene esta potencia, de hacer este prodigio tan grande, que a
ninguno le es dado, de hacerse repetidora de nuestra misma Vida Divina en la criatura”.
(3) Entonces yo al oír esto he dicho: “Amor mío, ¿qué dices? ¿Cómo es que se puede llegar
a tanto? Me parece que llega a lo increíble”. Y Jesús interrumpiéndome ha agregado:
1943 sig