instante fuera de tu Voluntad. Pero mientras esto pensaba, el siempre amable Jesús
haciéndome su breve visita me ha dicho:
(2) “Hija mía, el vivir fuera de mi Divina Voluntad es vivir sin la conexión de la Vida Divina,
apartada del Cielo, como si no tuviera conocimiento, amistad, relación con su Padre Celestial,
se puede decir que mientras sabe que tiene Padre, pero no lo conoce, vive como lejano y por
eso no participa en sus bienes divinos, mucho más, que en cada acto de voluntad humana que
hace, siempre toma tierra, y a ésta conoce y ama, y participa en las infelicidades que produce
el terreno que va adquiriendo con sus actos humanos, así que la voluntad humana sin la
conexión con la Divina, sabe producir mucha tierra, la que siembra pasiones, espinas, pecados,
y recoge miserias, tristezas, que le amargan la vida. Por eso, cada acto de voluntad humana no
hace otra cosa que tomar un poco de tierra, en cambio cada acto que hace de mi Voluntad, la
criatura pierde el terreno humano y adquiere el terreno del Cielo, por eso a cada acto que va
haciendo de Querer Divino, toma Cielo y va agrandando sus propiedades celestiales, y Yo
mismo le suministro la semilla, y haciéndome agricultor celestial siembro junto con ella las más
bellas virtudes, y ahí formo mi habitación, mi refugio, mis delicias, y no encuentro diferencia en
estarme en el Cielo junto con los santos en las regiones celestiales, o estarme en el cielo de
esta criatura, es más, siento más placer en estarme en el cielo de la voluntad humana en la
tierra, por la razón de que en él tengo que trabajar para poder engrandecer de más este cielo,
así que puedo hacer nuevas adquisiciones, recibir nuevo amor, y el trabajo, si bien es sacrificio,
pero tiene virtud de producir nuevas invenciones, nuevas bellezas, nuevas artes; es del trabajo
de donde surgen las cosas más estrepitosas, las ciencias más altas y profundas, y Yo que
entiendo de todas las artes, de todas las ciencias, trabajo en este cielo y en él formo los trabajos
más bellos, las invenciones más artísticas y nuevas, y comunico las ciencias más altas y
profundas, así que ahora me hago maestro y enseño las ciencias más sublimes, ahora artífice
y formo las estatuas vivas en este cielo, ahora la hago de agricultor y mis manos creadoras
cambian, transforman el pequeño terreno de la criatura en cielo, siento gran placer en usar todas
las artes y me divierto, porque ahora hago un trabajo y ahora otro, y ahora invento cosas nuevas,
y las novedades llevan siempre más placer, más gusto y más gloria, y estos cielos terrestres
servirán también de nueva sorpresa y contento a toda la corte celestial; donde reina mi Voluntad
Divina como vida en la criatura, Yo todo puedo hacer, ella se vuelve en mis manos materia prima
para poder desarrollar mis trabajos divinos, y el poder trabajar es para Mí la cosa más agradable,
es el reposo más dulce, parece que se alternan juntos trabajo y reposo. Ahora, en el Cielo, en
mi patria celestial no hay trabajos, ni de parte mía, ni de parte de las criaturas, quien entra en
aquellas regiones celestiales pone su basta y se dice a sí misma: ‘Mi trabajo ha terminado, lo
que he hecho está hecho, no puedo agregar ni siquiera una coma de más a mi trabajo, a mi
santidad’. Y Yo no puedo hacer nuevas conquistas en sus almas, porque la muerte dice
confirmación, no pueden hacer un paso más adelante, por eso no hay trabajos en la patria
celestial, sino que todo es triunfo y gloria, puedo decir que toda la suntuosidad que hago de dar
nuevas alegrías, nueva felicidad y bienaventuranzas continuadas, con las que tengo raptado a
todo el Cielo, es todo por parte mía, pero de ellos no me es dado adquirir más nada. He aquí el
por qué me agradan más, porque las conquistas, los trabajos, los gustos que encuentro en estos
cielos terrestres del querer humano, no pueden existir donde todo es triunfo y gloria, ni siquiera
en las regiones de mi patria divina, por eso sé atenta y no salgas nunca de mi Voluntad, y Yo te
prometo no suspender jamás mis trabajos divinos en tu alma”.
(3) Después seguía pensando en el gran bien que trae la Divina Voluntad a la criatura, y mi
soberano Jesús ha agregado:
(4) “Hija mía bendita, tú debes saber que es tanto nuestro amor y el deseo ardiente de tener
junto con Nosotros a la criatura, que no apenas creada le asignamos el puesto real en nuestra
Voluntad Divina, así que cada una de las criaturas tiene su puesto de honor en nuestra morada
divina, así que su principio, su primer acto de vida, tanto en la eternidad como en el tiempo, es
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