Por eso sólo tu Jesús tiene la palabra siempre nueva, penetrante, plena de frescura divina, de
suavidad admirable, de verdad sorprendente, por lo cual la inteligencia humana está obligada a
inclinar la frente y decir: ‘Aquí esta el dedo de Dios.’ Por eso reconoce un bien tan grande, y tu
punto de centro en todas las cosas sea sólo mi Voluntad”.
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30-26
Abril 13, 1932
La naturaleza humana que se hace dominar por la Divina
Voluntad, es campo de su acción, y tierra florida. La
Divina Voluntad posee la inseparabilidad.
(1) Estoy siempre entre los brazos de la Divina Voluntad, como una niña estrechada entre los
brazos de la mamá, la cual me tiene tan estrechada entre sus brazos de luz, que no me deja
ver, sentir o tocar otra cosa que la Divina Voluntad. Y yo pensaba entre mí: “¡Oh! si yo estuviera
libre de la cárcel de mi cuerpo, mis vuelos serían más rápidos en el Fiat, habría conocido más,
de hecho sería un solo acto con Ella, pero mi naturaleza me parece que me lleva a hacer
interrupciones, como si me pusiera obstáculos y me hiciera sentir fatiga para correr siempre en
la Divina Voluntad”. Pero mientras esto pensaba, mi divino Maestro Jesús, visitando mi pequeña
alma me ha dicho:
(2) “Hija bendita, tú debes saber que para quien vive en mi Divina Voluntad, Ella tiene virtud
de tener ordenada la naturaleza de la criatura, y en vez de ser obstáculo, le es de ayuda para
poder hacer más actos de Voluntad Divina, más bien sirve como tierra a las flores, que se presta
para formar las bellas floraciones, las que casi la esconden y la cubren con la variedad de sus
bellezas, a las cuales el sol les comunica la variedad de los más bellos colores y las va
abrillantando con su luz. Si no fuera por la tierra, a las flores les faltaría el lugar para formarse
la vida para poder nacer y hacer su bella aparición, y el sol no encontraría a quién comunicar el
desahogo de sus bellos colores y de sus puras dulzuras. Así es la naturaleza humana para el
alma que vive en mi Divina Voluntad, es como tierra fecunda y pura, que se presta para dar el
campo de acción y hacerla formar no solo las bellas floraciones, sino para hacer aparecer tantos
soles por cuantos actos va haciendo. Hija mía, es un encanto de belleza ver la naturaleza
humana que vive en mi Divina Voluntad, cubierta y escondida como bajo de un prado florido,
todo investido de luz fulgidísima, el alma por sí sola no habría podido formar tantas variedades
de belleza, mientras que unida encuentra las pequeñas cruces, las necesidades de la vida, las
variedades de las circunstancias, ahora dolorosas, ahora alegres, que como semillas se sirve
de ellas para sembrarlas en la tierra de la naturaleza humana para formar su campo florido. El
alma no tiene tierra y no podría producir ninguna floración; en cambio unida con el cuerpo, ¡oh!
cuántas más bellas cosas puede hacer, mucho más que esta naturaleza humana fue formada
por Mí, la plasmé parte por parte, dándole la más bella forma, puedo decir que hice de artífice
divino y puse en ella tal maestría, que ninguno otro puede alcanzar. Así que la amé, veo todavía
el toque de mis manos creadoras impreso sobre la naturaleza humana, por eso también ella es
mía, me pertenece. El todo está en el acuerdo completo: Naturaleza, alma, voluntad humana,
y Divina; cuando está esto, que la naturaleza se presta como tierra, la voluntad humana está en
acto de recibir la Vida de la Voluntad Divina en su actos, se hace dominar en todo, no conoce
otra cosa en todas sus cosas sino sólo mi Voluntad, como vida, actora, portadora, conservadora
de todo, ¡oh! entonces todo es santo, todo es puro y bello, mi Fiat está sobre ella con su pincel
de luz para perfeccionarla, divinizarla, espiritualizarla. Por eso tu naturaleza no puede ser
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