para poseer con los hechos lo que has conocido. Mira entonces el gran bien de los tantos
conocimientos que te he manifestado, son tantas puertas que te facilitan la entrada en su reino,
y en cada puerta he puesto un ángel como custodio, a fin de que te dé la mano y te conduzca
segura en las regiones de la Divina Voluntad; cada conocimiento es una invitación y una fuerza
divina que te cede, y te hace sentir la necesidad extrema, la necesidad absoluta de vivir de
Voluntad Divina. Ella, conforme se hace conocer te extiende los brazos para tomarte, y te
conduce entre ellos en aquel mismo conocimiento que te ha manifestado, lo adapta a tu
capacidad, modela tu alma a fin de que entre en ti como humor vital, como sangre, como aire, y
produzca en ti la vida, los bienes que su conocimiento posee, y haciéndose conductora, más
que una madre te está a guardia para ver cuando su hija ha absorbido la última gota del bien
que le ha hecho conocer, para abrirle su seno de nuevo y derramarse en su hija, y hacerle
conocer otro valor, otros efectos que contiene la Vida de mi Querer, y repite su trabajo porque
quiere ver en ella el valor de su Vida, los efectos, la sustancia de sus bienes. Ahora, los
conocimientos sobre mi Divina Voluntad instruyen al querer humano, y éste adquiere ciencia y
razón, por lo que entiende que no sólo es justicia el hacerla reinar y dominar como vida primaria
en su alma, sino es un bien sumo que recibe, honor y gran gloria que este Querer Santo, con el
dominar, llegue a darle el estado de realeza divina, porque se siente hija del gran Rey, así que
la realeza también es suya.
(3) Cuando la criatura ha llegado a comprender todo esto por caminos de conocimientos y de
lecciones que le ha dado mi Querer Divino, todo está hecho, mi Voluntad ha vencido al querer
humano, y éste ha vencido a la Divina Voluntad. Los conocimientos sobre de Ella son tan
necesarios, que sirven para disecar los humores malos y los sustituyen con los humores santos,
ellos son como soles que lanzan dardos al querer humano y le comunican su vida, su santidad,
y el deseo ardiente de poseer el bien que conoce. Por eso sé atenta a escuchar sus lecciones,
y corresponde a un bien tan grande.”
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32-13
Junio 4, 1933
Quien vive en la Divina Voluntad recibe la fuerza creadora
de la creación continua. Acuerdo con la Divina Voluntad.
(1) Mi abandono en el Fiat continúa, soy recién nacida apenas y siento la necesidad de
estarme en sus brazos para beber a grandes sorbos la leche de sus verdades, para recibir las
oleadas de su luz, el dulce refrigerio de su calor, siento que también el Querer Divino quiere
tenerme en sus brazos, estrechada a su seno de luz para poderme infundir el acto continuo de
su Vida obrante en mí, porque vida significa tener actos que no cesan jamás, de otra manera no
se podría llamar vida. Por eso, si yo no quisiera estar en sus brazos para recibir estos continuos
reflejos de su Vida, o no me quisiera tener, no podría formar su Vida en mí, y entonces la palabra
vida se reduciría a palabras no en realidad, o bien en una pintura pintada. Jesús mío, ¡ah! no lo
permitas, y haz que se forme su Vida real en mi alma. Pero mientras buscaba estarme en los
brazos de la Divina Voluntad, mi soberano Jesús, visitando mi pequeñez me ha dicho:
(2) “Hija de mi corazón, tú tienes razón de que sientes la extrema necesidad de estar en los
brazos de la Divina Voluntad, porque estar en sus brazos significa ponerse a su disposición y
empeñarla para formar su Vida en la criatura, y si no se pone en sus brazos, se pone como a
gran distancia, y la vida no se forma de lejos, sino de cerca, más bien fundida con la misma vida
que se quiere recibir; ninguna madre concibe a su hijo de lejos, sino dentro de su mismo seno,
ninguna semilla germina y forma su planta si no se funde y esconde bajo tierra. Así, decir:
1940 sig