virtud de herir, de conquistar y de disponer a exponer la vida por amor de quien en acto la está
poniendo por ella. Pero hay una gran diferencia por parte de las criaturas, quien me escucha y
toma todo lo que hemos hecho tanto en la Creación cuanto en la Redención, en acto de hacerlo,
forma su vida junto con Nosotros, siente correr en sus actos nuestros actos divinos, todo habla
de Dios para ella. En cambio quien las mira como cosas pasadas, sólo tiene el recuerdo, y el
recuerdo no ha formado ni Vida Divina, ni heroísmo de santidad. Por eso toma las cosas como
en realidad son, siempre en acto, para amarte siempre y siempre amarme”.
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32-2
Marzo 19, 1933
Alimento que da a la criatura el Ser Supremo, que sirve
para hacer crecer al alma y hacer crecer la Vida Divina en
el alma. La Divina Voluntad, depositaria de todos y de todo
(1) Estoy siempre en poder del Fiat Divino, su amor es tanto, que no me deja un instante sin
alimentar mi pobre mi alma, pero para alimentarme me quiere Consigo en poder de sus actos,
para preparar juntos el alimento que quiere darme. Después, siguiendo sus actos me he
detenido en el acto cuando Dios creaba al hombre, y mi sumo Bien Jesús, sorprendiéndome me
ha dicho:
(2) “Hija mía bendita, nuestra bondad suprema no se contentó con amar al hombre, con darle
todo el universo a su disposición, sino que para dar desahogo a nuestro intenso amor, poníamos
nuestras cualidades divinas para alimentar su alma, así que poníamos nuestra potencia,
sabiduría, bondad, amor, santidad, fuerza, como su alimento celestial y divino. Así que cada
vez que venía a Nosotros le poníamos nuestra mesa celestial para alimentarlo y saciarlo; no hay
cosa que más nos una, nos identifique con la criatura que el alimento, el cual llega a convertirse
en sangre, calor, fuerza, crecimiento y vida de ella, así nuestra Divinidad, queriendo alimentarla
con nuestras cualidades divinas, se hacía calor, fuerza, crecimiento y vida de la criatura. Pero
esto no bastó, este alimento digerido no sólo hacía crecer a la criatura toda bella y santa con las
virtudes de los alimentos que tomaba, sino que servía para hacer crecer la Vida Divina, la cual
no se adapta a alimentos humanos, sino que quiere sus mismos alimentos divinos para crecer
y formar su misma Vida en el fondo del interior del alma. Mira, ¿se puede dar amor más grande,
unión más íntima e inseparable, que exponer nuestro Ser Divino, nuestras cualidades inmensas
e infinitas por alimento, para hacerla crecer con nuestras similitudes? Y además, servirnos de
ellas para suministrarle los alimentos para no hacernos quedar en ayunas en su alma, y así
pueda decir: ‘Dios alimenta mi alma, y yo con el alimento que me da alimento su Vida y la hago
crecer en mí’. El amor sólo está contento cuando puede decir: ‘Tú me has amado, y yo te he
amado; lo que tú has hecho por mí, yo lo he hecho por ti’. Y como sabemos que la criatura no
nos puede igualar jamás, le damos de lo nuestro, y así igualamos las partes y quedamos
contentos y felices, ella y Nosotros, porque el verdadero amor sólo se siente feliz y satisfecho
cuando puede decir: ‘Lo que es tuyo es mío’. Y no creas que esto fue para el primer hombre,
lo que hacemos una vez lo continuamos siempre, todavía ahora estamos a disposición de las
criaturas, cada vez que se une con nuestra Voluntad, que pierde la suya en la nuestra, que la
hace dominar, son como tantas visitas que viene a hacer a nuestro Ser Supremo, y Nosotros,
¿la dejaremos ir en ayunas? ¡Ah! no, no sólo la alimentamos, sino que le damos de lo nuestro,
a fin de que tenga alimentos suficientes para crecer como nuestro Querer la quiere, y a fin de
que no le falten los medios necesarios para hacer crecer siempre más nuestra Vida en ella.
1924 sig