obstáculo a los vuelos en mi Voluntad, más bien puede servirte de obstáculo tu querer, al cual
debes tener siempre en la mira para no darle vida, que de tu tierra no hay que temer, aquella, si
tiene recibe, y da lo que ha recibido, es más, da de más y cambia las semillas en flores, en
plantas, en frutos, y si no tiene se está en su mudo silencio y queda como tierra estéril”.
(3) Después agradecía a Jesús por su bella lección y me sentía contenta de que mi naturaleza
humana no podía dañarme, más bien me podía ayudar a hacer crecer la Vida de la Divina
Voluntad en mi alma, y continuaba mis giros y vuelos en sus actos, y mi dulce Jesús ha
agregado:
(4) “Hija mía, mi Divina Voluntad posee la inseparabilidad de todos sus actos y efectos, tanto
si obra sola en Sí misma y fuera de Sí misma, tanto si obra en la criatura o la criatura obra en
Ella, o bien para llevar a cabo lo que quiere mi Divina Voluntad. En este modo de obrar pone
de lo suyo y lo retiene como acto y propiedad suyos, inseparables de Ella. Ahora, si la criatura
vive en mi Divina Voluntad, estos actos se vuelven propiedad común de la una y de la otra; si
después se sale, pierde sus derechos, primero porque fueron hechos en nuestra casa, y
después la sustancia, la vida del acto, la santidad, la belleza, las prerrogativas que se requieren
para poder formar un acto nuestro, han sido puestos por nuestro Querer Divino, la criatura no
ha hecho otra cosa que asistir y concurrir con su voluntad de obrar junto con la nuestra, pero de
sustancia nada ha puesto de lo suyo. Por eso si persiste en vivir en nuestro Querer, señorea
junto; si sale, con justicia nada le toca, pero si vuelve a entrar adquiere de nuevo el derecho de
señorear. Pero hay gran diferencia entre quien vive en mi Divina Voluntad y obra junto, y entre
quien no viviendo en Ella sigue y cumple en las circunstancias lo que quiere mi Fiat, ésta toma
en su acto mi Voluntad limitada, y en cuanto termina el acto así queda, no sigue más adelante,
y si bien también estos actos son inseparables de Ella, pero se ve en estos actos que no tienen
el obrar continuo; limitada tomaron mi Divina Voluntad, y limitada quedó; en cambio quien vive
en Ella y obra, su acto adquiere el acto incesante de obrar continuamente, éstos estarán siempre
obrantes en mi Fiat, no perderán jamás la actitud, cual es el obrar de mi Querer, que no cesa
jamás, así se hacen los actos de la criatura. Por eso siempre en mi Fiat te quiero, si quieres
tomarlo no limitado y como a gotas, sino como mares, de manera de quedar tan llena, que no
tocarás ni verás otra cosa que mi Divina Voluntad”.
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30-27
Abril 23, 1932
Cómo la criatura es llamada por la Divina Voluntad. Cuantas
veces hace sus actos en Ella, tantas veces renace en sus actos.
Competencia entre Creador y criatura.
(1) Mi abandono en el Fiat Divino continúa, siento su llamada en todos sus actos, esto es, en
el cielo, en el sol, en el mar, en el viento, en los actos que hizo en la Redención, porque no hay
cosa que exista, que del Querer Divino no haya salido, y me llama para decirme: “Todo lo he
hecho para ti, ven a gozar y a poseer todo lo que con tanto amor he creado para ti, no te vuelvas
extraña de todo lo que a ti pertenece, no dejes aisladas y desiertas nuestras y tus posesiones,
ven y haz resonar tu voz, a fin de que resuene en todas nuestras cosas creadas, haznos oír el
dulce pisar de tus pasos, la soledad nos abruma, la compañía nos pone en fiesta y nos da las
dulces sorpresas de las alegrías que nos puede dar nuestra amada criatura”. Pero mientras mi
mente giraba en sus obras, mi siempre amable Jesús, visitando mi pobre alma, todo ternura me
ha dicho:
1850 sig