que ellas poseen, debía proseguir la creación interna en el fondo de las almas, y esto se podía
hacer si mi Voluntad tuviera el primer lugar, la libertad de obrar en la voluntad humana, y no
teniéndola, no puede seguir adelante en su obra creadora, queda obstaculizada no pudiendo
crear en ella los nuevos cielos, estrellas, soles, y así de lo demás para corresponderse por
aquellos que le dio en la creación de todas las cosas, y el no poder seguir adelante en nuestras
obras, no poder proseguir lo que hemos establecido hacer en las criaturas en virtud de nuestra
Voluntad. ¿Cómo podemos correspondernos si aún no hemos terminado de hacer lo que
queremos, y no está terminada la obra de la Creación comenzada desde hace tantos siglos?
Porque en la obra de la Creación va incluido todo junto lo que debía hacer mi Fiat en todas las
criaturas, para poderse llamar obra nuestra terminada. Y si nuestro Querer aún no ha hecho
todo lo que quiere hacer, ¿cómo puedo decir que he terminado mi obra, mucho menos
corresponderse de todo lo que ha hecho? Por ello, cuando Nosotros obtengamos la finalidad
de que la criatura haga en todo nuestra Voluntad y viva en Ella, y ella tenga por finalidad vivir de
nuestra Voluntad y hacerla reinar para darle el campo a la magnificencia de sus obras, entonces,
cuando la finalidad de uno será la del otro, entonces podremos recibir la verdadera
correspondencia de todo lo que hemos hecho por amor de las criaturas. Por eso sé atenta y
siempre adelante en mi Voluntad”.
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31-16
Noviembre 20, 1932
Dios en sus obras ponía la felicidad para volver feliz a la
criatura. Cada acto hecho en la Divina Voluntad es una
obra, un paso, un amor que Dios cede a la criatura.
(1) Estoy siempre girando en los actos de la Divina Voluntad, y mientras me parece haber
girado en sus obras, y comprendido todo lo bello, lo santo, los bienes infinitos que contienen, al
girar de nuevo me siento analfabeta, pequeña ignorante y veo que hay mucho aún por
comprender, tomar y aprender de las obras de la Voluntad Suprema. Pero mientras mi pequeña
inteligencia quedaba como raptada al mirar la magnificencia de sus obras, mi Celestial Rey
Jesús, visitando mi pequeña alma me ha dicho:
(2) “Hija mía bendita, todas mis obras contienen valor y bienes infinitos, por eso mientras te
parece que has comprendido todo, regresando nuevamente en medio a nuestras obras,
encuentras que te falta mucho y mucho por comprender, y esto sucede porque lo infinito no
puede ser encerrado en lo finito, a lo más se puede llenar, pero encerrar todo el infinito le será
imposible, y siendo tu inteligencia finita, se agota delante al infinito, se llena, y le parece que ha
comprendido todo, pero no es verdad, es más bien, que habiéndose llenado no tiene dónde
poner los otros conocimientos divinos; pero después, pensándolos y volviéndolos a pensar
forma el nuevo lugarcito en su inteligencia, y encontrándose de nuevo en medio a nuestras
obras, encuentra nuevas cosas para tomar y aprender. He aquí por que tú te sientes siempre
analfabeta cada vez que te encuentras de frente a la magnificencia de nuestras obras divinas.
(3) Tú debes saber que tanto en las obras de la Creación como en las de la Redención,
Nosotros poníamos en cada una de ellas la plenitud de la Felicidad, de la luz, de la Gracia, de
la bondad y así del resto de todas las cualidades divinas, y todas estas prerrogativas en acto de
derramarse sobre la criatura para volverla feliz. La felicidad de nuestras obras, como aire
celestial, lleva el perfume, el embalsamamiento divino a quienquiera que se acerca para
comprenderlas, y desbordándose de ellas comunican los bienes infinitos que poseen. Nosotros
poníamos a la criatura por medio de nuestras obras, bajo la lluvia de nuestra felicidad, para