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I. M. I.
Fiat!!!
In Voluntate Dei!
31-1
Julio 24, 1932
Jesús con su palabra genera su santidad, bondad, etc., en la criatura.
Locuras de amor para ponerla a la par y en competencia con Él.
(1) Vida mía dulcísima, Jesús, mi celestial maestro, toma mi pequeña alma en tus manos, y
si quieres continúa tus lecciones divinas sobre tu Voluntad, siento la extrema necesidad de ser
alimentada por tu palabra, y además, Tú mismo me has acostumbrado así, Tú mismo me has
dado esta forma de vida, me has hecho vivir de Ti y de tu dulce palabra. Ciertamente que no
me he formado yo este modo de vivir, no, sino Tú, ¡oh, Jesús! tanto, que yo te sentía más a Ti
que a mí, y cuando Tú callas me siento despedazar esta vida, y si bien es el más duro de los
martirios, sin embargo estoy pronta, si quieres cesar tu decir, diré ¡Fiat!, ¡Fiat!, ¡Fiat! Pero ten
piedad de mí y no me dejes sola y abandonada.
(2) Después me sentía toda abandonada en los brazos de la Divina Voluntad, y no suspiraba otra cosa
que el Cielo, me parece que no me queda nada más que hacer, sino terminar mi vida en la Divina Voluntad
en la tierra para reiniciarla en el Cielo. Y mi Celestial Jesús visitando mi pequeña alma me ha dicho:
(3) “Mi pequeña hija de mi Querer, tú te oprimes demasiado y Yo no lo quiero, al estar oprimida en
medio de tantos bienes míos, haces ver que pones más atención a ti misma que a los bienes que tu Jesús
te ha dado, y con ello haces ver que no has comprendido aún los dones y los bienes que tu Jesús te ha
dado. Tú debes saber que cada palabra mía es un don, y por ello encierra un bien grande, porque mi
palabra tiene la virtud creadora, comunicativa, formadora, y conforme viene pronunciada por Nosotros,
así forma el nuevo bien para dar a la criatura; mira, por cuantas palabras te he dicho y cuantas verdades
te he hecho conocer, tantos dones te daba, y tales dones encierran bienes divinos, distintos uno del otro,
y el todo está en que sale de Nosotros la palabra, en la cual viene formado el bien que queremos sacar
de Nosotros, cuando este bien ha salido, con seguridad tendrá su vida en medio de las criaturas, porque
estos dones están animados y formados por nuestra potencia creadora, y conservados dentro de nuestra
misma palabra para asegurar el bien que queremos dar, y nuestra palabra moverá cielo y tierra para dar
el fruto del bien que posee.
(4) Ahora hija mía, tú debes saber otra sorpresa de nuestro decir, supón que Yo te hablo de mi santidad,
esta mi palabra encierra el don de la santidad divina para dar a la criatura, por cuanto a criatura es posible;
si hablo de la bondad divina, mi palabra encierra el don de la bondad; si hablo de la Voluntad Divina,
encierra el don de nuestra Voluntad; en suma, la cosa que dice nuestra palabra de bello, de bueno, de
grande, de santo, ese bien encierra. Ahora escucha una característica de nuestras estratagemas
amorosas, es como si no nos contentáramos jamás de formar nuevas invenciones de amor para dar a la
criatura. Por tanto, si nuestra palabra dice santidad, es porque queremos dar el don de nuestra santidad
divina, a fin de que ella esté a la par con nuestra santidad y pueda estar en competencia con Nosotros, y
¡oh! nuestro contento cuando vemos a nuestra santidad divina obrante en la criatura, y si escuchamos
que ella dice: ‘Siento impresa en mí la santidad de mi Creador, cómo me siento feliz al poder amarlo con
su misma santidad’. ¡Oh! entonces nuestro amor da en la locura, y se vierte sobre ella, de modo tan
exuberante, que llegamos a los excesos; y así si nuestra palabra dice bondad, Voluntad Divina, es porque
queremos dar el don de nuestra bondad y Voluntad Divina, a fin de que ella pueda estar a la par con
nuestra bondad y Voluntad, y pueda sostener la competencia con el Ente Supremo. Tú no puedes
comprender cuál es nuestro contento al ver a la criatura dotada de nuestras cualidades divinas, de las
que nuestra palabra es portadora, y como es nuestra costumbre dirigir a una criatura nuestra palabra,
pero ella es tan fecunda, potente y llena de luz, que hace como el sol formado por una de nuestras
palabras, que con un golpe de luz ilumina a todos y da el bien que la luz posee. Ahora, ¿por qué te
oprimes si ves que tu Jesús frecuentemente hace uso de su palabra para agregar dones a dones? Y
46 Este libro ha sido traducido directamente del original manuscrito de Luisa Piccarreta
1876 sig