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Abril 9, 1932
Jesús va modelando a la criatura para hacerla resurgir en la nueva
vida de su verdad. Sólo Jesús podía manifestar tantas verdades
sobre la Divina Voluntad, porque posee su fuente.
(1) Mi abandono en el Querer Divino continúa, me siento la pequeña niña que sorbo a sorbo
es nutrida de este alimento celestial, el cual produce en mi alma, fuerza, luz, suavidad
indescriptible, y además, cada verdad que mi amado Jesús manifiesta a su pequeña recién
nacida es una de las escenas más conmovedoras y deliciosas, y de las más bellas que pone en
mi mente como portadora de las beatitudes de la patria celestial, por eso me sentía inmersa en
tantas verdades del Fiat Supremo, y mi siempre amable Jesús visitando a su pequeña niña me
ha dicho:
(2) “Mi pequeña hija de mi Querer, tú debes saber que si nuestro Ente Supremo diera a la
criatura todo el cielo, el sol, la tierra, el mar, no daría tanto como cuando comunica las verdades
sobre la Divina Voluntad, porque todas las otras cosas permanecerían en lo externo de las
criaturas, mientras la verdad penetra en las más íntimas fibras de su alma, y Yo voy plasmando
los latidos, los afectos, los deseos, la inteligencia, la memoria, la voluntad, para transformarla
toda en la vida de la verdad, y mientras la voy plasmando, voy repitiendo los prodigios de la
creación del hombre, y con el toque de mis manos destruyo los gérmenes del mal y hago resurgir
los gérmenes de la nueva vida, la criatura siente mi toque y conforme la voy plasmando, siente
la nueva vida que le viene dada. Mientras el cielo, el sol, el mar no tienen la virtud
transformadora de formar de la criatura un cielo, un sol, un mar, todo el bien se reduce a lo
externo y nada más. ¿Ves entonces cuántos bienes encierras con haberte manifestado tantas
verdades? Por eso sé atenta en corresponder a un bien tan grande”.
(3) Después continuaba pensando en las tantas verdades sobre la Divina Voluntad, cuántas
alegrías, cuántas transformaciones divinas. Han sido propiamente ellas las reveladoras del Ente
Supremo, jamás habría conocido a mi Creador, a mi Padre Celestial, si las santas verdades no
hubieran hecho de mensajeras, llevándome las tantas bellas noticias de su adorable Majestad,
y mientras se agolpaban en mi mente tantas verdades, una duda ha surgido en mí: “¿Ha sido
Jesús quien me ha manifestado tantas verdades, o el enemigo, o mi fantasía?” Y Jesús
sorprendiéndome me ha dicho:
(4) “Mi buena hija, ¡cómo! ¿Dudas? La multiplicidad de las tantas verdades sobre mi misma
Divina Voluntad es prueba segura de que sólo tu Jesús podía decir tantas cosas sobre el mismo
tema, con argumentos variados y fuertes, porque poseyendo la fuente no es maravilla que te lo
haya manifestado a ti, y en tantos modos, podría decir las pequeñas gotas de luz de los
conocimientos sobre mi adorable Voluntad, digo gotas para Mí, confrontándolas a lo mucho y al
mar infinito que me queda por decir, porque si Yo quisiera hablar toda la eternidad, tengo tanto
qué decir sobre los conocimientos que pertenecen a mi Fiat Supremo, que no terminaría jamás,
pero para ti lo que he manifestado han sido mares, porque lo que son gotas para Mí, que soy un
Ser infinito, es mar para ti que eres criatura finita. Por eso la sola prolijidad y mi tanto decir, es
la prueba más cierta y más convincente, de que sólo tu Jesús podía tener tantas razones y que
sólo Él puede conocer tanto lo que pertenece a mí mismo Querer. El enemigo no posee la
fuente, y además él tocaría una tecla que lo quemaría más, porque la cosa que más odia y que
más lo atormenta es mi Divina Voluntad, y si estuviera en su poder pondría la tierra pies arriba,
usaría todas las artes y astucias para hacer que ninguno conociera e hiciera mi Voluntad; mucho
menos tu fantasía, tan limitada y pequeña, ¡oh! cómo súbito quedaría apagada la luz de la razón,
y cuando hubieras dicho dos o tres razones, habrías hecho como aquellos que quieren hablar y
se sienten enmudecer y no saben seguir más adelante, por eso confusa te reducirías al silencio.
1848 sig