ni lugar para oprimirse, y además, la opresión es falta de abandono total en mis brazos, el
abandono produce el dulce sueño, y en el mismo sueño sueña con Aquél que ama y que la ama
tanto que la tiene estrechada a su seno; en cambio la opresión, el temor, produce la vigilia y la
criatura se vuelve toda ojos para mirarse a sí misma, no a Aquél que ama y es todo ojos para
ella. Tú debes saber que el hacer y el vivir en mi Voluntad, llama mi Vida a formarse en ti, y el
abandono total en Mí, llama a mis obras, y quien no vive abandonada obstaculiza en ella mi Vida
y mis obras, y Yo me sentiría mal si no pudiese desarrollar lo que quiero hacer en la criatura.
Por ello abandónate totalmente en Mí, y Yo pensaré en todo”.
(3) Después de esto estaba haciendo mi giro en la Creación para poner en ella mi
correspondencia de amor por todo lo que ha creado y conserva sólo por puro amor, y mi amado
Jesús ha agregado:
(4) “Hija mía, la gran mole del mundo unida a la gran mole Divina gira continuamente, animada
por nuestro movimiento incesante, nos gira alrededor para volver a darnos la gloria, el honor, el
amor, con el cual la sacamos fuera de Nosotros. Así que estamos en medio a nuestras obras
que mientras nos giran, alaban con voces secretas y arcanas nuestro Ser Supremo. Por lo cual
Nosotros sentimos en las cosas creadas nuestra Vida esparcida en ellas, sentimos volver a
darnos el latido de nuestro amor, la profundidad de nuestra adoración, el cortejo de nuestra
gloria, la aureola de nuestra fúlgida belleza, la vida de nuestra luz. Ahora, quien gira en nuestras
obras se une para darnos todo lo que nos da toda la Creación, mi Divina Voluntad le da el lugar
en todas las cosas creadas para hacer que lo que hacen ellas, lo haga también ella, y sucede
que conforme gira, así toma más amor, más luz de conocimiento, se embellece de más, es un
encanto el ver que conforme gira toma en sí la Vida de su Creador y la copia, y mi Fiat Divino le
da el derecho de tener su puesto de honor en sus obras. Quien vive en nuestra Voluntad es
inseparable de Nosotros, y desde la más grande hasta la más pequeña obra por Nosotros
creada, su fuerza creadora y unitiva la une con todo, con vínculo indisoluble y perenne”.
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31-10
Octubre 9, 1932
Dios creó al hombre en un éxtasis de amor. La Creación, ajuar del
hombre. El dulce sonido de la campanilla, éxtasis recíproco del Creador
y de la criatura. Prodigio de la Concepción de la Virgen.
(1) Mi abandono en el Fiat continúa, y cuanto más me abandono, tanto más siento su fuerza
que me fortifica, su Vida que anima la mía, su luz que me conforta, me ilumina y haciéndose
reveladora me revela a Aquél en cuyos brazos estoy toda abandonada, y con atracción potente
me hace girar en sus obras, ama y quiere que su pequeña hija sea espectadora de lo que ha
hecho por amor de las criaturas. Ahora, mientras giraba, mi divino y soberano Jesús,
deteniéndome en el acto de la creación del hombre me ha dicho:
(2) “Hija mía, qué dulce recuerdo la creación del hombre, él fue creado en un éxtasis de
nuestro amor; fue tanto nuestro amor, que quedamos raptados delante a nuestra misma obra
que sacábamos a la luz; nos raptaba la belleza con que lo habíamos investido, nos raptaba la
santidad con que lo habíamos llenado, nos raptaba la forma, la armonía con que lo habíamos
formado, sus prerrogativas, cada una de sus cualidades era un éxtasis de amor que sentíamos
y que nos raptaba a amarlo; así que nuestro amor quedó sacudido, sojuzgado, y poniéndonos
en éxtasis, hacía surgir en Nosotros el amor obrante e imperecedero hacia el hombre, y en este
1887 sig