de Ella, y que sean parto de mis actos, no sería conveniente, la Voluntad Divina y los actos
humanos, por eso Yo me ofrezco a hacer todo para servir a mi misma Voluntad”.
(5) Después de esto, mientras seguía mi abandono en los brazos de Jesús, Él ha agregado:
(6) “Hija bendita, mi Humanidad amó tanto a la familia humana, que la llevé y la llevo todavía
en mi corazón y estrechada entre mis brazos, y cada pena, obra, oración que hacía eran nuevos
vínculos de unión entre Yo y ellos. Así que todo mi Ser y todo lo que Yo hacía, corría, corría
como torrente impetuoso hacia cada una de las criaturas, que deshaciéndose en amor se
constituían vínculos de unión, de amor, de santidad, de defensa, que formando voces arcanas
de amor insinuante, sufriente, delirante, decía a cada uno de ellos: ‘Os amo hijos míos, os amo
mucho, y quiero ser amado.’ Mi Humanidad reordenaba y establecía la verdadera unión entre
Creador y criatura, y vinculaba a todas entre ellas como miembros unidos con la cabeza, y era
Yo mismo el que me hacía cabeza de toda la familia humana. Por eso la virtud tiene por sí
misma la fuerza vinculadora de vincularse con Dios, y no sólo esto, sino de vincularse con las
criaturas, de modo que una ejercita la paciencia, y entonces su paciencia se vincula con todos
aquellos que tienen paciencia y dispone a los otros a tener paciencia; así quien es obediente,
humilde, caritativo, forman las diversas categorías en mi Iglesia. Qué decirte además de los
vínculos extensísimos que forma quien hace y vive en mi Divina Voluntad, como Ésta se
encuentra en el Cielo y en la tierra, en todas partes pone sus vínculos, con sus actos vincula
Cielo y tierra, y llama a todos a vivir de Voluntad Divina”.
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30-35
Junio 26, 1932
Sublimidad y potencia del sacrificio. Cómo Dios cuando
quiere dar un gran bien, pide el sacrificio de la criatura;
ejemplo de Noe y de Abraham.
(1) Estaba haciendo mi giro en la Divina Voluntad para encontrar todo lo que ha hecho, para
hacer míos sus actos para poder decir: “Yo estaba y estoy contigo, y hago lo que haces tú, así
que lo que es mío es tuyo, y lo que han hecho los santos en virtud tuya es también mío, porque
tú eres la fuente que se derrama por todas partes y produce todos los bienes. Y mientras giraba,
he llegado al punto de la historia del mundo cuando Dios pedía de Noé el sacrificio de fabricar
el arca. Y yo ofrecía aquel sacrificio como si fuese mío, para pedir el reino de la Divina Voluntad
sobre la tierra, pero mientras esto hacía, el bendito Jesús deteniéndome en aquel punto de la
historia me ha dicho:
(2) “Hija mía, todo el bien de la historia del mundo está fundado en el sacrificio querido para
las criaturas por mi Voluntad suprema, y cuanto más grande es el sacrificio que pedimos de ella,
tanto más bien encerramos dentro. Y estos grandes sacrificios los pedimos cuando con sus
pecados merecen que el mundo fuera destruido, haciendo salir de dentro del sacrificio, en vez
de la destrucción, la nueva vida de las criaturas. Ahora, tú debes saber que en este punto de la
historia del mundo, merecía que las criaturas no existieran más, todos debían perecer. Noé con
aceptar nuestro mandato y con disponerse al gran sacrificio, y por tan largos años, de fabricar
el arca, recompró el mundo y todas las futuras generaciones; conforme se sacrificaba en un
tiempo tan largo, de esfuerzos, de trabajos, de sudores, así desembolsaba las monedas, no de
oro o de plata, sino de todo su ser en acto de seguir nuestro Querer, así ponía bastantes
monedas para recomprar lo que estaba por destruirse. Así que si el mundo existe hasta ahora,
lo deben a Noé, que con sus sacrificios y con hacer nuestra Voluntad como Nosotros queríamos
que la hiciera, salvó al hombre y todo lo que debía servir al hombre, un sacrificio prolijo, querido
1866 sig