Mucho más, que por parte nuestra no le hacemos faltar jamás nada, más bien damos siempre
en modo sobreabundante, si falta alguna cosa será siempre por parte de la criatura, pero por
Nosotros, jamás”.
(3) Después de esto mi pobre mente continuaba a perderse en el Querer Divino, y mi siempre
amable Jesús ha agregado:
(4) “Hija mía bendita, mi Divina Voluntad es depositaria de todo lo que ha sido hecho por
Nosotros, y de todo lo que han hecho las criaturas, ni siquiera un pensamiento, una palabra, las
obras más grandes como las más pequeñas, los pasos, los latidos, los respiros, las penas, todo
lo tiene depositado en Ella, nada se le escapa, así que todo lo que tú haces toma puesto en mi
Voluntad, ni tú puedes esconder nada, porque con su inmensidad te envuelve, con su potencia
es actriz de todo lo que tú haces, y con sus derechos divinos es dueña de poseer, de conocer,
y de conservar todo lo obrado por las generaciones humanas, y de premiarlas y de castigarlas
según merezcan. Es tanta su bondad y potencia al mismo tiempo, que así como no pierde ni
una estrella, ni una gota de luz que posee el sol, ni una gota de agua del mar, así no pierde ni
siquiera un pensamiento de criatura, y aunque lo quisiera perder no lo puede, su omnividencia
lo encuentra en acto en su Voluntad. ¡Oh! si las criaturas comprendiesen que una Voluntad
Divina recibe en depósito todo lo que hacen y piensan, cómo estarían atentas a que todo fuese
santo y recto, y llamarían a esta Voluntad Suprema como vida de todo lo que hacen, a fin de
que ningún juicio desfavorable pudiesen recibir sus actos, porque estarían en depósito en el
mismo Querer Divino como actos y efectos suyos, a los cuales nadie puede tener la audacia de
juzgarlos, y serán premiados como actos de un Querer Divino obrante en la criatura.
(5) Además de esto, como la Divina Voluntad es depositaria de todos y de todo, así la voluntad
humana es depositaria de todos sus pensamientos, palabras, obras y pasos, etc., nada pierde
de todo lo que hace, más bien forman una sola cosa con ella, y queda escrito y sellado con
caracteres imborrables cada uno de los pensamientos, palabras, penas sufridas, todo; se puede
dar que la memoria no lleve cuenta de todo, muchas cosas las ha olvidado, pero la voluntad
todo esconde y nada pierde, así que es la depositaria y portadora de todos sus actos. Así que
el Querer Divino es depositario y portador de todos y de todo, y el querer humano es depositario
y portador individual de sí mismo. ¡Qué triunfo será eternamente, qué honor y gloria de quien
santamente ha pensado y obrado! Y qué confusión de quien ha depositado en el querer humano
pecados, pasiones, obras indignas, y se volverá él mismo portador de sus mismos males. Y si
los males son graves será pasto de las llamas infernales, y si menos graves, será pasto de las
llamas purgantes, que por camino de fuego y de penas purificarán aquella voluntad humana
ensuciada, pero no podrán restituirle el bien, las obras santas que no ha hecho. Por eso sé
atenta, porque todo viene numerado y escrito, ni tú ni Nosotros perdemos nada, aun un
pensamiento, una palabra, tendrá su vida perenne, y serán como fieles amigos e inseparables
de la criatura, por eso es necesario que te formes los amigos santos y buenos, a fin de que
puedan darte paz, felicidad y gloria perenne”.
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32-3
Marzo 26, 1933
La pequeñez en la Voluntad Divina. Cómo las obras más grandes, Dios
las hace gratuitamente. Ejemplo: la Creación y Redención, así el reino
de la Divina Voluntad. En la Encarnación los Cielos se abajan.
(1) Me siento como asediada, investida por la luz del Eterno Querer, mi pequeñez es tanta,
que temiendo de mí misma no hago otra cosa que esconderme siempre más en esta dulce
1925 sig