(3) Después de esto estaba siguiendo todo lo que ha hecho la Divina Voluntad, y sentía sus
actos en mí, en orden, uno después del otro, y yo debía seguirlos. Entonces yo he quedado
sorprendida, y mi dulce Jesús ha agregado:
(4) “Mi pequeña hija de mi Querer, tú debes saber que quien hace mi Divina Voluntad y vive
en Ella, no puede hacer menos que tener siempre presente todos los actos hechos por la misma
Voluntad, porque Ella tiene todo en Sí y siempre en acto todo lo que ha hecho, por lo tanto, no
es maravilla que en el alma donde Ella reina tenga todos sus actos con todo el orden que ha
tenido al crearlos, y la criatura con toda facilidad los sigue uno por uno para unirse junto, como
si quisiera hacer lo que ha hecho mi misma Voluntad; si se encuentra junto, ¿cómo puede
abstenerse de hacer lo que Ella hace, y de poner en campo de acción, fundida con Ella, su
pequeño amor, su adoración, su gracias, sus atenciones y maravillas por obras tan grandes?
(5) Es más, tú debes saber que mi Voluntad da la cuerda al alma, y ella se presta a recibirla,
en esta cuerda vienen tomadas todas nuestras obras, y ella siguiendo la cuerda, sigue y se pone
al día en todas nuestras obras. Sucede como al reloj, si se da cuerda mueve las manecillas,
señala los minutos, las horas, y quien lo posee tiene el bien de conocer todas las horas del día,
pero si no se le da cuerda, el reloj nada señala, es como si no tuviera vida, y quien lo posee no
tiene el bien de conocer las distintas horas de la jornada. Ahora, a quien hace reinar nuestra
Voluntad, la podemos llamar nuestro reloj, que dándole la cuerda señala los minutos y las horas
de nuestras obras, y tiene el bien de estar en conocimiento de las horas del día de nuestra Divina
Voluntad. Ahora, si se le da cuerda, el reloj camina hasta que se termina la cuerda, no
interrumpe su camino, así el alma si recibe la cuerda de mi Voluntad, debe hacer su camino, y
si se quiere detener no puede, porque la cuerda mueve los engranes de su alma y la hace seguir
adelante en el gran día de las horas de nuestras obras. Por eso sé atenta para recibir el gran
bien de esta cuerda divina si quieres conocer las horas del día del Fiat Supremo. Mucho más
que cuando el alma se dispone a hacer mi Voluntad y seguirla, todo lo que Ella ha hecho, hace
competencia para entrar en aquél acto, porque siendo un acto solo, no tiene actos separados,
por eso todo lo que ha hecho en el orden de la Creación, de la Redención, en los ángeles, en
los santos, todo encierra en la obra de la criatura que obra en Ella, porque si se da, no se da a
mitad, sino toda entera, y así como el sol si se da a la tierra, no se da a mitad, sino todo entero,
con la plenitud de su luz, y por eso suceden maravillas sobre la faz de la tierra, así mi Voluntad,
si la criatura la llama como vida en sus actos, Ella se da con toda la plenitud de su luz, santidad,
potencia y obras suyas, si no llevase todo, sería entrar en la criatura y en sus actos como un rey
sin cortejo, sin ejército, sin potencia creadora, y por lo tanto tener ociosas nuestras maravillas
que podemos hacer, ¡ah, no, no! Quien obra en nuestra Voluntad debe poder decir: Tomo el
Cielo en un puño, tomo el Cielo por asalto y lo encierro en mi acto”.
+ + + +
32-8
Abril 29, 1933
Quien hace el querer humano toma tierra, y quien hace el Divino toma Cielo.
Cómo Jesús sabe hacer todas las artes. Gusto que toma en trabajar.
La criatura es la noble princesa que desciende de la altura del Cielo.
(1) Mi abandono en el Fiat Divino continúa, siento que para mí es una extrema necesidad el
vivir en Él, y si no lo hiciera me sentiría faltar la tierra bajo los pies, el cielo sobre la cabeza, el
aire para respirar, el sol que me ilumina y calienta, el alimento que me nutre, así que, ¿cómo
podría vivir? Y si viviese, ¿qué vida infeliz sería la mía? Dios mío, líbrame de vivir un solo