para poderle decir: Amamos y obramos dentro de un solo campo”. Pero pensaba entre mí: “¿Qué tiene
de especial, este mi pequeño “te amo” que Jesús quiere y tanto ama?” Y mi amado Jesús, todo bondad
me ha dicho:
(2) “Pequeña hija de mi Querer, tú debes saber que Yo amo tu ‘te amo’ y estoy siempre en acto de
esperarlo, Yo te amo siempre, no ceso jamás de amarte, y si tú haces interrupciones en el amarme, siento
que Yo te doy mi amor continuo, y tú no me lo das, y mi amor se siente como robado por ti. En cambio
cuando mi ‘te amo’ corre, y el tuyo se hace pronto encontrar para darme y recibir mi ‘te amo’, el mío se
siente pagado, y sucede que tu ‘te amo’ no da tiempo al mío, y el mío no da tiempo al tuyo, se da una
carrera, una competencia de amor entre Creador y criatura. Mucho más, cuando veo que estás por
decirme ‘te amo’, mi Voluntad inviste tu ‘te amo’ para hacerlo de pequeño grande, y Yo encuentro mi amor
en el tuyo, ¿cómo no debo amarlo y quererlo? Hija, son mis acostumbradas estratagemas, mis industrias,
que doy para recibir, éste es mi comercio, amo, doy amor para recibir amor, y cuando no soy amado mi
comercio fracasa, y como mi pasión es el amor, no me canso, ni me retracto, vuelvo a empezar, repito,
repito las industrias, abundo de estratagemas y de ternuras para rehacerme de mi amor frustrado en la
criatura. ¡Oh! si supieras cómo queda herido y doliente mi corazón cuando Yo digo ‘te amo’ y ella no
escucha la llamada que le hace el mío para tener el suyo. Además de esto, tú debes saber que el amor
es la sangre del alma, como mi Voluntad es la vida, y así como en el orden natural la vida no puede
funcionar sin la sangre, y la sangre no puede circular si no tiene una vida, y según la abundancia de la
sangre así goza de salud, así en el orden sobrenatural, el alma, mi Divina Voluntad, no puede funcionar
sin la sangre del amor, cuanto más amor tanto más se sentirá fuerte, robusta, activa en el obrar, de otro
modo sufrirá de anemia y podrá terminar en tisis, así que cuando no hay la sangre suficiente del amor, mi
misma Voluntad por cuanto es vida, se vuelve enferma en el alma e inoperante, porque le falta la sangre
del amor para funcionar; todas las virtudes se vuelven anémicas, y en vez de paciencia, de fortaleza, de
santidad, se verán todas descoloridas estas virtudes, cambiándose en defectos. Por esto hay mucha
anemia en el mundo, porque falta la sangre pura de mi amor, y como consecuencia van al encuentro de
una tisis terrible, que los lleva a la ruina del alma y del cuerpo. He aquí porque amo tanto tu ‘te amo’, y lo
quiero en todos mis actos, en todas las cosas creadas, en cada acto de criatura, para poder formar mucha
sangre como antídoto y remedio para la anemia que existe, y esto será preparativo al reino de mi Voluntad.
Por ello siento la necesidad de tu amor, es verdad que es pequeño, pero Yo no veo si es pequeño o
grande, más bien miro si ha sido hecho en la potencia de mi Voluntad, ya que los actos más pequeños
me los hace grandes y los inviste de tal belleza de sentirme raptado. Por tanto te baste saber que lo
quiero, me agrada, me vuelve feliz, para hacerlo, si es pequeño o grande es mi problema, y este tu ‘te
amo’ lo quiero en el latido de tu corazón, en el aire que respiras, en el cielo, en el sol, en suma, en todo.
¡Oh! cómo quisiera ver que tu ‘te amo’ inviste Cielo y tierra, criaturas y Creador”.
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31-5
Agosto 28, 1932
Alternativas Divinas, trabajo y reposo. Cómo Dios toma a la criatura
siempre por vías de amor. Amor universal y amor especial.
(1) Mi pequeña mente continúa perdiéndose en el Querer Divino, me parece que no sé estar
si no me arrojo en sus olas para encontrar en acto lo que ha hecho por amor nuestro, pero en
medio de tanta inmensidad de amor, mi corazón tenía sus gemidos dolorosos por las privaciones
de mi dulce Jesús, su silencio profundo; siento que en mi alma, si bien hay un aire puro, un cielo
tersísimo cubierto de centellantes estrellas de todos los colores, un sol fulgidísimo, que con su
luz golpea continuamente sobre mi pequeñez, para hacer que todo fuese en mí Voluntad Divina,
todo es paz y serenidad, no hay ni siquiera un ligero soplo de viento que pueda hacer ruido, más
todo esto es efecto y propiedad del Fiat eterno, sin embargo decía entre mí: “Me parece que
me falta el Rey, me falta Aquél que con un amor que no sé describir, todo ha obrado y ordenado
en mí, y faltándome Él me siento sola; pero dime, ¿por qué me has dejado? ¿Por qué no
1880 sig