corresponden a una esposa para hacer feliz a este joven, ¿qué diría él? Agradecería el amor de
ella, pero ciertamente no estaría contento de su conducta, porque este modo de amar no sería
más que un amor estéril, infecundo, que le causaría daño a ese pobre joven en vez de bien, y
poco a poco este extraño amor produciría fastidio en vez de gusto, porque toda la satisfacción
de este amor es de la joven. Y como el amor estéril no tiene leña para fomentar el fuego, muy
pronto se reduciría a cenizas, porque sólo el amor obrante es duradero, los demás amores,
como humo se disipan en el aire, y después se llega al fastidio, a no tomar en cuenta y quizá a
despreciar lo que tanto se amaba.
(3) Así es la conducta de las almas que ponen atención sólo a sí mismas, esto es, a su
satisfacción, a los fervores y a todo lo que les agrada, diciendo que esto es amor por Mí, mientras
que todo es satisfacción de ellas, porque se ve con los hechos que no ponen atención a mis
intereses y a las cosas que me pertenecen, y si llega a faltar lo que les satisface, no ponen más
atención de Mí, y llegan aun a ofenderme. ¡Ah! hija, sólo el amor obrante es el que distingue a
los verdaderos de los falsos amantes, porque todo lo demás es humo”.
(4) Mientras esto decía, veía a personas y como si yo quisiera poner atención a ellas, pero
Jesús me ha distraído al decirme:
(5) “No quieras entrometerte en los actos ajenos, dejémoslos hacer, porque cada cosa tiene
su tiempo. Cuando sea el tiempo del juicio entonces será el tiempo de discernir todas las cosas,
porque cribándolas muy bien se vendrá a conocer el grano, las pajas y la semilla estéril y nociva.
¡Oh, cuántas cosas que parecen grano se encontrarán en aquel día como pajas y semillas
estériles, dignas sólo de ser arrojadas al fuego!”
+ + + +
3-108
Agosto 20, 1900
(1) Esta mañana mi adorable Jesús no venía, entonces después de mucho esperar, cuando
mi pobre corazón no podía más, se ha hecho ver desde dentro de mi interior y me ha dicho:
(2) “Hija mía, no quieras afligirte porque no me ves, porque estoy dentro de ti, y desde aquí,
por medio tuyo estoy viendo al mundo”.
(3) Después ha continuado haciéndose ver de vez en cuando, sin decirme nada más.
+ + + +
3-109
Agosto 24, 1900
Todo se convierte en bien para quien verdaderamente ama a Jesús.
(1) Habiendo pasado un día inquieta, me sentía toda llena de tentaciones y pecados. ¡Oh
Dios, qué desgarradora pena es el ofenderte! Hacía cuanto más podía por estarme en Dios, por
resignarme a su santo Querer, para ofrecerle por amor suyo ese mismo estado inquieto, para
no ponerle atención al enemigo mostrándome con suma indiferencia, a fin de que no lo incitara
yo misma a tentarme mayormente, pero con todo esto no podía hacer menos que oír el murmullo
que el enemigo suscitaba a mi alrededor. Entonces, encontrándome en mi habitual estado, no
me atrevía a desear a mi amado Jesús, tan fea y miserable me veía. Pero Él siempre benigno
con esta pecadora, sin que yo lo pidiera ha venido, y como si me compadeciera me ha dicho:
(2) “Hija mía, ánimo, no temas. ¿No sabes tú que ciertas aguas frías e impetuosas son más
potentes para purificar de cualquier mínima mancha que el mismo fuego? Y además, todo se
convierte en bien para quien verdaderamente me ama”.