volverlas felices, pero como no se acercan para comprenderlas son infelices y sienten el aire
venenoso de su voluntad humana. Ninguno obra con la finalidad de volverse infeliz o de ser
portador de infelicidad y de no tomar lo útil, el bien de su obra, mucho más el Ente Supremo que
todo ha hecho para formar la escalera de la felicidad a la criatura. Ahora, nuestro único contento
es ver a la criatura en medio de nuestras obras para unificarse, gozárselas, comprenderlas y
formarse la norma de cómo debe actuar en sus obras, y como nuestra Voluntad no sabe hacer
obras diferentes, repite en la criatura el facsímil de nuestras obras”.
(4) Después de esto continuaba sintiéndome toda inmersa en la Divina Voluntad, y mi siempre
amable Jesús ha agregado:
(5) “Hija mía, no te maravilles, todo es posible en mi Voluntad, con Ella la criatura tiene el todo
en su poder y todo puede hacer, más bien siente su imperio sobre su ser, y ningún acto sale de
ella si no es investido por un acto, poder y fuerza divina. Lo humano muere en nuestra Voluntad,
pero muerte feliz y gloriosa, muere para resurgir con la vida de los actos de un poder divino y de
una Voluntad que no es suya, y es tanto el imperio que siente sobre sí, que si le viniera dado
hacer otras cosas con su propio querer, aun santas y buenas, ella no las haría jamás, se
contentaría de estar aun siglos sin hacer nada, en vez de hacer un solo acto, en que no sienta
sobre su acto el imperio del acto obrante de mi Voluntad, porque en Ella, la criatura comprende
con claridad qué significa un acto solo de mi Voluntad obrante en su acto, que comparado con
sus miles de actos, sin el acto divino, serían casi nada.
(6) Tú debes saber que en cuanto la criatura entra en nuestro Querer, nuestra bondad es tanta
y gozamos tanto de tenerla con Nosotros, que le cedemos nuestras obras, nuestros pasos,
nuestro amor, por cuanto a criatura es posible; así que cada vez que hace un acto en la Divina
Voluntad, adquiere, ahora un paso nuestro, ahora una obra, ahora toma nuestro amor, nuestra
bondad en su poder, y toda feliz nos dice: ‘En vuestro Querer tengo vuestro amor en mi poder,
por tanto puedo amaros mucho, mi amor no es disímil del vuestro, así que puedo amaros cuanto
os amáis Vosotros mismos; tengo vuestras obras en mi poder para glorificaros, y vuestros pasos
en los míos para recorrer el mismo camino que Vosotros recorristeis en busca de todas las
criaturas, para conducirlas a todas ante vuestra adorable Majestad’. Y como nuestro Ente
Supremo con su inmensidad se encuentra por todas partes, por eso es vida de cada obra, paso
de cada pie, y latido de cada corazón, la criatura que vive en nuestra Voluntad, habiéndole
cedido de lo nuestro, nos la sentimos caminar junto con Nosotros en los pasos de todos, en las
obras de cada uno, y nos ama en el latido de cada corazón, y cuando ve que las criaturas nos
ofenden, ¡ah! ella como fiel nuestra nos quisiera esconder en su pequeñez, y poner su vida, que
es también nuestra, para nuestra defensa. ¡Oh! ¿cómo no amar a esta criatura? En nuestra
Voluntad hay prodigios inauditos, y como no es conocida, no es de extrañar que no crean lo que
te digo, pero tú no te detengas, sigue su luz y haz que tú seas su presa feliz”.
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31-17
Noviembre 27, 1932
La voluntad humana es como papel en el cual viene acuñada la
imagen divina, y Dios pone en él el valor del número que quiere.
Ejemplo. Dios encerrado en el acto de la criatura.
(1) Estoy siempre en manos del Fiat Divino, mi pequeñez no se cansa de girar en torno y
dentro de Él, con la esperanza cierta de consumirme en su luz, y con el apetito de adentrarme
1898 sig