(3) Después de esto pensaba entre mí: “¿Cuál será el bien, la utilidad de esta mi carrera, de
este girar y girar en los actos de la Divina Voluntad?” Y el Celestial Rey Jesús ha agregado:
(4) “Hija mía, tú debes saber que cada acto de criatura contiene el valor de la finalidad con la
cual anima su acto, la finalidad es como la semilla, que sepultada bajo la tierra se pulveriza con
la tierra, pero no para morir sino para renacer y formar la plantita cargada de ramas, de flores y
frutos que a aquella semilla pertenecen. La semilla no se ve, está escondida en la plantita, pero
por los frutos se conoce la semilla, si es buena o mala. Tal es la finalidad, es semilla de luz, y
se puede decir que queda como sepultada y se pulveriza en el acto de la criatura. Y si la finalidad
es santa, todos los actos que vienen de aquella finalidad, todos serán actos santos, porque está
la primera finalidad, la primera semilla que anima y da vida al séquito de los actos de la primera
finalidad, y estos actos forman la vida de la finalidad, en los cuales se ven flores y frutos de
verdadera santidad. Y hasta en tanto la criatura con todo el conocimiento de su voluntad no
destruye la primera finalidad, puede estar segura que sus actos son encerrados en la primera
finalidad. Ahora tu carrera en mi Divina Voluntad tendrá la finalidad que tú quieres, que se forme
su reino, y por eso todos tus actos vienen concentrados en mi Fiat, y convirtiéndose en semillas
de luz, todos se vuelven actos de mi Voluntad, los cuales elocuentemente, con voces arcanas y
divinas, piden este reino tan santo en medio a las humanas generaciones”.
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30-21
Marzo 13, 1932
La prisionera y el Prisionero divino. La Virgen, anunciadora,
mensajera, conductora del reino de la Divina Voluntad. Quien
vive en la Divina Voluntad forma la creación parlante.
(1) Mi abandono en el Fiat continúa, pero siento a lo vivo mi pobreza extrema, mi nulidad, el
dolor continuo de las privaciones de mi dulce Jesús. Si no fuera por su Querer Divino que me
sostiene, y que frecuentemente me hermana con el Cielo, de modo que me infunde nueva vida,
yo no habría podido seguir adelante sin Aquél que frecuentemente se desaparece, se esconde,
y yo quedo sobre la hoguera del amor a esperarlo, que me consume lentamente, y entonces
repite su breve visita cuando llego a los extremos. Entonces pensaba entre mí: “Jesús me ha
aprisionado y atado con cadenas, que no hay peligro que se puedan romper, soy en realidad la
pobre prisionera. ¡Oh! cómo quisiera a mi Mamá Celestial en mi compañía, a fin de que bajo su
guía pudiera vivir como se necesita vivir en la Divina Voluntad. Pero mientras esto pensaba, mi
dulce Jesús ha repetido su breve visita, y todo ternura me ha dicho:
(2) “¡Mi querida prisionera! Cómo estoy contento porque te he aprisionado y atado, porque
mis ataduras y mis cadenas dicen que mi amor, sólo por tenerte a mi disposición, ha usado
ataduras y cadenas para volverte prisionera sólo para Mí, ¿pero sabes? El amor quiere quien
lo iguale, si te he hecho prisionera, primero me he hecho prisionero Yo por ti en tu propio
corazón, y no queriendo estar solo, te hice prisionera, en modo de poder decir: ‘Somos dos
prisioneros, que el uno no sabe estar sin el otro’. Así podremos preparar el reino de mi Divina
Voluntad. Las obras hechas a solas no son agradables, pero la compañía las vuelve agradables,
empuja al trabajo, endulza el sacrificio y forma las obras más bellas, y al verte llamar a nuestra
Mamá Celestial como tu guía, tu prisionero Jesús ha exultado de alegría al tener su dulce
compañía en nuestro trabajo. Tú debes saber que fue Ella la verdadera y celestial prisionera de
mi Divina Voluntad, así que conoce todos los secretos, los caminos, posee las llaves de su reino,
es más, cada acto que hacía la Reina Prisionera, preparaba en su acto el puesto para recibir los
1840 sig