hablas?” Y mi querido Jesús haciéndose herir por mis gemidos y sosteniéndome en sus brazos
me ha dicho:
(2) “Hija mía, no te maravilles, es mi costumbre, que después del trabajo quiero encontrar
descanso en mi mismo trabajo, en medio de mis mismas obras, que más que suave lecho se
prestan en acto de adoración profunda y en mudo silencio a darme reposo; el reposo después
del trabajo es la recompensa del trabajo, es el gusto y contento que sabe dar el sacrificio. ¿No
hice lo mismo con la Creación? Primero la creé con mi Fiat, porque nuestra palabra es obra, es
paso, es todo, y después, todo ordenado y realizado, encontré el más bello y dulce reposo; éstas
son las alternativas de nuestro Ser Supremo, trabajo y descanso, el trabajo nos llama al
descanso, y el descanso nos llama al trabajo. Entonces, ¿no quieres tú que descanse en tu
alma? Todo lo que ves en ti no es otra cosa que trabajo de tu Jesús, cada palabra que te decía
era un trabajo que Yo hacía, y de dentro de mi palabra formaba la nueva creación en ti, más
bella que la misma Creación, porque aquélla debía servir a los cuerpos, ésta debía servir a las
almas para darles la Vida de mi Voluntad. Si no hiciera la alternancia de trabajo y reposo, sería
señal de que no me has dado la libertad de obrar con mi fuerza creadora mi trabajo en tu alma,
por tanto habría continuado mi trabajo hasta que obtuviese mi fin, para después descansar. Yo,
si no termino, no descanso, y si después del descanso vuelvo al trabajo, es porque tomo nuevos
trabajos, no quieres tú que me repose bajo este cielo tan sereno, estas estrellas y sol que me
llueven encima como dulces refrigerios, que haciéndome los más bellos arrullos me invitan al
descanso y en mudo silencio me dicen: ‘¡Cómo son bellas tus obras, tu Voluntad obrante, tu
potencia creadora que nos ha dado la vida! Somos obras tuyas, descansa en nosotras y
nosotras formaremos tu gloria, tu adoración perenne’. Ante palabras tan dulces tomo reposo, y
al mismo tiempo vigilo y conservo mi trabajo, y preparo otros trabajos para hacer; y si supieras
cuál es el primer trabajo que realizo después del descanso; abro mi trabajo con decirle a la
criatura un dulce ‘te amo’ mío, quiero iniciar mi trabajo con mi amor, a fin de que la criatura
sintiéndose herir y raptar por la fuerza irresistible de mi amor, me deja hacer y me da el campo
de acción en su alma; y Yo la tomo siempre, inicio mis trabajos, pido sacrificios por vía y fuerza
de amor, mi amor la felicita, la inviste, la absorbe, la embriaga, y de frente a mi amor, ebria como
está me hace hacer lo que quiero y llega a sacrificarme la propia vida, porque un ‘te amo’ mío
saliendo del fondo de mi Divinidad, que contiene la inmensidad que se encuentra por todas
partes, la infinitud que no termina jamás, la potencia que todo puede, la sabiduría que dispone
todo, todo lo que existe siente la fuerza de mi ‘te amo’, y todos lo dicen junto Conmigo: Se lo
dice el Cielo con toda la corte celestial, lo dicen las estrellas y su centellear se cambia en ‘te
amo’. El sol, el viento, el aire, el agua, le dicen ‘te amo’, porque habiéndolo dicho Yo, mi ‘te amo’
ha resonado en todo y en todas partes, y todos lo dicen junto Conmigo, y la criatura se siente
bajo la lluvia de un ‘te amo’ inmenso, y sintiéndose ahogada por mi amor me deja hacer, se
queda sin aliento, y se presta para hacerme cumplir mis obras más bellas; y si bien también ella
siente la necesidad de decirme ‘te amo’, pero ve que el suyo es demasiado pequeño de frente
al mío, porque no tiene las armas de la inmensidad, potencia e infinitud, sin embargo no quiere
quedarse atrás, y utiliza la industria de decirlo en la potencia de mi Voluntad, y ¡oh! cuánto me
agrada, y me es un incentivo no sólo al trabajo, sino a repetirle un ‘te amo’ mío directo y especial,
porque es verdad que amo a todos, mi amor no cesa nunca para nadie, pero cuando quiero
hacer trabajos especiales, nuevas obras, proyectos diferentes, no me contento con mi amor
general, sino que agrego un amor especial y distinto, que mientras sirve para atraer a la criatura,
sirve como materia, como terreno donde formar mi trabajo y extender mis obras. Por eso déjame
hacer, Yo sé cuándo es necesario el trabajo, la palabra, el silencio y el reposo”.
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