existencia, como si en aquel punto estuviera por salir a la luz, y yo he quedado sorprendida, y
mi amado Jesús, haciéndome su breve visita me ha dicho:
(2) “Hija mía, nacida y renacida en mi Querer, cada vez que con plena conciencia te
abandonas en sus brazos de luz y permaneces dentro, tantas veces renaces en Ella, y estos
renacimientos son uno más bello y atrayente que el otro. Por eso te he llamado tantas veces la
pequeña recién nacida de mi Voluntad, porque mientras renaces, vuelves a renacer, porque Ella
no sabe estar ociosa con quien vive junto con Ella, sino que quiere ocuparse siempre con
renacer en modo continuo en la criatura, absorbiéndola continuamente en Sí, tanto, que mi Fiat
renace en ella y ella renace en mi Voluntad. Estos renacimientos de ambas partes, son vidas
que se intercambian mutuamente, y este es el testimonio de amor más grande, el acto más
perfecto, renacer, intercambiarse la vida mutuamente para poderse decir el uno al otro: ‘Mira
cuánto te amo, que te doy, no actos, sino vida continua.’ He aquí el por qué hija mía, para quien
vive en mi Divina Voluntad, Ella pone a esta afortunada criatura en el primer acto de su creación,
siente su principio en Dios, la virtud creadora, vivificadora y conservadora de su aliento
omnipotente, que si se retira regresa a su nada de donde salió, y por eso siente a lo vivo su
renacimiento continuo en los brazos de su Creador, y sintiéndose en su principio, la criatura
restituye a Dios el primer acto de vida que de Él recibió, que es el acto más santo, más solemne,
más bello, acto de Dios mismo”.
(3) Después de esto seguía mi giro en los actos de la Divina Voluntad, y ¡oh! cómo quisiera
abrazar todo, también lo que han hecho todos los bienaventurados, para dar en cada acto un
honor y gloria a Dios y a los santos, y servirme por medio de los mismos actos hechos por ellos
para honrarlos, y mi amado Jesús ha agregado:
(4) “Hija mía, cuando la criatura recuerda, honra, glorifica lo que ha hecho su Creador por
amor suyo, y su Redentor para ponerla a salvo, y todos los santos, se vuelve protectora de todos
estos actos. El cielo, el sol y toda la Creación se sienten protegidos por la criatura, mi Vida
terrenal de acá abajo, mis penas, mis lágrimas, sienten un refugio en ella y encuentran a su
protectora, los santos encuentran en su recuerdo, no sólo la protección, sino los actos de ellos
mismos vivificados, renovados en medio a las criaturas, en suma, se sienten dar nuevamente la
vida en sus actos. ¡Oh! cuántas bellas obras y virtudes quedan como sepultadas en el bajo
mundo, porque no hay quien las recuerde y honre. El recuerdo llama las obras del pasado y las
hace como presentes, ¿pero sabes tú qué sucede? Sucede un intercambio, la criatura se vuelve
protectora con su recuerdo, y todas nuestras obras, la Creación, la Redención, y todo lo que han
hecho los santos, se hacen protectores de su protectora, se ponen en torno a ella para
protegerla, defenderla, le hacen de centinela, y mientras se refugian en ella para ser protegidos,
cada obra nuestra, todas mis penas, y todas las obras y virtudes de mis santos, hacen
competencia turnándose en hacerle guardia de honor para que quede defendida de todo y de
todos. Y además, no hay honor más grande que tú puedas dar, que cuando pides en cada acto
el reino de la Divina Voluntad, se sienten llamados y puestos a hacer de mensajeros entre el
Cielo y la tierra, de un reino tan santo. Tú debes saber que pasado, presente y futuro, todo debe
servir al reino del Fiat Divino. Ahora tu recuerdo, el pedir por medio de nuestras obras, virtudes
y actos de todos este reino, todos se sienten puestos al servicio de Él y toman su oficio y puesto
de honor. Así que tu girar es necesario porque sirve para preparar el reino de la Divina Voluntad.
Por eso sé atenta y continúa”.
+ + + +