(4) Y Él: “Entonces, porque me amas me dices ‘te amo’, ¿y no es esto el más grande de mis
contentos, de mis suspiros, de mis ansias, de mis delirios, ser amado por la criatura? Ahora,
debes saber que a cada ‘te amo’ tuyo, Yo te susurro al oído del corazón,
‘te amo’, y pongo mi puntuación celestial a la página y letras de tu vida, ¿no estás contenta?”
(5) Y yo: “Amor mío, no me basta sólo tu puntuación, no, no estoy contenta, puede bastarte
a Ti únicamente mi puntuación, porque siendo yo pequeña y buena para nada no sé hacer otra
cosa, pero Tú que sabes hacer todo, para dejarme contenta quiero que Tú mismo formes la
página y las letras de mi vida”.
(6) Y Jesús: “Sí, sí, te contentaré y podría decirte que lo estoy haciendo. Ahora, debes saber
que para tener una página escrita se necesita el papel, la tinta, la pluma, todo es materia prima
para formar una página escrita, si falta una el escrito no puede tener vida. Ahora, el papel es mi
Divina Voluntad, la cual como fundamento de todo debe formar la página de la vida. Mira, puedo
decir que mi Voluntad se extendió como fundamento de toda la Creación, más que papel para
recibir nuestros caracteres distintos de nuestro amor incesante, en el cual poníamos más que
caracteres imborrables nuestras cualidades y obras divinas, nuestros caracteres vienen
formados de obras y amor incesante. Así el alma debe poseer como fondo de todo mi Divina
Voluntad, pero no basta, se necesita el amor incesante para formar la tinta para escribir sobre
este papel de luz, pero papel y tinta no son suficientes para formar los caracteres, se necesita
la pluma de las obras santas, la diversidad de los sacrificios, las circunstancias de la vida para
formarse la pluma y así escribir los caracteres ordenados, las expresiones más bellas y
conmovedoras que ahora hacen llorar, y ahora llenan el corazón de alegría, de modo que quien
los pueda leer se sentirá transformado y dada nuevamente la vida del bien que posee aquella
página, y Yo, artífice y escritor divino, cuando encuentro papel, tinta y pluma, así como formé y
escribí la página de la Creación, así me ocupo con sumo deleite mío en formar y escribir la
página de esta criatura, quizá más bella que la misma página de la Creación. Por eso ten
siempre listo papel, tinta y pluma, y Yo te prometo escribir la página de tu vida, en la cual se
verá que Yo sólo he sido Aquél que la he formado y escrito, y así quedarás contenta tú, y
contento Yo”.
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31-24
Enero 18, 1933
Soledad en que es puesto Jesús por parte de aquellos que lo reciben
Sacramentado, sus lágrimas, sus dolores. Las especies mudas y las
especies vivientes. Continuación de la Vida de Jesús en la criatura.
(1) Habiendo recibido la santa Comunión, estaba haciendo mis acostumbrados
agradecimientos, y mi Sumo Bien Jesús se hacía ver afligido y taciturno como si sintiera la
necesidad de compañía, y yo estrechándome a Él trataba de consolarlo con ofrecerme a estar
siempre unida con Él, para no dejarlo jamás solo, y Jesús parecía todo contento y para
desahogar su dolor me ha dicho:
(2) “Hija mía, seme fiel en no dejarme jamás solo, porque la pena de la soledad es la más
oprimente, porque la compañía es el alimento del desahogo de quien sufre, en cambio sin
compañía se sufre el dolor y se está obligado a sentir el hambre, porque falta quien le dé el
desahogo del alimento, falta todo, y quizá falta quien pudiese ofrecer el alivio, aunque fuera una
medicina amarga. Hija mía, cuántas almas me reciben Sacramentado en sus corazones y me
1909 sig