de la ciencia infusa. Este don es inseparable de mi Divina Voluntad, como es inseparable la luz
del calor, y donde Ella reina forma el ojo lleno de luz en el fondo del alma, la cual, mirando con
este ojo divino, adquiere el conocimiento de Dios y de las cosas creadas por cuanto a criatura
es posible. Así que retirándose mi Voluntad el ojo queda ciego, porque Aquélla que animaba la
vista ha partido, es decir, no es más Vida obrante de la criatura. Sucede como al cuerpo,
mientras que el ojo está sano ella ve, distingue los colores, los objetos, las personas, pero si la
pupila se oscurece y pierde la luz, permanece ciego, por eso no sabe distinguir más nada, a lo
más se ayudará del oír para saber y comprender alguna cosa, pero su luz se ha apagado y se
ha terminado. Quizá tendrá el ojo, pero no más lleno de vida de luz, sino de densas tinieblas
que son portadoras de dolor a la vista perdida. Así es mi Voluntad, donde Ella reina concentra
en el alma este don de la ciencia infusa, que más que ojo ve y comprende, pero sin esfuerzo,
las verdades divinas, los conocimientos más difíciles de nuestro Ente Supremo, pero con una
facilidad maravillosa, sin artificio y sin estudio, mucho más las cosas naturales, ninguno puede
conocer la sustancia, el bien que hay dentro, sino quien las ha creado, por eso no es ninguna
maravilla si nuestro Querer Divino se hace revelador, en el alma donde reina, de nuestro Ser
Divino y de las cosas que Él mismo ha creado, y no reinando todo es tinieblas para la pobre
criatura, nuestros hijos son ciegos y no conocen, ni aman a Aquél que los ha creado, que más
que padre los ama y suspira el amor de sus hijos. Mi Voluntad Divina, donde reina, no va con
las manos vacías, sino lleva todos los bienes que posee, y si ingratos la obligan a retirarse, todo
se lleva Consigo, porque es inseparable de sus bienes. Ella hace como el sol, en cuanto surge
en la mañana hace don de su luz y de sus benéficos efectos a la tierra, y cuando se retira en la
tarde, toda la luz se la lleva consigo, nada queda, ni siquiera una gota de luz por la noche, y
¿por qué? Porque no puede, ni le es dado el poder separar una sola partícula de luz, porque es
inseparable de su luz y donde va, con la plenitud de luz que posee forma el pleno día. Por eso
sé atenta, porque donde reina mi Voluntad quiere hacer cosas grandes, quiere dar todo, no se
adapta a hacer cosas pequeñas, sino que quiere formar el pleno día y desahogar en dones, y
con magnificencia”.
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30-32
Mayo 30, 1932
La Divina Voluntad busca el acto de la criatura para formar su Vida
en ella. Diferencia entre los Sacramentos y la Divina Voluntad.
Cómo Ella es vida y aquellos son los efectos de Ella.
(1) Mi pequeña mente continúa navegando el mar inmenso del Fiat Divino, me parece que en
todas las cosas, y también sobre el Ente Supremo tiene el primer puesto de dominio y de mando,
y dice: “En vano me huyes, en todas las cosas puedo decir estoy aquí, Yo soy, estoy aquí por
ti, para darte vida, soy el insuperable, ninguno me puede superar ni en el amor, ni en la luz, ni
en mi inmensidad, en la cual formo tantas Vidas de Mí mismo por cuantas Vidas quiero dar a las
criaturas”. ¡Oh! potencia del Querer Divino, que en tu inmensidad buscas el acto de la criatura
para formar tantas Vidas de Ti en cada uno de los actos de ellas; y ¡oh, en cuántos de estos
actos no te reciben y te rechazan, y tu Vida queda sofocada en Ti, en tu inmensidad, pero Tú
sin jamás cansarte, con amor que todo vence, continúas tu búsqueda de los actos humanos
para dar tu Vida, y bilocarla a cada instante. Pero mientras mi mente se perdía en el mar del
Fiat, mi Celestial Maestro Jesús, visitando a su pequeña hija me ha dicho:
(2) “Hija bendita de mi Querer, cada acto de la criatura hecho en mi Voluntad es un paso que
da para acercarse a Dios, y Dios a su vez da un paso para acercarse a ella, se puede decir que