(7) “Hija mía, es fácil comprenderlo. Supón que te fuese dado un metal de oro, con el cual tú,
trabajándolo, formarías tantos bellos objetos de oro, pero si en vez del oro te fuese dado un
metal de cobre, de fierro, tú no podrías cambiar el cobre y el fierro en metal de oro, por tanto
harías objetos de cobre, o bien de fierro. Ahora compara los objetos de fierro con los de oro,
¿cuál es la diferencia de valor? Si bien has empleado el mismo tiempo en trabajarlos, has hecho
objetos similares, mas por la diversidad del metal, los de oro superan en modo sorprendente en
valor, en belleza, en finura, a los de fierro. Ahora quien obra aun el bien con su voluntad humana,
puesto que se encuentra en el tiempo viviendo su vida, se puede decir que todo lo que hace son
obras temporales, sujetas a mil miserias, serán siempre obras humanas de mínimo valor, porque
les falta el hilo de oro de luz de mi Voluntad. En cambio quien obra en Ella, tendrá el hilo de oro
en su poder, no sólo esto, sino tendrá a su Creador obrante en su acto, tendrá no el tiempo, sino
la eternidad en su poder. Por tanto la diferencia entre Voluntad Divina y humana, no hay
parangón que rija entre la una y la otra. Es propiamente esto el vivir en mi Voluntad, Ella tiene
el acto primero y obrante en la criatura, hace como un maestro que quiere desarrollar el tema
que ha dado a su alumno, él mismo le da el papel, le pone la pluma en la mano, pone su mano
sobre la misma mano del discípulo y desarrolla el tema, escribiendo juntamente la mano del
maestro y la del discípulo. Ahora, ¿no se debe decir que el maestro ha estado obrando, y ha
puesto en aquel tema su ciencia, su bella caligrafía, de modo que ninguno podrá encontrar
sombra de defecto? Sin embargo el alumno no se ha apartado, ha recibido la obra del maestro,
se ha hecho conducir la mano sin ninguna resistencia, más bien feliz al ver las bellas ideas, los
preciosos conceptos en los cuales se sentía raptar. Ahora ¿no se debe decir que el afortunado
discípulo posee el valor, el mérito del trabajo de su maestro? Así le sucede a quien vive en mi
Voluntad: La criatura debe recibir el acto que quiere hacer mi Querer, no se debe hacer a un
lado, y Ella debe poner lo necesario que conviene a su acto divino, y es tanta nuestra bondad,
que la hacemos poseedora de nuestros mismos actos. En cambio, a quien no vive en nuestro
Querer, le sucede como cuando el maestro da el tema a su discípulo, pero no se hace él actor
del tema del discípulo, lo deja a su libertad, de modo que puede cometer errores y lo hace según
su pequeña capacidad, porque no siente sobre y dentro de sí, ni la capacidad, ni el acto obrante
de su maestro, y el tema no es otro, porque nuestra Gracia no deja jamás a la criatura aun en el
pequeño bien que hace, y según las disposiciones de la criatura, se presta o como acto obrante,
o como acto asistente, porque no hay bien que se haga que no venga ayudado y sostenido por
la Gracia Divina”.
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31-15
Noviembre 13, 1932
Industrias y comunicaciones de Jesús en el Sacramento.
Quién forma su paraíso y quién forma su purgatorio.
(1) Me sentía toda abismada en mi nada, y sintiéndome privada de mi dulcísimo Jesús, sentía
mi nada vacía de su vida, sin apoyo y sin fuerza, y habiendo recibido la santa Comunión, sentía
que no tenía qué ofrecer a Jesús, y me sentía oprimida y amargada, y Él compadeciéndome me
ha dicho:
(2) “Hija mía, ánimo, tu nada con tu Jesús es todo y puedes darme todo, porque tú debes
saber que Yo no desciendo solo cuando me recibes en el Sacramento, sino que desciendo con
todas mis obras, y así como te hago dueña de mi Vida Sacramental, así te hago dueña de todas
mis obras, por lo tanto, si quieres, tienes mucho que darme, porque tienes mis obras en tu poder,
mucho más que mi Vida Sacramental que recibes en la hostia santa, está circundada por los
actos que me hizo mi Humanidad cuando me recibí a Mí mismo al instituir el Santísimo