amor sin principio y sin fin. Así que la Creación toda no existía aún, y Nosotros ya la amábamos,
porque ya estaba dentro de Nosotros, teníamos encerrado dentro del sagrario de nuestra
Divinidad el gran parto de todas las criaturas, veíamos en cada una de ellas nuestra página
escrita, sus vicisitudes, su pequeña historia, y según lo que estaba escrito, lo más o menos que
debía ser cumplida y glorificada nuestra Voluntad Santísima, así más intensamente la
amábamos. Tú no existías, pero nuestra Voluntad te encerraba, y Nosotros amándote te
dábamos el lugar, el descanso sobre nuestras rodillas paternas, te dábamos las diversas
lecciones sobre nuestro Fiat, y ¡oh! cuánto gusto nos daba el verte escuchar y escribir en tu
alma, como copiando, lo que estaba escrito en nuestra página eterna, porque tú debes saber
que lo que queremos que la criatura haga de nuestra Voluntad, primero viene hecho por
Nosotros, formado por Nosotros en nuestro mismo Querer, y después, desbordándose de
Nosotros quiere hacerlo y formarlo en la criatura, haciendo de ella su campo de acción divina.
Es tanto nuestro amor, que no queremos que ella haga otra cosa, sino lo que hemos hecho
Nosotros, dándole el modelo de nuestro acto, a fin de que lo copie, y cuántas ayudas, asistencia
no damos mientras hace la copia, dándole nuestra misma Voluntad como acto suyo, como
materia prima, a fin de que la copia resulte según nuestro designio. Ahora, quien hace su
voluntad, cada uno de sus actos no hacen otra cosa que arruinar nuestro proyecto, hacer
tachaduras sobre nuestra página escrita, cada palabra nuestra escrita contenía un amor especial
y eterno, contenía el desarrollo de su vida según nuestra semejanza, en la que debía encerrar
su historia de amor y de cumplimiento de su Voluntad Divina hacia su Creador. El querer
humano no hace otra cosa que desfigurar esta página, alterar nuestra semejanza, y en lugar de
formar la copia de nuestra página escrita con tanto amor para ella, se ha formado su página
escrita con notas de dolor, de confusión y con una historia tan vil y baja, que los siglos no la
recordarán, y el Eterno no encontrará en ella el eco de la historia escrita en su página, en la cual
debía ser ensalzada su historia divina en la criatura.
(3) Hija mía, hay un conocimiento equivocado en el bajo mundo, y creen que la criatura puede
vivir como apartada de Nosotros, ¡qué equivocación! ¡Qué equivocación! Toda la Creación no
es otra cosa que una herencia salida de Nosotros, por tanto es nuestra, nos pertenece, tanto,
que si bien la hemos puesto fuera, pero la hemos dejado inseparable de Nosotros, y queremos
el honor, la gloria de nuestra herencia, y que las criaturas no sean viles siervos nuestros, sino
hijos y como tantos príncipes de nuestro reino, y este principado le venía dado de la
inseparabilidad de nuestra Voluntad, tanto que la criatura no puede hacerse a un lado de ella, ni
puede vivir, ni separarse, ni siquiera en el mismo infierno, a lo más, quién la tiene obrante y
quién la tiene conservadora de su ser sin darle la oportunidad de hacerla obrar el bien. Vivir sin
mi Voluntad sería como el vivir el cuerpo sin el alma, cosa que sería imposible, y se ve que
cuando un miembro es amputado del cuerpo no tiene movimiento, pierde el calor y se pudre
porque falta el alma, así sería si faltase mi Voluntad, todo se reduciría a la nada.
(4) Ahora, el vivir en mi Voluntad es exactamente esto, sentirse correr en todo el ser, en todos
los actos, la luz, la fuerza divina, la Vida de mi Voluntad, porque donde no esta su Vida obrante,
aquel acto permanece sin Vida, sin Calor, sin fuerza y luz divina, está como muerto para el bien,
y cuando no tiene el bien adentro, se forma el mal y termina por pudrirse. ¡Oh! si la criatura se
pudiese ver sin la Vida obrante de mi Querer, se vería tan deforme, que ella misma tendría horror
a verse, por ello déjate llevar siempre por las olas eternas de mi Querer, en el cual encontrarás
tu página escrita, tu historia tejida con tanto amor sobre ti, y así no te hará más impresión lo que
de ti hemos dispuesto, encontrarás todo como cosas que te pertenecen y que por necesidad
absoluta deben formar tu vida, llenar tu historia y satisfacer a nuestra necesidad de amor, que
‘ab eterno’ queríamos hacer conocer nuestra Voluntad. Sé fiel y no obstaculices nuestro amor,
danos la libertad de realizar nuestros admirables designios formados sobre ti”.