estos dones no sólo tendrán vida en ti, sino en tantas otras criaturas, porque poseen la fuerza generativa,
dan y generan, para dar y generar de nuevo. Nuestra palabra es parto de nuestro seno, por tanto es hija
nuestra, y como hijas llevan el bien que han generado en su Padre. Así que en vez de oprimirte, piensa
más bien que tu Jesús quiere hacerte nuevas sorpresas con sus palabras divinas, a fin de que te
dispongas a recibir tanto bien”.
(5) Después de esto continuaba pensando en la Divina Voluntad, y mi dulcísimo Jesús ha agregado:
(6) “Hija mía, cuando el alma se hace dominar, investir, sojuzgar por mi Divina Voluntad, de modo que
cada partecita de su ser, tanto en el alma como en el cuerpo, todas poseen mi Voluntad obrante, de modo
que la mente la posee animada por su ciencia, la voz la posee hablante, las manos la poseen obrante, los
pies poseen sus pasos divinos, el corazón la posee amando, y como sabe amar mi Voluntad, ahora, todo
esto unido forma la santidad divina en la criatura, y entonces encontramos todos nuestros derechos en
ella, derechos de creación, porque todo es nuestro, encontramos los derechos de nuestra santidad, de
nuestras obras, derechos de nuestro Fiat Divino, de nuestra bondad, de nuestro amor, en suma, no hay
cosa nuestra que no encontremos en ella como derecho nuestro, y la criatura encuentra en
correspondencia sus derechos en su Creador, porque siendo una la Voluntad de ambas partes, los
derechos de uno son los derechos del otro. He aquí qué significa vivir en nuestro Querer, recibir nuestra
santidad, el amor, la ciencia, nuestra bondad, con derecho, porque no se puede hacer menos que darlas,
porque son propiedad suya, como lo son de nuestro Fiat, porque su vida vive ya en Él. Mucho más, que
quien vive en mi Voluntad crece siempre en la santidad, en el amor, en nuestra belleza y así de lo demás,
este continuo crecer forma en la criatura un acto nuevo para dar a su Creador, Nosotros le damos a ella
el acto nuevo que poseemos en naturaleza, y ella nos lo da a Nosotros en virtud de nuestra Voluntad, y
¡oh! el contento de ambas partes, la felicidad que se siente al poder recibir de la criatura, y Nosotros poder
dar, dar y recibir mantiene el alimento de la correspondencia, conserva la unión siempre creciente, y es
como el soplo que mantiene siempre encendido el fuego y viva la llama del amor, sin peligro de poder
apagarse. Por ello siempre adelante en mi Voluntad, y todo irá bien”.
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31-2
Agosto 7, 1932
La luz de la Divina Voluntad hace perder la vida a todas las demás
cosas, da la frescura divina, y quien vive en Ella es confirmado en
el bien y adquiere el derecho de ciudadano del Cielo.
(1) Estoy en los brazos de la Divina Voluntad, si bien bajo el tormento de las privaciones de mi dulcísimo
Jesús; sin Él las horas son siglos, los días son interminables, y ¡oh! cómo lloro al no tener su dulce y
amable presencia, y siento toda la dureza de mi largo exilio. Pero mientras gimo y suspiro, el Fiat Divino
hace correr su luz sobre mi dolor, y calmándolo me hace correr en las olas eternas de sus actos para unir
los míos con los suyos, y hacer de ellos uno solo. ¡Ah! me parece que no me da tiempo ni siquiera para
dolerme de estar privada de Aquél que tanto me ama y amo, su luz se impone sobre todo, eclipsa y
absorbe todo, quiere todo para Sí, no permite perder tiempo, aun sobre las cosas más santas, cual es la
privación de Jesús. Pero mientras nadaba en el mar del dolor, mi querida vida apenas como relámpago
que huye, visitando mi pequeña alma me ha dicho:
(2) “Hija buena, ánimo, déjate guiar por la luz de mi Divina Voluntad, la cual te sabrá convertir los
dolores, las penas, mis mismas privaciones en paz perenne, y en conquistas divinas. La naturaleza de
su luz es eclipsante, corroborante, fortificante, y donde llega su luz, el dolor pierde la fuerza y la vida, y lo
cambia en conquistas y en alegrías, porque la fuerza de su luz supera todo, y donde toma su puesto todas
las otras cosas pierden la vida; y si delante a la luz de mi Divina Voluntad se sienten otros efectos y
deseos, significa que la plenitud de su luz no es plena en el alma, ni reina en ella en modo absoluto; su
reino es reino absoluto, no condicionado, por ello tiene el derecho supremo de absorber todo, de hacer
perder la vida a todas las otras cosas y de convertir todo en Voluntad Divina. Tú debes saber que cada
vez que la criatura hace sus actos en mi Voluntad, un rocío benéfico le cae encima, el cuál le conserva la
frescura divina y le da el opio a todo aquello que no pertenece a Ella, y ¡oh! cómo es bello verla siempre
fresca en sus actos, fresca en su amor, en su dolor, en espera de recibir su rocío para recibir el opio, para