Sacramento, y circundado por los actos que me hizo mi Mamá Celestial cuando me recibió
Sacramentado, y circundado por todos los actos de aquellos que viven de mi Voluntad, porque
estos actos son inseparables de Mí, y quedan unidos Conmigo como parte de mi misma Vida.
Por ello todo me puedes dar, porque ellos sirven para cubrir tu miseria, para suplir a tu amor,
para que no sientas vergüenza de que viniendo a ti no tengas qué darme, más bien como tú te
sirves de ellos para dármelos y poderme complacer, y amarme por medio de estos actos, ellos
se bilocan y se convierten en actos tuyos y actos míos, actos de la Soberana Reina y de las
almas que viven de mi Voluntad, de modo que Yo en vez de tener uno, tengo dos, y mi Vida
Sacramental queda circundada por dobles actos, por doble amor, por mayor gloria. Éstos son
mis comercios que hago cuando me comunico a las almas: ‘Doy de lo mío para tener el doble
de ellos, y así me ingenio para comerciar mi misma Vida Sacramental, para recibir la
correspondencia de Ella’. Pero ¡ay de Mí! Cuántos no se sirven de Ella, y ellos permanecen sin
tener, ni saber qué darme, y Yo quedo sin nuevo cortejo, en ayunas de sus actos, y con el dolor
de no poderme ni siquiera ingeniar en mis comercios amorosos. Esto no me lo harás tú, porque
si vengo no es sólo por venir, sino es más bien porque quiero darme y recibir por cuanto puede
la criatura, esto forma mi satisfacción, mi contento y mi paraíso en el Santísimo Sacramento;
darme y nada recibir de ellas forma mi purgatorio en mi pequeña prisión de la hostia sacramental,
purgatorio que me forma la ingratitud humana. Por esto sé atenta, y con valor y sin ninguna
reserva dame de lo mío y toda tú misma a Mí, a fin de que pueda decir: ‘Todo le he dado, y todo
me ha dado’. Así formarás mi contento y mi comercio de amor”.
(3) Después de esto estaba haciendo mi giro en los actos de la Divina Voluntad, y me parecía
que todas las cosas creadas me invitaban, una después de la otra, para hacerse conocer como
obras del Fiat Omnipotente, en las cuales esperaba mi pequeña correspondencia de amor, y por
cuan pequeña, la quería, lo exigía, para obtener su finalidad por haber puesto fuera toda la
Creación. Y mientras buscaba seguir a la Divina Voluntad, mi amable Jesús repitiendo su breve
visita, me ha dicho:
(4) “Hija mía bendita, todo lo que nuestra paterna bondad ha obrado en la Creación y
Redención, no ha recibido aún la correspondencia de la criatura, y la razón es porque nuestra
finalidad por la cual fue creada la Creación, fue que el hombre cumpliese en todo nuestra
Voluntad, aquella misma Voluntad obrante en la Creación debía obtener su acto continuo
obrante en la criatura, de modo que el eco de una debía formar el mismo eco en el otro, en modo
de formar uno solo. Pero mi virtud obrante de mi Voluntad, permanece sola con toda su
magnificencia, potencia, sabiduría y belleza, permanece en las esferas celestiales, pero en el
hombre es reprimida y como no tiene mi Voluntad obrante en él, no tiene el oído para escuchar
el eco de su virtud obrante en la Creación. Por esto, no habiendo obtenido la finalidad, nuestras
obras están sin correspondencia, la finalidad forma la correspondencia de cualquier obra
pequeña o grande que se haga. Y tú debes estar convencida de que ninguno, tanto en el orden
divino como en el humano, obra sin finalidad y para obtener su correspondencia, la finalidad se
puede llamar el principio y la vida de una obra, la correspondencia el cumplimiento. ¡Oh! cuántas
obras no tendrían principio si no estuviese la finalidad, y cuántas dejarían a medias si no se
tuviese la seguridad de la correspondencia. La correspondencia hace soportar sacrificios
inauditos y da el heroísmo excesivo a Dios y a las criaturas. Ahora si mi Divina Voluntad no
forma su reino en las almas, y ellas no le dan la libertad de hacerse dominar con su virtud
creadora y obrante, verdadera correspondencia no nos será dada, y por tanto estaremos
siempre en espera y veremos nuestras obras más bellas como a medias y sin el cumplimiento
de nuestra finalidad, así que falta la cosa más bella, el acto más importante, faltándonos la
finalidad por la cual todas las cosas fueron creadas. Mira entonces como es necesario que
venga el reino de mi Divina Voluntad, mucho más que no habiendo tenido la verdadera
correspondencia, nuestra obra creadora ha permanecido como suspendida, y no ha podido
seguir adelante en la obra de la Creación, porque está establecido que de la creación externa
1896 sig