(4) “Hija mía, la voluntad humana es la fuente y sustancia de la vida de la criatura, de ella
toma la vida de sus obras, los pensamientos de su mente, la variedad y multiplicidad de sus
palabras. Si la vida humana no tuviera una voluntad libre, sería una vida sin fuente y sin
sustancia, así que perdería todo lo bello, la perfección, el entrelazado admirable que puede tejer
la vida humana. Así la Divina Voluntad donde reina se hace fuente, sustancia y vida de los actos
hechos en Ella, por eso en cuanto piensa, habla, obra, camina, esta fuente se difunde en los
actos de la criatura, y pone en ellos la sustancia divina, y ¡oh! la variedad de estos actos distintos
entre ellos en santidad, en belleza, en luz, en amor, cuando esta fuente se difunde en los actos
de ella, hace siempre actos nuevos y forma la armonía del obrar divino en la criatura. Ahora, tú
debes saber que toda nuestra premura es por estos actos, porque en ellos se forma la
generación de nuestros actos divinos en el fondo de la criatura, y ¡oh! nuestro contento porque
podemos continuar la generación de nuestros actos, y en esta generación nos sentimos Dios
obrante, no el Dios atado que no podemos desarrollar la generación de nuestros actos, porque
en ella no está nuestra Voluntad. Por eso a nuestra premura se agrega nuestra custodia y celo
de estos actos, tu Jesús se está dentro y en torno de la criatura para custodiarla, mi celo tiene
la mirada fija para mirarlos, para felicitarme y tomarme todo el gusto que posee la generación
de sus actos obrantes en ella. Por otra parte nuestra Voluntad posee un valor infinito, y no
custodiar un solo acto de Ella sería ir en contra de Nosotros mismos. Es más, tú debes saber
que siendo fuente y sustancia de nuestro Ser Supremo, nuestra potencia, santidad, bondad y
todos nuestros atributos se hacen corona en torno a nuestra Voluntad y a todos sus actos, para
depender de Ella y hacerle homenaje y custodia de todos sus actos que hace, tanto en Nosotros
como en la criatura. Por eso sé atenta y déjate dominar por mi Querer si no quieres perder
jamás a tu Jesús que tanto suspiras, amas y quieres”.
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30-37
Julio 9, 1932
Hambre que produce la Divina Voluntad. Prisión del
amor. Dios forma la persecución del amor a la criatura.
(1) Me siento bajo el imperio de la Divina Voluntad, y si algún minuto no siento su imperio, me
siento sin vida, sin alimento, sin calor, siento que la Vida Divina termina, porque no está ni quien
la forma, ni quien la alimenta, y en mi dolor voy repitiendo: “Jesús, ayúdame, sin tu Querer yo
muero de hambre, ¡ah! hazme sentir su dulce imperio, a fin de que alimentándome tu Vida viva
en mí y yo viva de Ti”. Y mi amado Jesús teniendo piedad de mí, todo amor y ternura me ha
estrechado entre sus brazos y me ha dicho:
(2) “Mi pequeña hija de mi Querer, ánimo, no te abatas, la Vida Divina formada y alimentada
por mi Querer no puede morir, y si sientes hambre, es más bien que no siempre escuchas mi
decir sobre las otras maravillas y novedades que posee mi Voluntad, este mi decir interrumpido
te hace sentir el hambre del alimento siempre nuevo que Ella posee, pero esto te prepara a
recibir el nuevo alimento de sus conocimientos, para hacerte crecer y alimentar sólo de Querer
Divino, ni tú te sujetarías a tomar otro alimento, sentirías repugnancia y te contentarías con morir
de hambre, porque quien lo ha gustado tantas veces, no se sabe adaptar a tomar otros
alimentos. Pero esta hambre es también una fortuna, porque te puede servir como medio para
llegar a la patria celestial, y tú debes saber que el único alimento de estas divinas regiones es
el acto nuevo, jamás interrumpido de mi Divina Voluntad. Este alimento posee todos los gustos,
todas las delicias, es el alimento diario y de todos los instantes de la celestial Jerusalén. Y