sus grandes sorbos de luz, de dulzura, de santidad, de paciencia invicta, de heroísmo, de
sacrificios; la segunda tiene la noche que le da sus sorbos para mantener sus pasiones, para
debilitarlo y hacerle perder la vista del Cielo. La diferencia entre una y otra es grande, por eso
sé atenta y haz que mi Voluntad Divina te consuma y te transforme toda en su luz”.
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31-18
Diciembre 6, 1932
Valor de un acto hecho en la Divina Voluntad. Cómo se vuelve
potente sobre todos y es la única trabajadora que mueve
todo para hacer amar a su Creador.
(1) Mi abandono en el Fiat continua, su fuerza raptora, dulcemente rapta, inviste y absorbe, y
mi pequeña alma se siente pequeña, pequeña, apenas un átomo, también siente su inmensidad
que no le es dado encerrar en su pequeño cerco; pero a pesar de mi pequeñez no quiere estar
ociosa, quiere amar, bendecir, glorificar, agradecer a Aquél que la ama tanto, que le ha dado su
misma Voluntad Divina a su disposición. Pero mientras mi mente se perdía en Ella, mi Celestial
Soberano Jesús visitando mi pequeña alma me ha dicho:
(2) “Hija mía, tú no puedes comprender todo el valor que contiene un acto hecho en mi Divina
Voluntad. Es tanto su valor, su grandeza, que la misma criatura que lo ha hecho no lo puede
encerrar todo dentro de sí misma, se llena y no pudiéndolo contener se desborda fuera, y corre
en la misma inmensidad del Fiat eterno, y todo lo que Él envuelve y que encierra en su
inmensidad repiten el mismo acto de la criatura, así que si tú amas, adoras, me bendices, me
agradeces, das la ocasión a todas las cosas creadas para repetir tu acto, de modo que cielos y
tierra, sol y viento, mares y ríos, plantas y flores, todos a coro dicen, os amamos, os adoramos,
os rogamos, y así de todo lo demás, es como un eco que resuena en todo y en todos, y con su
fuerza investidora que posee mi Voluntad, absorbe y hace que todas las cosas reciban el mismo
acto que ha hecho la criatura en mi Voluntad, y, ¡oh! qué dulce sorpresa, qué encanto
maravilloso, el que un acto impere sobre todo y hace repetir a todos su acto, este pequeño
átomo que entra en nuestro Querer se vuelve potente sobre todos, y dulcemente da a todos su
mismo acto para hacer amar a su Creador. Por eso nuestro Ente Supremo siente que la criatura
que entra en nuestro Querer mueve todo, hace correr su voz en todas las cosas, y no queriendo
estar sola, inviste, impera, y hace decir a todas las cosas que son investidas por el Fiat lo que
ella quiere: ¿Quiere amar? Y hace decir a todas las cosas amor. ¿Quiere adorar, bendecir? Y
todos se prestan para adorar y bendecir, en suma, es la que manda sobre toda la Creación, y
Nosotros la dejamos hacer. Es nuestro mismo Querer que quiere que esto haga, su misma
potencia, su imperio del cual ha sido investida, y Nosotros nos deleitamos tanto al ver la
pequeñez de la criatura correr en nuestra inmensidad, y sentimos la compañía de la criatura,
porque darnos compañía significa reconocer que ya estamos junto con ella, reconocer el acto
que hace, su valor, a fin de que pueda decirnos cuánto nos ama, porque por cuanto más conoce
que su acto es grande, más nos da, y más nos sentimos amados, y más la amamos. Así que
es solamente ella la que viene de la tierra a romper nuestra soledad, y la única trabajadora que
quiere mover todas las cosas para hacernos amar, bendecir, agradecer; es verdad que las otras
criaturas están en nuestra Voluntad Divina, pero no conociendo que estamos con ellas, por quién
obran, y el valor de sus obras, viven como extrañas y como lejanas de Nosotros, y esto es un
gran dolor para Nosotros, el tener hijos, tenerlos en nuestra casa, esto es en nuestra Voluntad,